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Portugal. The Man – Woodstock (2017)

El noveno álbum de Portugal. The Man consiste en una serie de mezclas entre temas alternativos y elementos radiales. Las nuevas composiciones se dejan ver como entretenidas y magnéticas, pero nada en el larga duración romperá algún esquema sobre como tiene que hacerse la música. Aún cuando la banda retroceda en términos de identidad, logran adentrar lo suficiente de sí mismos como para evitar que “Woodstock” se pierda en el olvido.

Portugal. The Man es un grupo que ha estado rondando por la escena independiente desde mediados de la década de los 2000s. No obstante, no fue hasta la publicación de su octavo álbum “Evil Friends” (2013) que la banda cosechó un inusitado éxito de la mano de poderosos sencillos como “Modern Jesus” y “Purple, Yellow, Red and Green”. El sello indie y psicodélico volvió el sonido de la agrupación algo bastante característico, y ya con un posicionamiento elevado es que decidieron regresar con “Woodstock”.

El concepto detrás del larga duración busca adentrarse en las entrañas de la escena sesentera. El aspecto revolucionario del festival que le brinda nombre al álbum fue un punto de gran interés para el líder y compositor John Gourley, influenciándolo a escribir psicodélicos himnos de protesta y abarcando temáticas que según sus palabras “ayuden a la gente a sentir menos sola”.

No obstante, a pesar del intento de rebelión que el compositor intenta marcar, desde el primer sencillo se percibe el como la banda apela por un estilo radial y amigable. “Feel It Still” cuenta con una pegajosa línea principal y la carismática voz en falsette del líder del grupo. El coro golpea como roca, pero a pesar de contar con la energía necesaria para volverse un éxito, carece de la identidad suficiente para pasar la etiqueta de genérico. En su novena placa el grupo profesa adentrarse en sonidos experimentales y psicodélicos, pero la influencia electrónica devora todo equilibrio interesante que la banda pueda estar intentando hacer.

En “Live in the Moment” y “Rich Friends” Portugal. The Man aprovecha su conocimiento de la música contemporánea para manufacturar éxitos seguros, con estribillos absorbentes e instrumentación básica. Nada se levanta sobre aquello que actualmente conocemos, no obstante la banda utiliza varios de los elementos propios de su sonido para no perderse dentro de la marea. El grupo traza una delgada línea con la mediocridad que afortunadamente nunca atraviesan por completo, aún cuando estén gritando por ello. Temas como “Easy Tiger” esconden divertidas progresiones acompañadas de órganos psicodélicos, sin embargo la sobre-producción a ratos termina opacando varios de los momentos más astutos de las canciones.

Canciones como “Keep On” y “So Young” en ensalzan en composiciones entretenidas, con guitarras suaves y características. La voz de John Gourly le da estructura a prácticamente todo el disco, siendo uno de los segmentos más atrayentes de cada canción. El sexto corte se sostiene con un ritmo moderado el cual explota en un coro potente, mientras que su sucesor baja las revoluciones para hablar de forma íntima. El bajo brinda un sello importante, nunca volviéndose una parte principal de las canciones, pero aportando al sonido con prestancia.

Finalizando el larga duración la banda se adentra completamente en los ritmos populares. “Tidal Waves” recupera elementos de la escena pop actual, con bajos potentes y baterías estridentes. La mezcla del sonido alternativo y electrónico no termina de equilibrarse, especialmente pasado del coro donde la banda utiliza elementos completamente ajenos a su estilo. Ya cerrando con “Noise Pollution” la banda aprovecha repetidos elementos del rap mientras le canta a tragedias mundiales como la masacre de Charlie Hebdo. La producción de Mike D de los Beastie Boys en esta canción ayuda a que el balance no se sienta sobrepasado, no obstante la variación constante de géneros no termina de sentirse como una afiliación forzada a la música de los estadounidenses.

El noveno álbum de Portugal. The Man consiste en una serie de mezclas entre temas alternativos y elementos radiales. Las nuevas composiciones se dejan ver como entretenidas y magnéticas, pero nada en el larga duración romperá algún esquema sobre como tiene que hacerse la música. Aún cuando la banda retroceda en términos de identidad, logran adentrar lo suficiente de sí mismos como para evitar que “Woodstock” se pierda en el olvido.

 

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