Sucesos

Foals: el arte de evadir la sobriedad

“Nunca hemos hecho un concierto estando totalmente sobrios. Es una cantidad inhumana de alcohol que se bebe”. Comenta el vocalista Yannis Philippakis sobre la antesala a cada uno de sus shows alrededor del mundo. “La mayoría de las noches son demenciales”, agrega.

foto: pukkelpop

En una época en la que el imperio de lo ‘políticamente correcto’ se apodera de prácticamente todas las industrias de lo artístico —lógicamente incluida la musical—, se agradece de sobremanera aquellos pequeños intentos por alejarse de lo normal, por ser un ladrillo fuera de la muralla, en marcar diferencia a fin de cuentas. Características que podemos otorgar fácilmente a Foals, una de las bandas británicas que más ha dado dar que hablar en los paladares musicales más refinados.

Y es que el conjunto no sólo ofrece una sonoridad que ha pulido de prolija forma géneros como el art y math rock, no: a la par, sus presentaciones en vivo muestran algo que poco se ve en las bandas forjadas en los años 2000s, actitud y desenfreno, una entrega al público total. Qué mejor ejemplo que las recientes declaraciones de Yannis Philippakis sobre el proceso previo a salir al escenario.

“Es una cantidad inhumana de alcohol que se bebe. Al final de una gira el autobús se detiene en Londres y puedes tener 40 parties y hasta un par de bodas. Todo el champán se acaba con bastante rapidez, pero hay un montón de bourbon y cerveza sobrantes. Estábamos pensando en comenzar un negocio de catering de boda paralelo”, explica el músico griego de 30 años de edad.

“Nunca hemos hecho un concierto estando totalmente sobrios. Hay una parte de mí a la que le gustaría estar sobria No sé si sería bueno. La mayoría de las noches son demenciales. Perdí un vuelo recientemente porque estábamos borrachos. En cuanto a la forma en que operamos, no es un problema, pero el alcohol está imbuido en la banda ya que comenzamos tocando en parties en casas. Y, de todos modos, tengo el resto de mi vida para limpiarme”, concluye.

Un proceso que también involucraría varias botellas, colillas, y billetes en forma de tubo es el quinto álbum de Foals, mismo que se empezaría gestar tras una fecha pactada en Hong Kong para noviembre próximo: “Queremos romper las cadenas de la familiaridad y tener esa interrogante de nuevo en el estudio. Creo que sería benéfico para la banda solo estar nerviosos acerca de estar en el estudio de nuevo. Creo que necesitamos hacer las cosas diferentes”, cuenta Philippakis.

Palabras que podrían sonar contradictorias con la fuerte carga laboral de los oriundos de Oxford en los últimos meses: intensas giras y trabajos promocionales de What Went Down; algo que sí conjuga  con lo expresado por el tantas veces citado Yannis Philippakis a principios de año sobre el incierto futuro de Foals, “no creo que vaya a ser para siempre. No creo que pueda. No estoy pensando en eso ahora, porque todos nos llevamos muy bien y estamos teniendo una explosión. Pero ya ha durado mucho más tiempo de lo que yo esperaba”, dijo.

De momento uno de los máximos emblemas indie rock se concentra en finalizar su actual gira mundial, una que ya tiene acordada una parada en nuestro país en el Teatro La Cúpula el 12 de octubre próximo. Foals se formó en el año 2005 en la ciudad de Oxford, Inglaterra, y está integrada por Yannis Philippakis (voz y guitarra), Edwin Congreave (teclados), Jimmy Smith (guitarra), Walter Gervers (bajo) y Jack Bevan (batería), quienes regresan a nuestro país en el marco de una gira mundial recientemente anunciada para promocionar su más reciente producción What Went Down, editada bajo el alero de Warner Music.

Foals unió su talento junto a la del productor James Ford, (Arctic Monkeys, Florence & The Machine, Jessie Ware, Mumford & Sons) para la creación de esta nueva placa. Se instalaron al sur de Francia y comenzaron a grabar. Según las palabras de Philippakis este material ¨llega a lo más profundo de la locura y presenta algunas de las mejores canciones que la banda haya escrito jamás¨.

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