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Franz Ferdinand – Always Ascending (2018)

“Right Thoughts, Right Words, Right Action” (2013) fue el último larga duración que Franz Ferdinand publicaría con su formación original. Luego que en 2015 colaboraran con Sparks en un proyecto sencillamente titulado “FFS” (2015), Nick McCarthy decidió dar un paso al costado dejando a la banda sin uno de sus principales compositores. Entonces el futuro de la banda se vio incierto. Ya desde su cuarta producción se rumoreaba que el grupo podría estar rozando su fin dados ciertos enigmáticos versos que, según muchos fanáticos, daban a entender que las relaciones internas de la banda podrían no estar tan bien como se mostraba. No obstante, el entonces trío reclutó a dos nuevos integrantes y pusieron manos a la obra para publicar lo que se convertiría su quinto álbum: “Always Ascending” (2018).

Desde el primer instante, la banda se presenta con un tono divergente al que sus producciones previas habían establecido. Aún cuando desde un principio Franz Ferdinand había manifestado que su deseo detrás de hacer música era “poner a las muchachas a bailar”, nunca antes se habían arriesgado con una serie de temas tan duramente danzables. El cadencioso ritmo de las guitarras post-punk de su temas había sido remplazado por melodías sintéticas de progresiones delirantes.

El tema homónimo presenta mayoritariamente el concepto del álbum. Un corte de pop bailable con una tediosa introducción que crece para convertirse en una sólida combinación de instrumentos y pulsos. Los versos repetitivos, sumados al potente uso de sintetizadores hacen de la canción una adicción constante que es difícil sacar de tu cabeza una vez se implanta allí. Lamentablemente se queda en la superficie de lo pegajoso sin ahondar en algo más que un pop sencillo.

Luego “Lazy Boy”“Paper Cages” elevan al álbum a su punto álgido. Lo más cercano a un Franz Ferdinand honesto y simple. Canciones rodeadas de sólidos punteos de guitarras y líricas desinteresadas. Un segmento de temas adictivos y ácidos que se mezclan excelentemente con los instrumentos ambientales. El genial trabajo del bajista Bob Hardy se entreluce en jugosas líneas de cuatro cuerdas, bailables y obsesivas. El mejor rostro de la influencia pop-disco de la banda. El liderazgo de Alex Kapranos ve su mejor rostro en el carismático desplante que tiene durante el larga duración. Ya sea en su enigmática voz como en el manejo que tiene sobre la guitarra líder.

Los escoceses nunca juegan sobre terreno que no conozcan y aún cuando se atreven por un sonido más radial y menos indie, entienden como no perder su identidad. Lamentablemente los puntos débiles de “Always Ascending” no reposan en la variación de géneros. Muchos de los arreglos se desenvuelven para ser simplemente olvidables. La potencia de los sencillo no logra rozar la energía de los cortes más clásicos de la banda. Aún cuando el grupo nunca juguetee del todo con la mediocridad, hay poco que logre quedarse con el espectador una vez el álbum ha terminado de reproducirse.

“The Academy Award” se adentra en una estructura acústica, con un coro repetitivo y poco interesante. “Lois Lane” se sostiene en una sólida línea de bajo acompañado de hipnóticos arreglos de teclado. La narrativa se pierde en metáforas accidentadas, que aunque con buena intención, no son los himnos de romance y fiesta que desean. Acercándose al desenlace del larga duración, “Feel the Love” entrega una de las mejores combinaciones del sonido clásico de los escoceses y la propuesta que intenta implantar en esta producción. Las combinaciones de bomba, caja y hi-hats, envueltas en divertidos acordes de guitarra y una excelente línea de bajo, dan el paso a un cierre más que digno.lar

La quinta producción de los europeos está lejos de ser un fracaso. No obstante, es sin lugar a dudas la pieza más débil, tanto lírica como musicalmente, que el ahora quinteto ha desarrollado. Aún cuando existan una serie de puntos que destaquen positivamente al álbum, su mayor flaqueza radica en su capacidad de ser recordado. Puede ser que sea el producto de una banda sin una pieza fundamental entre sus filas, como el periodo de transición de un grupo que aún está buscando un nuevo y brillante sonido.

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