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    Hayley Williams – “Petals for Armor” (2020)

    “Petals for Armor” como concepto es una metáfora sobre el renacer y la resiliencia; acogiendo sentimientos y sensibilidades que encajan con la gran vista de éste álbum, no conceptual pero temático líricamente al menos. Esta narrativa es potente, es electrifcante e importante como parte de una sanación individual y colectiva, siendo aquel el eje más potente de esta propuesta.


    Llegó el día que Hayley Williams juró jamás llegaría. “Petals for Armor” conforma el álbum debut de una artista que ha estado presente en la escena alternativa desde un temprano comienzo del siglo XXI. Lo que refleja este álbum no son las controversias ni tampoco el derroche de fama; éste proyecto refleja la depresión y la resiliencia que confabulan en la artista. En este álbum navegamos el debut que la libera, no como una mera solista buscando su nuevo lugar, sino como un reencuentro de la fragilidad y la fuerza de lo artístico. “Petals for Armor” es el reencuentro sensible de Hayley Williams con su propia historia, su sexualidad, su intimidad y su vulnerabilidad como una armadura.

    Con 31 años de edad, Hayley pareciera todavía ser la imagen de nuestra adolescencia y prematura adultez; pero aquel ya no es el caso. Con la premisa de  que la mejor forma de protegerse es ser vulnerable, “Petals for Armor” encuentra a nuestra artista fuera de Paramore por primera vez; si bien fue parte de colaboraciones visuales y musicales -como Taylor Swift y B.O.B.- en solitario, éste es la real liberación de sus sensibilidades en singular. Habiendo ya forjado los cimientos del emo-pop en voz femenina, ¿qué camino queda para la artista?

    Con la producción a cargo de Taylor York, Hayley Williams toma un camino seguro y cómodo, para poder forjar desde allí su nueva base melódica y musical. Con 13 músicos invitados en la totalidad del álbum, incluyendo a Zac Farro, York y Joey Howard de Paramore, es ella misma quien se apodera de la instrumentalización en casi todos los temas – guitarra, teclas y batería. La colaboración cuenta como un eje importante en esta muestra, ya que nos muestra cómo la artista piensa ne éste álbum como un rompecabezas donde las contribuciones colaborativas son las piezas que la hacen vibrar más fuerte.

    Con 55 minutos y 45 segundos, este LP se divide en tres partes iguales de 5 canciones: Petals for Armor I, II y III. Con la pandemia actual, las primeras dos secciones ya habían sido liberadas, siendo sólo la última la real sorpresa el día 8 de Mayo del caótico 2020. Visualmente, éste acontecimiento pone a la artista en el centro finalmente, gesto que con anterioridad los medios habían hecho, pero ésta vez es una decisión consciente de poner el retrato de Hayley Williams como una especie de manifiesto; no de su reivindicación en solitario, sino que de proponer lo artístico desde la individualidad sensible. Aquel retrato frontal fue un esfuerzo colaborativo entre Lindsey Byrnes, fotógrafa y directora que ha trabajado con la banda durante todo el período de “After Laughter“, y Brian O’Connor, con quien comparte la compañía Good Dye Young y se ha encargado de la estética de Williams durante al menos 10 años.

    Petals for Armor I” comienza como un manifiesto; “Simmer” se inserta como el primer fragmento de HW en solitario, y es efectivamente un principio abrasivo y decisivo: “Rage is a quiet thing” canta la artista mientras su propia voz es usada como sample y beat inicial. “Simmer” es oscura de una forma diferente, la sutil y aterciopelada voz de Hayley nos encamina a través de la ira que ella misma arrastra sin saber por qué. Tras su conflictivo y emocional divorcio, la artista transforma este álbum en su escudo más potente. “Wrap yourself in petals for armor” nos dice al oído en el puente, mientras su voz se multiplica y nos envuelve tal como nos cuenta. Este tema, en su forma siniestra pero afable, nos cuenta los traumas emocionales y cómo se transforman en físicos, aquel trauma generacional que muchas mujeres -cis o no cis- arrastran como una forma de fantasma constante. “Simmer es el comienzo perfecto para una narrativa sensiblemente densa, acompañada de una producción que le hace justicia a este relato: envolvente y espaciosa.

    Leave it Alone” por su parte continúa la travesía de Williams, tema que nos muestra el límite de perder el control de uno mismo; mostrándose como una composición en la misma línea musical que el primero pero un tanto más templado y con un índole de interludio. Aquello le da el paso al ecléctico -y quizás el mejor tema de éste álbum- “Cinnamon“. Otro manifiesto potente se inserta en esta narrativa sanadora; de forma electrificante y majestuosa éste tema es foráneo de la mejor manera posible. Con una percusión puntiaguda y ágil, los betas y el bajo van construyendo un ascenso valiente y poderoso, que de forma bizarra nos atrapa en su actitud eléctrica y desaforada.

    Líricamente también excede en su importancia, ya que con una naturaleza sencilla logra describir sus alrededores y su hogar como aquello que la conforta. Entre hablar de su perro como confidente y los aromas que flotaba en su contexto doméstico, Hayley Williams nos canta de forma reveladora “home is where I’m feminine” descifrando de la misma manera las distintas formas en que la feminidad toma forma, tanto en los objetos del hogar hasta cómo cada uno expresa su género como individualidad, abrazando también lo que ella llama la dualidad de lo “femenino y masculino” en una entrevista con Pitchfork.

