Conciertos

Cosmos lisérgico nipón: Acid Mothers Temple afina detalles de cara a su debut en Sudamérica

El proyecto japonés liderado por la prolija e inquieta mente de Kawabata Makoto, tendría ya avanzadas negociaciones para sellar su primer paso por Sudamérica. Las fechas y formato aún se afinan, pero todo indica que sería antes de fin de año. En la oportunidad, el conjunto mostrará su aplaudido show en vivo, uno que rinde culto a la improvisación y el cosmos todo.

Foto: daniel patlán

Desde los confines de Japón, tierra del sol naciente, existe un basto universo en términos musicales. Expresiones que cruzan lo espiritual, abrazando sentimientos espaciales, cósmicos, evocando una experiencia que en occidente, poco se puede lograr. Características muchas veces indescriptibles de un lúgubre sonido de infinitas percepciones que aterrizaría una vez más en Sudamérica, tal cual lo realizó el año pasado con MONO, brindando una de las más simbólicas veladas que se tenga registro.

En específico se trata de Acid Mothers Temple, banda formada en 1995 por el prolijo guitarrista Kawabata Makoto, dueño de una atmósfera única en su clase: extensa, improvisada, ácida y de dinámicas variadas. Explosión mental que tendría nuestro continente en la mira, con un espectáculo en un formato a confirmar —en solitario o festival—a fines del presente año.

Una visita que en el papel ofrece el repaso de ‘Wake to a New Dawn of Another Astro Era’ (2016), su más reciente apuesta de estudio, pero que en realidad representa una trayectoria toda. Prácticamente desde 1996 a la fecha, han editado un álbum por año, un esfuerzo creativo que parece dantesco, pero que en realidad ofrece su obra como un todo infragmentable.

Tiempo de dar una pausa: no se trata de una interacción pobre con la música la que tendremos. Al frente está el ya citado Kawabata Makoto, uno de los compositores de mayor prolijidad y complejidad del Siglo XXI, siendo constantemente comparado con íconos como Frank Zappa o Sun Ra. Un ritmo de trabajo que contabiliza cerca de 100 producciones bajo múltiples alias:  Acid Mothers Temple & the Melting Paraíso U.F.O., Acid Mothers Temple & the Cosmic Inferno, Acid Mothers Temple & the Incredible Strange Band.

Inspiración extrasensorial, que amplia la mente de Makoto más allá de límites terrestres perceptibles. “Para mí, es indisociable hablar del cosmos y de mi música. Aunque no estoy seguro si lo que hago tiene un cosmos o no (risas). Pero cuando estoy componiendo siempre pienso que obtengo la música de algún otro lugar. Al principio pensaba que era un zumbido que venía de los extraterrestres, pero cuando empecé a estudiar música me di cuenta que ese zumbido, o muchos de esos zumbidos, han estado aquí siempre. En ese sentido somos como sintonizadores de radio: cuando captamos un ruido, un sonido, un zumbido, éste es susceptible de volverse una canción. Así lo pienso. Cuando era niño, no era un buen sintonizador de radio, pero me volví más atento a los sonidos. Ahora puedo agarrar muchos sonidos, como una estación de radio, como una FM. Como dije, la música ya se encuentra aquí, solo es cuestión de captarla, como una antena de radio. Algunas veces podré sintonizar tal canción. Otras muchas otras seguro no lo haré”, decía en entrevista con Crash, en el marco de su primera visita a México en 2016.

Proceso de creación que si bien, se centra en la guitarra, lo emplea como un mero medio para un fin superior. “Los instrumentos musicales sólo son herramientas. Si sé que mi forma de cantar no es buena, sé que probablemente necesitaré tocar algún instrumento. Yo no necesito instrumentos. La guitarra fue circunstancial. Puedo haber sido cualquier otro instrumento. Nunca aprendí cómo tocar en el sentido de adoptar una técnica específica para el instrumento. No tuve un entrenamiento o un maestro. Agarré por primera vez la guitarra eléctrica a los 13 años. No aprendí a afinarla sino hasta cuatro años más tarde. Aprendí a afinarla por mí mismo, de la forma que yo quería. Cuando estaba haciéndolo me decía: «oh, este sonido es hermoso, lo dejaré para esta cuerda». Traté de encontrarme un estilo. Y aunque yo no sabía nada de música o de teoría en el sentido convencional, yo ya sabía tocar música. En el principio, ya había música”, agrega.

El ejercicio no miente. Tratar de buscar un set del conjunto es ardua misión; su espectáculo en vivo es precisamente eso: en vivo. Carecer de parámetros prefijados por alguna productora de turno y simplemente interpretar música. “Tocamos ‘cool rock’n’roll’ improvisado, así que no sabemos lo que ocurrirá cada noche”, advierten en sus presentaciones.

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