Editorial

Kanye West – ye (2018)

El octavo disco del rapero y productor confirma la búsqueda por canciones más experimentales y demostrar que las opiniones de todos importan un comino.

Hay una frase que se repitió mucho durante los días previos y posteriores al lanzamiento de ye: “Nadie ni nada puede acabar con la carrera de Kanye West. Ni el propio Kanye West“. El tipo apoyó públicamente a Trump – dijo que ambos tenían ‘energía de dragón’ y que era su ‘hermano’, además de posar con la gorra  Make America Great Again-, además de mandarse la frase ‘la esclavitud fue una opción’. Si poca gente en el mundo quiere al presidente de los E.E. U.U., ciertamente mucha menos dentro de la industria de la música lo hace, pero eso no le restó puntos ni lo ‘canceló’, es más hizo que todo el mundo volviera a hablar de él semanas antes de un nuevo lanzamiento.

Los fans no sabían que hacer; si reprocharle sus decisiones o dejarlo pasar como otra más de las excentricidades de la personalidad errática de West. Lo cierto es que pronto la atención se desvió hacia su trabajo y el mundo volvió a comentar sobre su música.

temporada de yeezy

Pero no vino a lanzar un disco y adiós. Aparte de ye, se encargó de producir tres de los trabajos más comentados de todo el año. Primero el 25 de mayo con Daytonade Pusha T, un album que sirvió para revitalizar la carrera del rapero artística y mediáticamente – su beef con Drake es de las cosas más intensas que tendrá el 2018-. El primer día de junio vio como ye llegaba a los servicios de streaming y una semana más tarde habría más Kanye con Kid See Ghosts, su proyecto junto al también rapero Kid Cudi.

La semana pasada también repasó a Nas, a quien produjo Nasir su nuevo álbum en casi un década y que contó con una buena recepción, pero que se enfocaron más en el aporte de West que en las propias letras y originalidad de las canciones.

Medios y fans aún se pelean por cuál capítulo de la temporada estuvo mejor realizado, pero sin duda no puede dejarse de reconocer la genialidad en los beats y arreglos que West emplea en estos discos, con vida propia y que dejan su marca incluso más que las letras.

cerebro abierto

Odio ser
bi-polar
es genial’

Así reza el texto en fluorescente verde al frente de las montañas de Wyoming en la portada de ye, misma ciudad donde West realizó la fiesta de lanzamiento ante la prensa del álbum y, que según Kim Kardashian, fue tomada durante el mismo viaje. Al igual que con The Life of Pablo, cuya portada transformó un sin número de veces días antes de su estreno, parece ser que con este disco tomó la ruta menos complicada. Sea ese o no el caso, el resultado tiene identidad y las parodias no tardaron en aparecer.

Desde las primeras frases con I Thought About Killing You, nos damos cuenta de que estamos ante un vivo retrato de la mente de West. Puede sonar una representación de algo o un relato ficcionado, pero si consideramos la situación sobre su salud mental que él mismo ventiló en una entrevista hace un par de meses, esto parece venir de dentro, con honestidad y sin tapujos.

Kanye ya no está para hacer hits radiales, no los necesita. Desde TLOP, el tipo se ha dedicado a cultivar una faceta mucho más experimental, tanto en estructura como producción, haciendo de ye un disco medio-rap, medio-electrónico, estirando los límites que él mismo se impuso en trabajos anteriores. Por el ejemplo, cuando en Ghost Town moldea un coro (original de acá) de gran potencial en algo disonante y lastimoso.

Sobre por qué ponerle al disco ye, Kanye tiene una explicación que no tiene nada que ver con las últimas dos letras de su primer nombre, como muchos pensábamos:

I believe ‘ye’ is the most commonly used word in the Bible, and, in the Bible, it means ‘you,’ so it’s [saying] “I’m you, I’m us, it’s us.” It went from being Kanye, which means the only one, to just ye – just being a reflection of our good, our bad, our confused, everything, that I’m just more of a reflection of who we are, just as beings.

Te puede gustar o no ye, pero es imposible no reconocerle los méritos a un artista que produce cuatro inmensos  discos seguidos y que nos tiene a todos hablando de eso a pesar de haber dicho que “la esclavitud fue una opción”.

 

 

Share Button
Kanye West – ye (2018)
Al inicio