    Creepin” y “Sudden Desire” cierran la primera parte de esta narrativa, siendo no realmente esenciales instrumentalmente para la travesía que nos propone Williams. “Sudden Desire” por su parte contiene elementos temáticos que son muy interesantes: el redescubrimiento de la sexualidad de nuestra artista, la cual se sentía reprimida en su relación de 10 años. A pesar de aquello, ambos temas se sienten más como un relleno entre las primeras dos secciones, no siendo integrales en el relato que se propone.

    La segunda parte comienza de forma abrupta con un voice memo real de la artista, dando paso a una composicón refrescante y que se asemeja al sentimiento que nos deja “After Laughter“. “Dead Horse” comienza suavemente con:

    I took three days to send you this.. oh sorry.. I was in a depression but I’m trying to come out of it now“.

    Con similitudes a “The Tide is High” de Blondie, “Dead Horse” es tropical sin realmente serlo por completo; es atrevida pero juega con una instrumentación acogedora y afectuosa. Cantando sobre salir de una depresión médica a través de su liberación completa, se juega como un himno interesante y prometedor. Cabe mencionar que Zac Farro dirige el acompañamiento visual de esta composición, empoderando los reflejos que se adueñan de nuestra artista.

    My Friend” y “Over Yet” toman rutas diferentes en esta segunda parte; el primero toma su faceta de interludio entre dos facetas más electrificantes, mientras la segunda se toma la posición de ser una canción con refrencias ochenteras y de sesión de aerobics, tal como su vídeo. “Roses/Lotus/Violet/Iris” atraviesa otro camino, con la ayuda de las integrantes de boygenius Phoebe Bridgers, Julian Baker y Lucy Dacus– en voces secundarias, presentando una concepto bastante “a lo Radiohead” como menciona Fantano en su review para theneedledrop. Si bien este tema se hunde en la melancolía musical, puede ser una pieza bastante conciliadora en la gran vista del álbum. ¿Esencial? Tal Vez. ¿Familiar? Claro que sí.

    Petals for Armor III” tiene altos y bajos. Continuamos con “Pure Love” que se encuentra en la misma línea burbujeante de “Over Yet” con tintes más hacia lo Flock of Seagulls quizás, pero encaja mejor con la segunda forma del álbum. Intrigante y efervescente, los sintetizadores presentan interesantes maneras de acentuar esta faceta más ochentera de la propuesta. Lo que nos resalta en esta última parte es “Watch me While I Bloom“, que impone guitarras coloridas y punzantes, siendo un pop siniestro atento y acechador. Es un emblema, es fresco, es potente, nos cambia el ritmo de algo que decae y eleva la propuesta, dándonos cuenta, nuevamente, de la versatilidad musical construida en este álbum. Suave y conciliador, “Watch me While I Bloom” es atrevido de una forma intrépida y confortante.

    Petals for Armor” como concepto es una metáfora sobre el renacer y la resilienecia; acogiendo sentimientos y sensibilidades que encajan con la gran vista de éste álbum , no conceptual pero temático líricamente al menos. Esta narrativa es potente, es electrifcante e importante como parte de una sanación individual y colectiva, siendo aquel el eje más potente de esta propuesta. Entre figuras musicales que van vibrando en todo el álbum, se forma una fusión de elementos y referencias distintas que logran tener su cúspide en varios momentos, pero no en todos.

    El concepto que nos muestra Williams a través de éste álbum debut, compone una mirada sensible sobre la depresión, los intentos de suicidio, la terapia, la sexualidad como interrogante y el renacer de las cenizas emocionales. Pero justamente la extensión del álbum y la posición de los temas son lo que lo hacen de este LP uno no completamente cohesivo, siendo desafortunada la construcción del álbum. La narrativa decae cuando se netra a lo más repetitivo y familiar, sin una real dirección musical. Pero, ¿funciona esta narrativa sónica en su totalidad?

    Esto es el inicio de una travesía necesaria y sanadora, para demostrar ciertas sensibilidades y gustos dispersos en nuestra mente, pero muy coherentes con la artista. Vocalmente Hayley demuestra ser consistente y versátil, jugando con muchas formas de interpretación, siendo su voz aterciopelada una congruente, potente y perfectamente intachable. Hayley Williams nos abre su mundo sensible para liberar todo aquello que la acecha; nos entrega una colorida historia que renace su pasión por el vivir. Ésta es una muestra de su habilidad consistente de mantener su expresividad a través de la colaboración, de lo artístico y sentimental. Ésta es una forma de romper con la siniestra difamación de los medios sobre su imagen de líder tirana; llega el día que Hayley Williams juró nunca llegaría, su álbum debut, pero éste conforma la liberación de su manifiesto perceptible, envolverse en pétalos es su forma de sobrevivir a través de su vulnerabilidad.

    Isidora González
    Written By

    Artista Visual. Frenesí en código literario. Bowie es más grande que tu problema.

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