Editorial

Alain Johannes: Nostalgia desértica

Alain Johnannes Trio se consolidó como una potente muestra colaborativa y nostálgica, que levantaba bosquejos del pasado con un giro fresco e intrépido de la mano de Cote y Felo Fonsea. El hijo de Danny Chilean demuestra que la elección y la vuelta a su país natal puede dar frutos de exquisitas coincidencias, proyectando un osado futuro musical. Alain Johannes intimida con sus extensos créditos de colaboración -ya que básicamente su biografía ésta compuesta de infinitos créditos musicales-  pero nos entrega todas sus sensibilidades y cercanía con densas composiciones eclécticas.

FOTO: Carlos Müller

Alain Johannes: el músico de los músicos. El hombre que ha conquistado el desierto californiano ha regresado en busca de los valles chilenos que inundan la cordillera. Desde las historias que lo hacen grande, Alain ha florecido con su nuevo proyecto colaborativo llamado Alain Johannes Trio, desembocando sus frescas composiciones luego de un intenso año promocionando el documental que desenvuelve a la leyenda: “Unfinished Plan: el camino de Alain Johannes”.

Cuentan entre los surcos del universo musical que fue el mismo Alain quien le endeñó a Flea a tocar bajo con uno prestado de su tío Peter Rock. Pero lo que conecta a Johannes con el umbral desértico es su vínculo con Rancho de la Luna, ubicado en Joshua Tree. Aquella escena colaborativa que se despliega en la mitad del desierto californiano es una faceta que dio a luz a bandas que no intentaremos enunciar esta vez. Aquel camino de colaboración se ve reflejado en el presente con el encuentro de los hermanos Cote y Felo Fonsea -Dekiruza/Lucybell y Dekiruza/Los Tetas respectivamente- con quienes nos devuelve aquella nostalgia desértica atravesando diferentes momentos del recorrido el multi-instrumentalista.

Habiendo ya pasado por la última versión de la Cumbre del Rock Chileno e iniciado el show de Queens of the Stone Age las últimas dos veces que se presentaron en solitario, Alain debutó en los juveniles escenarios de Lollapalooza Chile, en el país con el que le persigue la nostalgia. Eran las 1.15 pm. y Johannes iniciaba su viaje por el Parque O’Higgins en cojunto con los también multi-facéticos hermanos Fonsea. “Endless Eyes” fue el elegido para abrir la melancolía que proseguía en su show. Con un público reducido pero desafiante, el hombre de las mil facetas se acercaba con su mandolina y una fiel mirada suave mientras entonaba melodías del “Spark” del 2010.

Return to you” tan bien de aquel álbum solista sucedía en este espacio de encuentro, vínculo que por lo demás forzaba a Alain a repasar agrios momentos que terminarían en afligidas líricas penetrantes. “Kaleidoscope” se hacía presente electrificando las sensibles nubes que se formaban, mientras Johannes y compañía dejaban entrever su seductora potencia. Aquel tema nos sumergía enn dimensiones paralelas que alteran el curso del tiempo quizás y que se muestran como ventanas que proyectan hechos pasados.

Nature Wants to Kill Me” fue un recuerdo lejano proyectado en el stage del VTR, tema que ademas compartía voces con Natasha Schneider. Una bella rendición de esta lejana composición de Eleven que destellaba más de un recuerdo perdido y eléctrico. La verdadera sorpresa de la jornada fue la aparición de “Hanging Tree” en el Trio. Tema compuesto por Alain para el Desert Sessions 7 & 8 conducido por las eminencias desérticas del Rancho de la Luna, Queens of the Stone Age la toman para grabarla en “Songs for the Deaf”, y para aquellos que lograron presenciar la reciente presentación de Qotsa con Johannes este acontecimiento fue otra secuencia de ensueño.

El trío terminó con “Welcome“, una decisión de último minuto ya que aún quedaban 5 minutos de set. Con esta improvisada y elegante conclusión, Alain Johnannes Trio se consolidó como una potente muestra colaborativa y nostálgica, que levantaba bosquejos del pasado con un giro fresco e intrépido de la mano de Cote y Felo Fonsea. El hijo de Danny Chilean demuestra que la elección y la vuelta a su país natal puede dar frutos de exquisitas coincidencias, proyectando un osado futuro musical. Alain Johannes intimida con sus extensos créditos de colaboración -ya que básicamente su biografía ésta compuesta de infinitos créditos musicales-  pero nos entrega todas sus sensibilidades y cercanía con densas composiciones eclécticas. Un proyecto que esperanza la vieja escena del rock chileno se viene a asentar para florecer nuevas ambiciones y reafirmar antiguas conexiones. Un show sensible que destella fulgor y destella armonía en viejas proyecciones de kaleidoscopio.

 

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