Editorial

In Rainbows: ¿A diez años del mejor disco de Radiohead?

In Rainbows, el mejor disco de Radiohead hasta la fecha, es un trabajo que demuestra que la banda trabaja mejor cuando lo hace en equipo.

Hace poco menos de una semana, Jonny Greenwood compartió un video en su cuenta de Twitter con extractos de capítulos  Bob Esponja representando cada disco que Radiohead ha lanzado. The King of Limbs mostraba a Don Cangrejo pronunciando sonidos extraños (¿bip bip bop? ¿bop bop bip?) parodiando los matices electrónicos y cargados al ritmo del disco. Ok Computer se apropió de uno de los momentos más oscuros del show, para retratar lo absurdo de la modernidad. En A Moon Shaped Pool vuelve a aparecer Don Cangrejo y toca el melancólico “violín más pequeño del mundo”.

En ese video, los nueve discos parecen tener una esencia característica que se busca representar, pero cuando es el turno de In Rainbows, a uno le resulta difícil encontrar el chiste. Es la banda de Bob Esponja interpretando una canción pop con instrumentos básicos y que no escapa de lo común por ningún lado. Pero, ahí está la clave para entender el disco.

Diez años han pasado desde que In Rainbows llegó a los correos de fanáticos que habían pre ordenado el disco cuando en el sitio web la banda apareció este mensaje. Desde octubre del 2007, Radiohead ha publicado dos discos expandiendo su catálogo y su sonido, uno cargado al ritmo y otro de vuelta a lo melódico una vez más. Pudiendo mirar todo su material en perspectiva, In Rainbows aparece como una pieza clave y al mismo tiempo extraña dentro de la obra de la banda.

Son diez canciones que vuelven a conectar con el lado más humano de la banda, tanto en la forma como en su fondo. Es Radiohead volviendo a ser una banda de rock. Se hace ajeno a lo oscuro y político de Hail to the Thief y lo inorgánico de KID A para hacer el disco más cálido que hayan lanzado hasta la fecha.

Ok Computer y Kid A son discos con una identidad tan marcada, construida por su propio sonido y contexto, que frecuentemente son los únicos considerados cuando se intenta definir la placa definitiva de Radiohead. In Rainbows no es una revolución. Es cierto, su estrategia de marketing, del “paga lo que quieras” sí significó una revolución en la industria discográfica, pero no así al sonido de la banda. Es Thom Yorke y compañía sabiendo hacer las mejores canciones de su carrera, sin un tópico que las una necesariamente, pero con una genialidad absoluta que demuestra la capacidad de cada miembro de la banda de saber hacer canciones algo más tradicionales, y que siguen teniendo a la melancolía tratada con belleza como lo principal. También hay mucho de esa idea que empezó a gestarse en OK Computer, esa de “¿qué diablos estamos haciendo?”.

Es también el disco más íntimo. Es el primero es que Thom Yorke intenta dotar a sus canciones de sensualidad y deseo. Puedes escuchar “Nude” y “House of Cards” y darte cuenta de que la banda entra en territorio nunca antes pisado, y al mismo tiempo estar de frente a parte de las mejores canciones que jamás hayan hecho.

Es un disco mucho más luminoso y cálido en comparación al sombrío a Hail To The Thieft, publicado cuatro años antes, cuando abordaban a la institucionalidad política y la guerra con ira.

No pasó mucho tiempo antes de que el debate en torno a In Rainbows se volcara en su estrategia de marketing y dejara la música a un costado. Las columnas de opinión, artículos y editoriales se volcaron a analizar las implicancias que la acción de Radiohead podría tener en la industria discográfica y si se contagiaría esta forma de lanzar un nuevo disco a algún porcentaje de otro artistas. También sirvió para reflexionar acerca del valor de la música en la era digital y de cómo las nuevas formas de distribución podrían terminar en el fin de los grandes sellos.

Fuera de EMI, Radiohead ahora no tenía intermediarios entre su música y su público. Su contrato con la multinacional se había extinguido después de HTTT, y ante la pregunta de por qué no siguieron en el alero de un sello, la respuesta de la banda fue: “¿para qué seguir siendo parte de un negocio que está colapsando?”

Que cualquier persona pueda elegir el precio que quiera pagar por un disco es sólo un lujo que bandas del nivel de Radiohead se pueden dar. Las ganancias alcanzaron los nueves millones de dólares, entre gente lo compró por cientos de billetes y quienes no pagaron ni un peso.

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Es interesante ver la transformación que sufrió Videotape antes de ser trabajada en el estudio. De la versión sincopada y monumetal de Bonnaroo 2006, a la marcha fúnebre del final del disco, es el resultado del proceso de Yorke por darle un cierre esperanzador, pero que puede parecer decisivo. Ese proceso lo estaba volviendo loco, según contó en una entrevista un año antes del lanzamiento de In Rainbows: “teníamos una idea, pero no podemos llevarla a buen puerto”. Pero el resultado indudablemente le daría satisfacción, porque un par de años después diría que es “la mejor cosa que han creado jamás. Tiene una inexpresable sustancia detrás. Estoy muy orgulloso de esto.”

Puede llegar a leerse como una canción de despedida. Y con sospechas fundadas.

 

 

Aparte del mensaje presente en la canción y de que ya no contaban con una discográfica detrás. hay factores que involucran a los miembros de Radiohead que en momentos invitó a pensar a In Rainbows como el último disco de su carrera como banda. Primero que algunos de ellos se hayan referido al proceso como de vida o muerte, debido a que el hiatus después de HTTT les había dado la oportunidad de conectarse con su familia y de desarrollar otros ámbitos de su vida, eso llegó a generar la idea de seguir con la banda algo innecesario. Además está The Eraser, el excelentísimo debut en solitario de Yorke y que dio ideas equívocas un posible distanciamiento definitivo de la banda.

Las grabaciones de In Rainbows fueron especialmente fructíferas y llenas de genialidad. Tanto que el material compuesto dio espacio para una segunda parte del disco, bajo el nombre de In Rainbows Disk 2. Claro, acá más que una idea cohesiva de disco, es una recopilación de canciones que no tienen mucho que ver una con la otra, aún así, es capaz de contener momentos a la altura de los mejores trabajos de Radiohead. Como en Last Flowers, 4 Minute Warning o Go Slowly. Está última aparece en la versión extendida de la sesión que grabaron en el sótano de su eterno productor, Nigel Godrich, donde la banda toca gran parte del material de In Rainbows en un metraje que los fanáticos adoran(mos).

Cada parte de Radiohead está en plena forma acá. El mejor disco de los de Oxford es una obra maestra de inicio a fin. Un viaje que también posee la mejor canción escrita por ellos: Weird Fishes/Arpeggi y que resume lo que In Rainbows supo hacer con sus canciones, hacer encajar la complejidad creativa en canciones con una estructura que no escapa de la tradicional.

 

 

 

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