Discos

‘Jules’ no se duerme

The Voidz, banda perteneciente al sello de Julian Casablancas, así como integrante de la misma, confirmó que llevan poco más de un año trabajando en su segundo álbum.”Se llamará The Voidz. Este va a salir creo que en el otoño, o tal vez en el comienzo del próximo año”, explica su guitarrista. Se espera que sigan apelando al sonido más áspero, agresivo y de tendencia garage que en ‘Tyranny’ (2014) demostraron.

Foto: Carolina Faruolo

Las expectativas eran altas. El público ansioso, se volcó en masa. Al frente, él, la voz del rock en su faceta más indie y soft punk si gustas. Sonreía con jovialidad. A su lado, unos desconocidos que simplemente seguían sus órdenes, marionetas musicales de un gran director de orquesta, El primer acorde se escucha, y casi automáticamente todas las miradas apuntan a la mesa de sonido. Capas sucias, una voz que se perdía en el viento y baterías que nunca entraron en diálogo con las cuerdas. Errores no forzados de un Julian Casablancas que quiso, y tenía la completa libertad de sonar como él gustase. Un poema desde el garage.

Palabras que se dedican al debut —y muy probablemente despedida— de The Voidz en Lollapalooza, un proyecto de seis integrantes —uno de ellos Casablancas— que pasó por nuestro país a fin de promocionar ‘Tyranny’ (2014), el primer LP de su autoría que pulía una faceta experimental y áspera, que obtuvo un rechazo generalizado de prensa, siendo incluso calificado como ‘el sonido que se obtiene al derramar la piel’ por Rolling Stone. Críticas que no le van ni vienen a sus componentes, acostumbrados a desafiar los siempre inquebrantables paradigmas de la industria.

En una nueva entrevista con el podcast Gear Fiends, el guitarrista de la banda, Jeramy “Beardo” Gritter, reveló que tienen un nuevo álbum en camino. “Se llamará The Voidz. Este va a salir creo que en el otoño, o tal vez en el comienzo del próximo año”, explica agregando que durante gran parte de los últimos meses, se han dedicado a trabajos creativos del mismo.

Un valla no difícil de superar, pero sí con lo que respecta a su propio sentido, más agresivo y callejero. ‘Tyranny’ no fue un fenómeno en ventas, pero sí un registro obligado en aquellos fanáticos del rupturismo, que buscan artistas inquietos en lo creativo, que buscan salir de su zona de comfort. “Hay partes de ‘Tyranny’ que funcionan, pero hay otras en que simplemente querrías coger ese mechero y quemarlo. No sólo por la dificultad de la escucha de cosas como ‘Johan Von Bronx’, sino por la confusión del concepto global. Por una oreja Julian te dice que ha querido hacer cada vez material “más oscuro, raro y agresivo”, acota el portal Jenesaispop.

“Por la otra, que ha buscado material tan accesible como el de los Strokes. Por un lado, que para él las letras son más importantes que nunca. Por otro, las hace más ininteligibles que nunca. Por un lado entona cosas como “The rhythm is for you but the song is for me / The meaning might be secret but the melody is free”. Por otro, ni en su número intimista ya habitual (‘Off to War’) ofrece una melodía memorable. Entre detalles brillantes y detalles random, Julian Casablancas da la impresión de que simplemente anda un poco colgado: Dan Deacon logra comunicar mucho mejor un mensaje parecido sobre los tiempos que corren”, agrega.

Proyecto que el mismo Julian Casablancas guarda bastante cariño. Años atrás, Emol tuvo acceso a dialogar con él sólo minutos antes que bajara del escenario de Lollapalooza Chile “Estamos tratando de mejorar, sólo hemos hecho como seis o siete shows junto. No es una linda cosa que te digan que sonaste mal… (Los críticos) se pueden ir al diablo. Sólo tratamos de tocar cosas nuevas, escribir cosas nuevas, tocar con otra gente en el escenario y dar lo mejor posible de nosotros. Estamos en un festival y puede ser diferente, porque creo que cuando estamos tocando en un lugar cerrado sonamos bien, y a veces para tocar en vivo y sonar bien puede que necesites como 30 shows. Pero no es una linda cosa para decir a alguien (que suena mal), aunque sea cierta”, dijo.

“Trabajamos lo más duro que podemos y tratamos de mejorar. Cuando haces antes otros shows, uno puede sacar elementos de ellos, pero tocar en un festival tiene una magia diferente, ya que cuando la gente no ha escuchado tus canciones y lo hacen por primera vez… Eso hace que los fans se vuelvan loco”, concluyó.

 

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