Editorial

El psicomago y un beatle

La búsqueda del surrealismo a veces se inclinaba hacia la depravación de sueño, la incursión del LSD o el estudio con maestros Zen. El link que hace con variadas potencias musicales es a veces inimaginable, pero aquellas descolocadas, pregnantes y siempre perturbantes visuales hicieron en su tiempo la conexión más inimaginable de aquellas, el psicomago y el fallecido John Lennon.

Foto: archivo

El artista nacionalizado francés Alejandro Jodorowsky se ha instalado con enigmáticas y controversiales propuestas tanto literarias como cinematográficas desde el siglo pasado, dejando al descubierto más interrogantes que respuestas. Bajo esta consigna “The Holy Mountain” no se queda fuera, con críticas que tienden a ambos extremos hoy  nos proponemos establecer la relación, peculiar a lo menos, que existe en éste polémico largometraje con una de las mayores influencias musicales en la historia: John Lennon.

“The Holy Mountain” se remonta al año 1973 y nos cuenta la intricada historia de un llamado ladrón y su encuentro con un alquimista –encarnado por el mismo Jodorowsky- en una condenada y bizarra ciudad y el viaje de ellos junto a los más poderosos ladrones del mundo hacia la llamada montaña sagrada, en la cual alcanzarían la inmortalidad prometida y el camino a la iluminación divina. El largometraje en sí se inscribe en el repertorio visual del surrealismo en unas casi dos horas de derretimiento cerebral denso que culmina lo que descubrimos es un engaño desde el mismo alquimista para entender así mismo que el camino a la iluminación sería más importante que la iluminación en sí.

El trabajo previo del creador de la psicomagia se titulaba “El topo” del año 70 del pasado siglo, también se inscribe en la constante búsqueda de la iluminación o sentido en la vida humana contando inevitablemente de un espectro visual dislocado de la realidad. Esta producción ha procurado ser una peculiar inspiración para artistas de variadas generaciones, desde Marilyn Manson hasta lo que nos convoca esta nota John Lennon. El difunto Beatle –cuenta la leyenda- se obsesiona con todo lo que envuelve el largometraje incluyendo su atracción hacia la obra en general de Alejandro, es así como junto a su pareja- y otra controversial artista-  Yoko Ono se inclinan hacia su representante Allen Klein para comprar los derechos de exhibición de “El Topo”. Aquella audaz acción que termina en el financiamiento desde Lennon para lo que sería el siguiente proyecto audiovisual de Jodorowsky “The Holy Mountain”.

Allen Klein ya ingresado en el complejo mundo de las producciones surrealistas del autor ingresa en el proyecto del alquimista también como productor, relación que también deriva en el fracaso audiovisual de “Dune”, pero aquel tema se inscribe en una larga travesía que se puede apreciar de mejor manera en el documental “Jodoroswky’s Dune”. John Lennon por otro lado sabemos aporta monetariamente al surrealismo cinematográfico por el cual se encontraba deseoso, sin embargo su producción se encuentra desacreditada no así la de su representante.

Otro peculiar punto en el caso es George Harrison, quien también se encontraba perturbado y encantado por la obra de Alejandro llega a ser uno de los principales interesados en protagonizar la ambiciosa producción cinematográfica. Podemos evidencia que no es Harrison el protagonista y lo anterior se debe a los atrevidos desnudos en los que estaba ligado a proporcionar si encarnaba a dicho personaje, lo que se desenvuelve como un rechazo al papel y deja correr nuestra imaginación hacia un posible Beatle como el ladrón.

Jodorowsky en sí ha llegado bastante lejos en sus colaboraciones en la pantalla grande, algunas más fracasadas que otras, aquí podemos mencionar a Salvador Dalí o Mick Jagger que llegan a filmar escenas de la desaparecida película “Dune”. Aquellas no se constituyen como azarosas en ningún nivel, la constante búsqueda de lo enigmático se ve reflejada en la línea de vida del director de la película en cuestión y su pregnante presencia en diferentes escenas de Europa y Estados Unidos. La búsqueda del surrealismo a veces se inclinaba hacia la depravación de sueño,  la incursión del LSD o el estudio con maestros Zen. El link que hace con variadas potencias musicales es a veces inimaginable, pero aquellas descolocadas, pregnantes y siempre perturbantes visuales hicieron en su tiempo la conexión más inimaginable de aquellas, el psicomago y el fallecido John Lennon.

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