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Queens Of The Stone Age – Villains (2017)

“Villains” se inserta quizás como la contra parte de su antecesor, una contra parte de movimientos lujuriosos con anzuelos enigmáticos, audaz y feroz, insaciable de una sed increíblemente tenebrosa y carnal. Siniestro, sensual y ahora.

Boneface

Queens Of The Stone Age. Emerge desde lo siniestro del desierto de California, se han adentrado en lo más profundo de aquel árido sonido proponiendo diferentes paisajes desde aquel temprano 98 con el Split EP con Kyuss. Este pasado viernes 25 de Agosto del 2017, 19 años más tarde, contamos con el sétimo episodio, el sétimo momento de versatilidad perversa que pretende extender todo lo aparentemente establecido, Queens Of The Stone Age despliega “Villains” un nuevo paisaje de fusión siniestra. 

Josh Homme aka Ginger Elvis suma a la fecha 7 álbumes de QOTSA, 4 con Eagles of Death Metal, 1 desde Them Crooked Vultures, 10 EPs de Dessert Sessions, colaboración con Iggy Pop, y producciones desde Arctic Monkeys a Lady Gaga. El territorio es vasto y uno que no se sumerge en las aprehensiones de género, más bien se desprende de las categorías y no se mantiene en la zona de confort por mucho tiempo. Mark Ronson es una jugada que precisamente se sostiene como inesperada, pero luego de “Villains” alcanzamos a ver aquellos lazos invisibles que demuestran lo profusamente complementario. 

Josh Homme y Mark Ronson encuentran su cruce en su trabajo en conjunto con Lady Gaga, lo que entre Enero y Marzo de este año confluyen en la grabación del esperado sucesor de “…Like Clockwork” del 2013 en los United Recording Studios de Los Ángeles, California. Homme dejaría la producción de Queens de lado para que Ronson desplegara y unificara aquel groove que Josh encontró en “Uptown Funk”. Sobre la utilización de sintetizadores en este episodio desértico, Mark Ronson ha sido un empujón, ya que como bien han sabido descubrir aquellos que se sumergen en las millones de capas que conforman QOTSA, aquellos detalles se han ido añadiendo progresivamente, aunque esta vez han explotado para poder saborear el baile que se esconde detrás del desierto. 

La formación continúa intacta desde el ingreso del ex baterista de The Mars Volta, formación que a nuestro parecer ha encontrado su poder en lo increíblemente equilibrado: Josh Homme, Troy Van Leeuwen, Dean Fertita, Michael Shuman y Jon Theodore. Aquel equilibrio se liga a lo visual de una manera directa y potente, como lo ha sabido sobre llevar la banda durante al menos los últimos 15 años, el denso artwork ilustrativo. Al igual que el oscuro y complejo momento del 2013, el artwork está diseñado por el enigmático artista inglés Boneface, que consolida lo siniestro atravesando cada tema en la histeria de lo siniestro; ilustraciones que al tener el álbum en su formato físico adquieren aquella densidad. 

Acerca del disputado título Homme asevera:  

“El título Villains no es una declaración política. No tiene nada que ver con Trump o cualquiera de esa mierda. Es simplemente 1) una palabra que se ve fantástica 2) un comentario de tres versiones de cada escenario: el tuyo, el mío y lo que realmente pasó… Todos necesitan algo o alguien en quien ir en contra, su villano, como siempre ha sido. Eso no lo puedes controlar. Lo único que puedes controlar es cuando dejarlo ir”.  

Son 48 minutos de regreso. 48 minutos de insaciable desesperación vivaz con aquellos destellos indudablemente macabros. La apertura de tal aparición es “Feet Don’t Fail Me Now”. Una introducción de 1:42 minutos, la más extendida y densa que ha tenido la banda, la cual se somete a sintetizados pasajes que nos recuerdan altamente al soudtrack de Stranger Things de Michael Stein y Kyle Dixon. Aquello te hace mirar en una dirección para que luego los riffs de apertura te golpeen por la espalda, agitando el espacio con una sensual repetición “groovy”, inevitablemente atractiva y que a lo largo del track sabe a parecer. Destella una gran potencia elocuente con las vueltas a los oscuros synths que se entrelazan, irresistible y que posee un par de breaking points que se transforman en los puntos álgidos de tal criminal inserción.  

La secuencia malignamente bailable continúa en “The Way You Used To Do”, primer single desplegado hace un aproximado de dos meses como el preview al nuevo material. Un tema bastante directo y que apunta precisamente a esa esencia “dancey” de la que Homme ha hablado. “Smooth Sailing” no pareciera ser un referente tan lejano cuando nos referimos a el sabor de este tema. Lo indudable es su atracción, cómo cautiva desde aquello explícito a movimientos catastróficamente carnales.  

