Conciertos

Pascuala Ilabaca canta a Violeta en sus 100 años

A diez años de su homenaje discográfico, la oriunda de Valparaíso y ganadora del Pulsar prepara una celebración vibrante y respetuosa para la madre de todas las voces con fecha para este 11 de octubre.

Foto: Fernando Thumm

Hace diez años Pascuala Ilabaca lanzó su disco “Pascuala canta a Violeta”, y desde ese entonces la ha homenajeado siempre, dice la artista nacional que en cada concierto que tiene se da el espacio para recordar a Parra: según la responsable de ‘Te Traigo Flores’, es la mejor manera de construir su identidad personal y reconstruir parte de la identidad musical chilena.

Este 11 de octubre, a una década de ese lejano 2007 en el que logró retratar de manera íntima y desgarradora a nuestra Violeta con la ayuda de Jaime Frez y Cristian Retamal, la cantante que ha llevado su ofrenda a países como España, Inglaterra, Alemania, Brasil, México, India, Portugal, Bélgica y Holanda, está lista para hacer su propia reverencia, tras ser parte de una larga lista de homenajes a los que ha sido invitada tanto en su natal Chile como fuera de él.

Pascuala, ganadora del Pulsar 2016 por Mejor Cantautora gracias a su disco “Rey Loj” y definida VioletaParrista, llevará toda la fiesta, el canto, el baile y el duelo al Teatro Nescafé de Las Artes para cantarle al cielo una vez más, celebrando los primeros cien años que conforman la eternidad de una de las voces más importantes de la historia musical nacional en una fecha en la que será acompañada por su banda Fauna, además de emblemáticos artistas invitados como el cantautor Nano Stern y la virtuosa bailarina de danza clásica hindú, Bhavani Kali.

Recién llegada de su primera gira por Estados Unidos fechada para septiembre y que contemplará más de diez conciertos, la artista será la anfitriona y encargada de fusionar sus coloridas flores con la madre de todas ellas en un espectáculo que va desde los 8 mil a los 22 mil pesos: Pascuala canta a Violeta en sus cien años y quiere hacerlo con pasión, vibración y respeto en una celebración que sabrá de luces y oscuridad, como la vida misma de la infinita Violeta, a la que la oriunda de Valparaíso vuelve a su nido, como a la cama de una madre.

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