Editorial

La meticulosa fórmula Foals

Foals siempre ha sonado como si sus canciones fueran meticulosamente calculadas y estructuradas, legado innegable de sus inicios en el math rock que aún conservan, pero que han sabido mutar para crear un sonido en que los coros y la energía impregnan de adrenalina sus shows en vivo, considerados dentro de los más atractivos que giran por el mundo en la actualidad.

foto: pooneh ghana

Frecuentemente el debut en televisión de una banda sirve para apoyar un disco que hasta el momento ha dado qué hablar, y en otros casos ser introducidos a un público masivo en un país foráneo que aún desconoce de tu material. Dentro de esta estructura, Foals se enmarca como una excepción a la regla digna de analizar.

Para muchos británicos, la primera imagen de la banda que procesó su retina fue la de un Yannis Philippakis sin polera, contestando su celular mientras combatía la resaca y la nefasta mañana, para balbucear una afirmación frente a la pregunta de si estaban disponibles para tocar esa misma noche. Un episodio especial de la hormonal serie “Skins”, transmitida por la BBC, los expuso tocando “Hummer”, uno de sus primeros singles, dando el puntapié  a una fiesta desenfrenada con drogas, sexo y máscaras de payasos. La canción expelía  la misma adolescencia eufórica de Bloc Party, tanto en sus riffs puntiagudos y ritmos marcados como en su estética, y al math rock rígido de Battles.

La prensa y los curiosos pararon de inmediato las orejas sobre estos debutantes, que, combinado con la exposición abrumadora de la serie, crearon una expectativa difícil de sortear con éxito y  que sólo un disco sólido podría hacerle cara.

Antidotes (Transgressive, 2008) se abrió paso como uno de los mejores debuts de ese año, mientras la prensa seguía comparándolos y reduciendolos  como lados-b de Franz Ferdinand o el último rastro de un post punk revival a punto de extinguirse. El líder de Foals, Yannis Philippakis, describe su sonido por ese entonces como “una premeditada sonoridad mezcla de techno y minimalismo. Nos auto impusimos las reglas de  crear sólo ritmos con staccato y que las guitarras debían ser tocadas realmente alto”. Lo cierto es que Foals demostró con ese disco que son capaces de hacernos bailar y al mismo tiempo crear la oportunidad de procesarlo y disfrutarlo en profundidad.

A principios de 2009, la banda comenzó a mostrar breves clips adelantando nuevo material a través de MySpace para después estrenarlas en vivo en formato completo pero aún no totalmente pulidas. A finales de ese año sería anunciado el seguidor de Antidotes bajo el nombre de “Total Life Forever” (2010, Transgressive), cuyos avances ya daban indicios de un sonido más maduro y elaborado.

Si su debut irradiaba velocidad, fuerza y onda, este nuevo álbum traza un sendero distinto. Un discurso más elaborado y personal, que contrasta con las letras livianas y a ratos inconsistentes de Antidotes, se desprende de la totalidad de Total Life Forever. “ Usaba la música para construir una fortaleza a mi alrededor. Pero me di cuenta de que una catarsis emocional era lo que necesitaba. De verdad que la música puede llegar a ser un bálsamo reconfortante”, Yannis deja de esconderse en sus canciones y manifiesta su evidente evolución, que también se traduce en el cambio de estructura de los temas, que se vuelven más osados, menos estridentes y hasta sensuales. Spanish Sahara fue una de esas canciones prolijamente esculpidas, capaz de llevarse todos los aplausos y ganarse un puesto dentro de las mejores canciones de ese año.

“Desvergonzadamente funk” clasificó la banda a “Holy Fire” (Transgressive, 2013), el disco mejor evaluado en la carrera de Foals hasta ahora, que decidió dejar atrás las ideas indie disco que le habían echado mano anteriormente para aventurarse en un territorio nuevo, pero que veían como tierra fértil para aplicar su obsesión rítmica. Un disco que se aleja a leguas de su debut en habilidad melódica y que permite a la banda pasar de locales pequeños a arenas y festivales, gracias al potencial radial de “My Number” y “Inhale”.

What Went Down” (Transgressive, 2015) es capaz de mostrar los polos opuestos de Foals. En este disco habitan en armonía pistas distorsionada y agresivas junto con las canciones más cautivantes y emocionantes que han hecho jamás (tomar a Give It All, por ejemplo). Yannis, quiso canalizar su científico loco interior y creó una placa que de una forma que no tenía planeada, según sus propias palabras en un entrevista a la NME antes de su lanzamiento. What Went Down es un  eslabón necesario en la carrera de una banda que actúa como uno de los últimos bastiones del rock en los carteles de festivales de todo el mundo.

Foals siempre ha sonado como si sus canciones fueran meticulosamente calculadas y estructuradas, legado innegable de sus inicios en el math rock que aún conservan, pero que han sabido mutar para crear un sonido en que los coros y la energía impregnan de adrenalina sus shows en vivo,  considerados dentro de los más atractivos que giran por el mundo en la actualidad.

Foals se presenta este miércoles 12 de Octubre en un show con entradas agotadas en el Teatro La Cúpula.

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