Editorial

Descifrando a DIIV

La banda neoyorkina se presenta este jueves en la discotheque Blondie, en el marco de un nuevo Ciclo Estéreo. Acá te contamos su historia, una de drogas y dream pop.

Joyce Kim

La historia de DIIV es una caótica. Es una de esas tantas historias de autodestrucción que estamos acostumbrados a oír y cuyo desenlace a veces nadie quiere presenciar. Zachary Cole Smith, que prefiere omitan su primer nombre, partió creando las primeras canciones de la banda sólo en su habitación, cuando aún tocaba batería para Beach Fossils.

Al principio Cole Smith grababa todos los instrumentos de los temas de la banda y que por el 2011 llevaba por nombre Dive, usando el título de una canción del disco debut de Nirvana que describe sentirse emocionalmente vulnerable frente a la proximidad de otras personas. Sin embargo, las semejanzas entre Cobain y Cole Smith van más allá que un simple homenaje. Ambos comparten una cabellera rubia, un look desaliñado y los mismos patrones de abuso de sustancias que llegan al punto de contaminar el clima dentro de su banda y en su círculo cercano.

Afortunadamente, el líder de DIIV parece haber escapado del trágico final que le tocó al líder de Nirvana, cuando voluntariamente dio inicio a un proceso de rehabilitación para dejar la heroína. “He ido por este camino mucho más allá del punto de la cordura y jodido a demasiadas personas”, expresó a través de Instagram en febrero pasado.

Es difícil hablar de DIIV sin mencionar a las drogas y el alcohol. No sólo por la relación tormentosa que sus miembros tiene con ellas (y que llevó a Cole a enfrentar cargos por posesión, junto a su ahora ex pareja Sky Ferreira), sino porque son un tema recurrente en sus canciones. Hace un tiempo atrás dijeron que no saben hasta qué punto estas influencian su música, pero sí tienen claro que pueden causar que no lleguen a la hora a sus conciertos o siquiera se presenten. Hoy, después de meses limpio, Cole Smith está seguro que no son un ingrediente para tocar mejor o crear de mejor manera. De hecho, la banda ya está en proceso de lanzar la continuación de Is There Is Are (2016) y están estrenando una nueva canción en su shows, una que probablemente suene el jueves cuando la banda se suba a tocar al escenario de la Blondie.

Ahora hablemos de música.

Desde que DIIV lanzó su primer disco, Oshin (2012), era evidente que las influencias del shoegaze se habían metido entre sus huesos. Cole cita también al guitarrista Baba Salah, un representante malí de la world music que, según él, lo ayudó a experimentar con las melodías. Ese disco lanzó estrepitosamente a la fama al grupo, y aún sigue siendo un representante apropiado de lo que la banda es.

Canciones como How Long Have You Known y Doused se roban las miradas, pero ese disco no sólo se mantenía en singles. Es un trabajo sólido, que cuenta con partes instrumentales y otras donde la voz se percibe, nunca prístina, pero que es capaz de formar una atmósfera difusa y a ratos psicodélica que convence a los neófitos y veteranos del estilo.

La primera vez que vinieron a Chile, se encontraban en la última cola de la gira de Oshin, y tuvieron la oportunidad de tocar dos shows en Santiago, en el marco de la versión 2015 festival Primavera Fauna y de un sideshow del mismo, donde lo hicieron de forma gratuita en la desaparecida Ex Oz.
En esa oportunidad, la banda destinó un buen porcentaje de su presentación para adelantar lo que sería su nuevo disco, Is There Is Are, que lanzarían meses después.

Is There Is Are “trivializa” es estar sobrio, según Cole ha dicho. Afirma que minimizó la dificultad que dejar las drogas y el alcohol implica, además que lo escribió bajo la influencia de dichas sustancias. Ahora con una mente renovada, planea hacer del nuevo álbum de DIIV uno más personal y honesto consigo mismo después de las experiencias que este año le ha traído. No recurrirá a proyectar una cierta imagen de su persona, como lo hizo anteriormente, sino que se mostrará tal cual es.

Ese trabajo muestra una faceta algo más pop que su primer disco, con guitarras más claras y protagonistas, lo mismo que la voz de Cole, que sí se puede entender entre todo el abanico de sonidos. Es un dream pop de primera categoría.

En sus shows, llega cierto momento en que se abre con el público y cuenta sobre su actual situación, no con objeto de sacar aplausos, sino para servir de inspiración a personas de su edad que están pasando por la misma situación que él vivió.

¿Qué esperar para este jueves en la noche? Un extenso espectáculo donde habrá de todo: clásicos, instrumentales, alguna canción nueva y uno que otro cover, pero sobre todo, una banda que se intenta exorcizar sus demonios y que la música sea lo que ahora los describa.

 

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