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Esenciales | La discografía de David Bowie en orden de grandeza

Un majestuoso inmortal

El Duque Blanco, Ziggy Stardust, Major Tom, El Goblin King, Thomas Newton. Todos toman forma y se desenvuelven de manera abstractas no solo para recordar sino que para levantar al héroe perdido. Un gran personaje que ha traspasado brechas generacionales y ha puesto en cuestión cada género que ha tanteado. Hoy repasamos todos sus grandes hitos discográficos, la conclusión musical de la carrera y vida del sobreviviente musical de las infinitas dimensiones espaciales y sónicas: David Bowie.

Nos quedamos con 25 álbumes de estudio y una infinidad de experiencias, shows en vivo que forman parte de un extenso material audiovisual, además de soundtracks, bandas estelares como de Tin Machine y actuaciones celestiales. Entre tanta majestuosidad inigualable, ofrecemos un destello de orden a la abrasiva discografía de Bowie, desde lo mejor a lo explícitamente surreal: la experiencia reptiliana por excelencia y un explosivo viaje a las estrellas, sus 25 álbumes de estudio en orden de grandeza.

25      hours…’         1999

Algunos podrían decir que Bowie efectivamente tuvo discos malos, pero sin ánimos de entrar en esa pelea, hay que entender que el magnífico mundo abstracto de del duque blanco dio para todo y cada disco es una pedazo de mítico ser. Ese es el caso de “hours…” de 1999, un disco que en realidad fue planeado como un proyecto de soundtrack para el vídeo juego de aventura “Omikron”. El juego lanzó ocho canciones del disco en su animación virtual, si bien no es uno de los discos icónicos de Bowie, este álbum es un gran hito para la Industria de los videojuegos, en donde gracias a este lanzamiento futuros artistas relacionados a esta industria repensar el complemento musical para volcarlo a una perspectiva más protagonista para la experiencia gamer. “Me alejé de inmediato del estereotipo de música para vídeo juegos. Mi prioridad fue escribir para dar un apoyo emocional en el juego” señaló Bowie en una conferencia del E3.

24      Never Let Me Down         1987

El decimoséptimo de Bowie vio la luz en 1987. Ese fue el momento en donde el duque comenzó a girar por el mundo en los zapatos de la teatralidad. Además, “Never Let Me Down”, fue una especie de retorno sonoro al rock and roll, ese mismo género que el mismo Bowie se había encargado de desmenuzar y deconstruir a punta de arquetipos y alteregos. Si bien el álbum tuvo un éxito radial, la crítica fue dura con el disco, pero para Bowie poco y nada le hirieron ya que la gira promocional fue uno de sus más grandes hitos, por su masividad y creatividad. 

23      David Bowie 1967

Una especie de previa al complejo mundo de alligators, astronautas y dioses estelares de los cuales nos hace parte años más tarde, musicalmente bizarro como lo describe el mismo Bowie y que no nos refleja directamente a un Ziggy o a un duque blanco. “David Bowie” en su totalidad dispone de un referente bastante obvio: el pop barroco. Aquel género nace a mediados de los sesenta como derivado del pop orquestal, caracterizándose en sí mismo por ocupar arreglos e instrumentación propia de la música clásica barroca. El álbum en sí presenta una cercanía tal que nunca ha dejado de alejarse del género, de hecho parte como una pieza barroca en su forma más nostálgica acercándose en momentos hacia algo más moderno cuando renacen las guitarras acústicas a ratos. Líricamente extraño, la teatralidad se despliega desde el cantante y actor inglés Anthony Newley, que 50 años después y luego de ser reiteradamente empacado se nos hace bastante difícil acceder a las versiones originales y crudas.

22      Reality          2003

 “Creo que en los últimos 20 años, para muchas personas, la realidad se ha convertido en algo abstracto. Las cosas que consideraban como verdaderas parecen haberse desvanecido. Ya no hay nada en que confiar. Solo tenemos la interpretación de aquellos hechos con los que parecemos estar inundados diariamente. El conocimiento parece haberse quedado en el pasado, hay una sensación de que estamos a la deriva. No hay nada más a lo que aferrarse, y por supuesto las circunstancias políticas simplemente empujan ese bote más allá.” ¿Quién más que Bowie para explicar su disco Reality?

