Reseñas

King Gizzard and the Lizard Wizard: Flying Microtonal Banana (2017)

La idea tan artesanal que hay detrás la podemos ver en escena o en videos de grabación en donde no hay instrumento que no esté intervenido con cinta adhesiva dándonos cuenta de lo lejos que llega la exploración misma y cómo las soluciones llevan a diferentes aproximaciones. La furiosa ola de intensidad sonora que parece se imparable se acerca a veces en trances hipnóticos y en notas ocultas para agarrarse de lugares inimaginables atravesando la experimentación y resaltando a un conjunto que no sabe cómo calmar sus pulsaciones musicales.

Ilustración: prensa

King Gizzard and The Lizard Wizard, la encarnación misma de la esquizofrenia musical  aterriza tempranamente éste 2017 en su proyecto más ambicioso hasta la fecha dejando a la luz “Flying Microtonal Banana” experimentando en su primer acercamiento como banda hacia el  microtonalismo.  Éste ambicioso impulso se emplea de una forma ingeniosa ara expandir los límites de King Gizzard, que hoy podemos asegurar son exquisitamente difusos.

Para los que no conocen la formación de ésta singular banda esquizoide será descrita a continuación, ya que la riqueza sonora de King Gizzard es algo que no podemos dejar de lado: Stu Mackenzie (guitarra, voz principal, flauta, teclado, bajo, zurna), Ambrose Kenny Smith (armónica, teclado, sintetizador, percusión, voces secundarias), Joey Walker (guitarra principal, setar, voces secundarias), Cook Craig (guitarra, teclado, bajo, voces secundarias), Lucas Skinner (bajo), Eric Moore (batería, percusiones, theremin) y Michael Cavanagh (batería, percusión).

El viaje microtonal comienza con éste su noveno LP de estudio hasta la fecha, el cual fe lanzado de manera internacional el pasado 24 de febrero. Comenzando por el vinilo en sí a través del sitio Fightless lograron lanzar 3 pre órdenes del álbum- debido a la alta demanda del nuevo material- adecuando cada orden del vinilo como una serie limitada encontrándonos con una edición de cera “blue toxic mustard” y la última siendo una “banana wax”.

Como ya es tradición para la banda cada creación desde el 2014 con I’m In Your Mind Fuzz,  posee una cierta temática conceptual o cierto tipo de experimento enganche que guiaran su ejecución. Quarters! Del 2015 por ejemplo poseía 4 canciones las cuales todas tenían exactamente la misma duración, Paper Mache Dream Ballroom estaba compuesta sólo de instrumentos acústicos y su último acercamiento del 2016 Nonagon Infinity creaba el primer álbum continuamente loopeado del mundo.

“Flying Microtonal Banana” nace desde Stu Mackenzie adquiere una guitarra “custom  made” de color amarillo (la llamada “Flying Microtonal Banana” de hecho)la cual estaba modificada para microtonalismo, la cual permite intervalos menores que semitonos no encontrados en afinaciones de música tradicional occidental en donde una octava se divide en 12 semitonos iguales. Ésta guitarra por lo tanto debía ser acompañada por instrumentos que fueran  microtonales, por lo que cada integrante con un presupuesto de alrededor de 200 dólares para modificar sus instrumentos para llegar al microtonalismo.

Éste nuevo álbum es precisamente el producto de la experimentación del microtonalismo, creando un viaje singularmente hiperquinético y balanceado atravesando sus comodidades para elevar  sus dimensiones creativas hacia algo aún más frenético y enfermo en el mejor sentido posible, y que además han adelantado es tan sólo el primer volumen de 5 álbumes a lanzar éste año.

La apertura “Rattlesnake” y el primer single además, se integra más o menos en la misma línea que venían trabajando desde el 2014 acompañado de visuales surrealistas como de costumbre dejándonos inmersos en una especie de motorik beat, un moog tormentoso junto a un instrumento turco llamado Zurna dentro de un contexto de ataques reptilianos. Ya adentrados en el segundo tema nace lo inesperado con “Melting” entregándonos un sorpresivo acercamiento afrobeat setentero guiado por ambos bateristas simultáneos  en una precisa y exótica forma.

El deleite se ve unido por “Open Water2″ uno de los ataques más concisos quizás de éste primer volumen, el cual se alcanza como dramático y bañado de una furiosa ola de intensidad sonora ligado a sus voces “dreamy” y “droney” a la vez. Otros temas que nos destellan  intensidad son “Nuclear Fusion” con un afro funk preponderante que resuena junto a una caótica armónica que ya es sello, también “Doom city” o “Billabong Valley” constituyendo pasajes alternativos por los que los receptor pueden navegar con cierta lisergia.

“Flying Microtonal Banana” reafirma a KG & TLW como una de las bandas más emocionantes, imparables y activas del presente musical en el cual vivimos, combatiendo aquel regreso a l idéntico usual de hoy. Si bien ésta producción se acerca creativamente al sonido que han ido construyendo durante los últimos años se posiciona como una exótica y compleja forma no experimentada con anterioridad por el conjunto australiano. Si bien la primera mitad del álbum es más narcotizada que la segunda, logran formar un balance singularmente propio y que está muy lejos de ser forzado.

La idea tan artesanal que hay detrás  la podemos ver en escena o en videos de grabación en donde no hay instrumento que no esté intervenido con cinta adhesiva dándonos cuenta de lo lejos que llega la exploración misma y cómo las soluciones llevan a diferentes aproximaciones. La furiosa ola de intensidad sonora que parece se imparable se acerca a veces en trances hipnóticos y en notas ocultas para agarrarse de lugares inimaginables atravesando la experimentación y resaltando a un conjunto que no sabe cómo calmar sus pulsaciones musicales. Finalmente “FMB” se desenvuelve en lo más exótico y caótico bordeando el apocalipsis reptiliano traduciendo ésta nueva dimensión sonora que entrega la microtonalidad en una insaciable hipnosis.

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King Gizzard and the Lizard Wizard: Flying Microtonal Banana (2017)
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