Editorial

Sinestesia esquizoide: Pond

La ácido manía espiritualista propuesta logra acercarse de una manera sarcástica pero honesta a la plaga moderna de la psicodelia, creando un trastorno hiperquinético en una armonía retrospectiva que como mínimo podemos catalogar de eficaz y placentero, sideral y colorido, y por sobre todo una belleza colérica que esperamos vuelva.

foto: claudia jaime

Existen pocos acontecimientos como lo experimentado en Blondie, caos esquizofrénico, sueños en ácido, tortugas gigantes, cohetes, sólo Pond se compara con Pond. Un electrizante repaso que salda la deuda de un show en solitario digno de los australianos, los cuales se atrevieron a luchar con sus mejores armas y trucos en una colorida noche teñida de narcóticos musicales. Una aventura que las palabras no hacen el mérito suficiente, pero que intentaremos quede a la altura de este recorrido de sinestesia esquizoide.

A la hora de encontrar a un telonero acorde, Chile no siempre sale ventajoso, ésta en cambio fue una victoria llamada Vulveteloca. Los santiaguinos parte de Blow Your Mind Records aportaron referencias de todos lugares para culminar en una mezcla de rock denso con ritmos ágiles llevándonos hasta por el space rock. Datan del 2006, y desenvuelven 4 álbumes, los cuales los han llevado hasta el Liverpool Psych Fest del 2015 como parte del showcase de BYM. El repertorio de la noche fue reducido, pero en aproximadamente media hora lograron generar sus propios cimientos en un show preciso y espacial. Su setlist incluyó “Serpientes” y “Shakes”, ambos de su último álbum Pantera, que acierta en el deseo sideral que atrajo a los presentes. Más alt rock que cualquier otra banda de BYM, hicieron que lo que describen como “caleidoscopio en ácido” tomara forma, nos envolviera y nos dejara la sensación deseosa de un itinerario más extenso, nada más que un acierto acorde a lo que llenaría media hora más tarde el local.

Sin más revuelos Pond se adueña de la escena, Nick, Joe, Jay, Jamie y el nuevo baterista James,  dan el inicio con nada menos que “Elvis’ Flaming Star”. Extraído del 2015 se posicionan con un himno introductorio con destellos groove, de espíritu excéntrico y que se sale de todos los parámetros cliché que envuelven al término psicodelia con el cual son habitualmente descritos.  Sin tomar mayores riesgos aseguran fervor con “Whatever Happened To The Million Head Collide”, logrando que el hiperquinético público chileno estallara en nostalgia y regocijo de algo que era sólo el comienzo de una ácido manía espacial.

La siguiente oleada de recuerdos queda con el meloso introductorio del “Man It Feels Like Space Again”: “Waiting Around For Grace”, dándonos las vibras principales e hipnotizantes del álbum que equilibran sintetizadores para sumirnos en el goce de un sueño moderno. “Giant Tortoise” sucede con un salvaje desborde de colores, en unos envolventes cuatro minutos que contrastan la suavidad con la densidad en un intenso “acid freak” del “Hobo Rocket” que logra derretir nuestras mentes.

No fueron indiferentes a mostrarnos nuevo material que anticiparon llamándola “la new song” a “Sweep Off My Feet” y también “Push Me Silver”. Nos dejan entrever un álbum que podríamos adelantar como ‘muy Pond’, siguiendo la línea de fuertes sonidos sintetizados que pretenden suceder al inteligente, ágil y divertidísimo LP del 2015 en una difícil misión.  No obstante, el repaso por su trayectoria no cesó, presentando “Don’t Look At The Sun Or You’ll Go Blind” y “Sitting Up On Your Crane” en la cual se dejan llevar por el liderazgo vocal de Jay Watson en una entidad cósmica holgada. “You Broke My Cool” y “Man It Feels Like Space Again” son parte de las primeras últimas canciones, que hacen ecos de desatadas explosiones en las que Pond se ríe de la idea de pop y en su lugar añade distorsión, oscuridad, en cantidades ligeramente variables.

El obvio regreso comienza sin el carismático Jamie, que en escenario comentaban se quedaba preparando un pisco sour. Se marca el sintetizador para desenvolver un reprise de “Don’t Look At The Sun Or You’ll Go Blind”, jugueteo con sonidos de lo que parecía un aterrizaje lunar y resulta en un crowd surf de parte del hiperactivo front man “Paisley Adams” al costado izquierdo del escenario. El ambiente era de trance bailable de ensueño, podríamos darnos cuenta de la comodidad de los integrantes en el aforo de calle Alameda, siendo ésta para Jay y Joe su cuarta vez en Chile. El desenlace lo predice “Midnight Mass (At The Market St. Payphone”, haciendo la despedida de un épico acontecimiento en cual encontramos elementos de Black Sabbath con una voz cercana a Bowie,  coronando la fiesta espacial de formas inagotables.

Los tempos narcotizados y viajes espaciales hicieron elevar a Blondie como parte del Ciclo Suena éste 5 de noviembre, que por lo demás es un recinto muy noble para ocasiones como éstas, aportando indudablemente a este episodio de space party rock bailable.  No podemos dejar pasar la cercanía y humildad que nos entregan los integrantes, no sólo denotado en su desempeño performático, sino en situaciones como las previas al show, en las que el mismo Joe Ryan ayuda a asentar el escenario, armando atriles, preparando equipos y ajustando los coloridos visuales de fondo. Esta fiesta incomparable, que para varios quizás fue la primera vez frente a Pond, rompe el mito de ser una banda “de broma”, dejan claro su auténtico acercamiento al psych, que si nos preguntan es bastante lejano a lo que propone Tame Impala que pudimos presenciar a principios de este mismo año. La ácido manía espiritualista propuesta logra acercarse de una manera sarcástica pero honesta a la plaga moderna de la psicodelia, creando un trastorno hiperquinético en una armonía retrospectiva que como mínimo podemos catalogar de eficaz y placentero, sideral y colorido, y por sobre todo una belleza colérica que esperamos vuelva.

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