Editorial

Thirty Seconds to Mars: Tiempos de cambio

Antecedentes que podrían haber influido en la poca cantidad de público para una banda que ya no brilla como lo hizo en sus mejores tiempos, aquellos donde la música era el alma de una agrupación que en la actualidad prefiere la estética por sobre su calidad artística en vivo. Un hecho que demuestra que sin duda, los tiempos están cambiando.

Foto: Pablo Benítez

Cuatro años pasaron para que Thirty Seconds to Mars retornara Chile. En esta oportunidad, su nuevo disco “America“, fue la excusa perfecta para volver a pisar tierras sudamericanas, pero que dejó entrever una serie de cambios en la agrupación con el paso del tiempo.

Con un sonido mucho más electrónico, más apegado a los ritmos de moda de nuestros tiempos, y sin la participación de Tomo Milicevic, guitarrista que dejó el conjunto a inicios de este año; el ahora dúo conformado por los hermanos Shannon y Jared Leto hicieron su presencia pasadas las 21 horas en el Movistar Arena, recinto que estaba a la mitad de su capacidad, pero que aún así, no alcanzó a repletarse de fanáticos del conjunto.

Con ‘Monolith‘ de fondo, tema que da nombre a esta gira mundial, los estadounidenses comenzaron su presentación, Shannon en la batería y Jared vestido con una túnica multicolor, pelo recogido y lentes oscuros, demostrando que él es el rey del espectáculo en todo momento.

Interpretaciones como ‘This is War‘ que estuvo acompañada de una lluvia de globos gigantes de diversos colores; ‘Rescue Me‘ canción perteneciente a su última placa y que contó con la presencia de fanáticos sobre el escenario; y ‘Remedy‘, tema que fue cantado solitariamente por Shannon, fueron los puntos altos de la jornada, que vivió su clímax con la performance de ‘The Kill (Bury Me)‘, coreada de principio a fin, y ‘Closer to the Edge’, canción encargada de cerrar la presentación de Thirty Seconds to Mars en Chile, y que contó con más de medio centenar de fans en el plató.

Un show que sin dudas está pensado en grande: luces que van transformando la escenografía al son de cada canción, globos gigantes y confeti; son parte de la performance de 30STM pero que deja al debe uno de los aspectos más importantes de una presentación en vivo: la música.

Sin la guitarra de Tomo, Thirty Seconds to Mars se transformó en una banda que se apoya en bases grabadas, que si bien, se acompañan de la fuerza de Shannon en la batería y la voz de Jared, a la hora de sacar cuentas no es suficiente. Si a eso le sumamos que el vocalista y también actor, no se encontraba al cien por ciento (causa de un posible resfrío), en muchas ocasiones Jared no llegaba a los tonos, e incluso, en varios pasajes dejaba al público hacer su tarea. Sin embargo, lo que no entregaba vocalmente hablando, si lo brindaba en energía y desplante.

Aspectos que parecían no importar para los más fanáticos que estuvieron presentes, quienes disfrutaron en todo momento, incluso, muchos de ellos tuvieron la oportunidad de subir al escenario para acompañar a sus ídolos, pero da para pensar la baja afluencia de público, para una banda que la rompió en la primera versión de Lollapalooza Chile y que posteriormente lo confirmó en el 2014 en su pasada por este mismo escenario. Entonces, ¿qué cambió?

Claramente el estilo musical ya no es aquel rock alternativo que los hermanos demostraron en sus primeros trabajos discográficos. Tampoco hay que olvidar la figura de Jared Leto, un frontman que se vio en la cúspide tras ganar el Oscar a mejor actor por su labor en Dallas Buyers Club y su posterior interpretación del Joker en Suicide Squad, pero que luego se vio opacado por las acusaciones de acoso sexual a modelos jóvenes realizada por figuras hollywoodenses, y las constantes acusaciones de fanáticas de 30stm, que van desde acoso hasta abuso sexual. Sin embargo, ninguna de estas denuncias han llegado hasta la justicia estadounidense, hasta el momento.

Antecedentes que podrían haber influido en la poca cantidad de público para una banda que ya no brilla como lo hizo en sus mejores tiempos, aquellos donde la música era el alma de una agrupación que en la actualidad prefiere la estética por sobre su calidad artística en vivo. Un hecho que demuestra que sin duda, los tiempos están cambiando.

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