Las escapadas que remiten a lo familiar con trucos bajo la manga se enfrentan en “Domesticated Animals”, tema que pereciera tener 4 finales diferentes de hecho. Se adentran en las sutilezas que destella la voz de Homme, con armonías que a veces nos devuelven al “Songs For The Deaf”,  las que vuelcan hacia lo inmaterial en “Fortress”. Este último pasaje se inserta desde la vulnerabilidad, y la elocuencia de aquello que podemos perder, arraigado a la riqueza lírica que siempre ha poseído Homme, es como exponer lo vulnerable para luego atacar desde la enfermedad.  

“Head Like A Haunted House”, explícito en su título. Lo mantienen bajo los 5 minutos y te grita con su “gentileza enfermiza de estar fuera de control”, en donde los elementos –capas- de tal tema que van emergiendo, eventos que van conduciendo esta repulsiva –en el mejor sentido de la palabra- aparición, tema en el que QOTSA se ha caracterizado con aquel impulso “Rated R”. Así las líneas de bajo se insertan como un truco sucio que destellan impulsos esquizoides, impulsos que saltan, van y vuelven alrededor de todo el pasaje.  

“The Evil Has Landed”. Octavo tema de “Villains”, que de hecho nos deja rastros de un “…Like Clockwork”, uno que se aproxima desde otra vereda, pero que aterriza aquellos hooks distorsionados, coros armonizados, sin instrumentales repetitivas y con caídas al abismo desértico. Aquello es justamente de lo que jamás nos podremos desprender en QOTSA, el ancla directa al desierto, que aunque se derivan por otros territorios siempre se ven tirados por aquel árido paisaje sonoro. 

El cierre está a cargo de “Villains Of Circumstance”, tema resuelto alrededor de un tardío 2014 y que daría el título a este el séptimo álbum. Un tema que comienza desde lo cliché, pero al alcanzar el quiebre se transforma en la salida, la escapada para dejar esa pulsión por alcanzar lo inalcanzable.  

“9 canciones está bien por ahora, no es suficiente” dice Josh Homme en su entrevista con Zane Lowe, de una manera muy provocativa. Son precisamente 9 temas, que nunca serán suficientes, cada álbum que Queens ha lanzado nos deja esa sensación de cierta manera, de algo no completamente terminado, o más bien que al terminar todavía quedan lazos inconexos, que te dejan colgando. Ese es precisamente el efecto, el atractivo, y que no se consigue con una sola repasada al álbum, aquella también es la belleza, el ir develando las capas.  

Es bastante ingenuo categorizar este álbum de algo más “popular”, sería pasar por alto millones de elementos, todas esas densas capas que no sumergen en lo superficial. Esta aparición destella oscuridades sintetizadas, pasajes que podríamos catalogar de ciencia-ficción -como lo es el sucio tema “Un-Reborn Again”por ejemplo, oscuridades que sí, exploran ciertos territorios diferentes pero poseen esa pulsión siniestramente desértica, sigue siendo Queens Of The Stone Age. 

“Villains” es un sucio truco, un sucio truco que tiene que ver exactamente con el ahora –una obsesión del Gigner Elvis- y al no dejar temas sin resolver. Tiene que ver con todo aquello que Queens Of The Stone Age está dispuesto a hacer, si bien impulsan el “rock desértico” como “estilo” no se remiten a ser puristas en nada –no así muchos de sus seguidores- siendo Mark Ronsosn el claro ejemplo. Un personaje que según la misma banda ayuda a pulir aquellos bocetos y direccionarlos junto con QOTSA. 

Esta aparición 2017 es vulnerable. Un álbum bastante claro y que el beat es uno de sus ejes centrales, un beat violento, sucio y sensual, que de repente lleva la batería hacia algo un tanto más monótono. La posición más difícil es la de los receptores y siempre lo ha sido, interiorizarlo y empaparse de sus capas. He ahí ser “victims of circumstance”, ser una víctima de los hechos irreparables, que no puedes controlar. Queens atraviesa todo aquello y toman la posición de villanos, controlar todo aquello que tienen en sus manos, dirigir aquellos ejes ahora. “Villains” se inserta quizás como la contra parte de su antecesor, una contra parte de movimientos lujuriosos con anzuelos enigmáticos, audaz y feroz, insaciable de una sed increíblemente tenebrosa y carnal. Siniestro, sensual y ahora.

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