21       Tonight        1984

Al estudiar una discografía tan vasta como la de David Bowie, se prevé que algunos capítulos resultarán menos gloriosos que otros. Y “Tonight” está en una incómoda posición, pues por un lado alberga hitos brillantes como “Blue Jean”, “Loving The Alien”, o el bellísimo cover a “God Only Knows”; mientras que su cara menos memorable nos satura con un trillado sonido ochentero, eco de su magnífico predecesor “Let’s Dance”. Un larga duración a ratos genérico, que logra salir a flote por ciertos destellos de genialidad que solo Bowie podría entregarnos.

20      Space Oddity         1969

7 de Noviembre marca en 1969 un hito musical que se desprende de las estrellas. 7 de Noviembre de 1969 es el día en que David Jones -bajo el nombre de David Bowie– lanza “Space Oddity“, el segundo LP del camaleón. Con un single de potencia celestial, el álbum en su venta física fue considerado un fracaso comercial aquel año. Hoy aquel lanzamiento es un indicio de un Bowie que tres años más tarde explotaría en su calidad artística. Este álbum sería la primera expresión musical de Bowie hacia su obsesión con la temática espacial. Aquel tema –como es de conocimiento general- atraviesa la discografía del duque blanco en temas como “Life On Mars?“, “Dancing out in Space“, “Lazarus” y en la totalidad del álbum “The Rise and Fall of Ziggy Stardust and the Spiders from Mars“.

19       Pin Ups        1973

“El éxito es el sueño que te engaña cuando se transforma en realidad” nos cuenta Paolo Hewitt en relación a cómo es que David Bowie llega a entregarnos un álbum de covers titulado “Pin Ups“. Era 1973 y Bowie apenas había lanzado el “Aladdin Sane” ese mismo año, pero RCA le exigía un nuevo álbum. Al parecer aquella deuda no era aleatoria, sino que tenía que ver con un contrato en donde el artista debía entregar una cierta cantidad de álbumes en un par de años: David Bowie aún les debía uno. La idea fue generar un LP de covers; desde The Kinks a The Who y desde Pink Floyd a Pretty Things, para así satisfacer al sello que lo estaba forzando por un nuevo lanzamiento, y aquello tenemos, una colección muy poco Bowie pero muy a-lo-Bowie. 

18       Heathen       2002

David Bowie se encontraba viviendo en Nueva York para cuando ocurrió el atentado a las Torres Gemelas en 2001. Si bien Heathen, el álbum que vio la luz al año siguiente, fue compuesto previo a este terrorífico punto oscuro de la historia americana, su sombra acecha gran parte de la grabación. Esto es más que todo real en la lúgubre atmósfera de “Sunday”, una de sus mejores aperturas de todos los tiempos, la optimista “A Better Future” y el conmovedor cierre de “Heathen (The Rays)”. Preciosas melodías y potentes covers son el centro de este reflexivo trabajo, a veces damnificado por la actitud conversadora de su creador, pero aun así merecedor de más de una revisión.

17       Outside     1995

Una narrativa distópica que incorpora la mutilación de cuerpos como ritual artístico tiene que ser una de las versiones más extremas de una idea de David Bowie. Pero al fin y al cabo, es esta idea la que corre a lo largo de Outside, un intenso y pesado trabajo que marca su reunión con el productor Brian Eno. Bowie integra las sensibilidades industriales del rock alternativo de la era, con resultados magistrales como “The Hearts’ Filthy Lesson”, “The Motel” y “I Have Not Been To Oxford Town”. Matices de jazz fluyen a través de “A Small Plot of Land”, y el último tramo toma una dirección más sencilla, con la majestuosa “Thru’ These Architects Eyes” y el broche de oro de “Strangers When We Meet”. Sin embargo, el peso narrativo y exceso de ideas podrían obstaculizan la ejecución de este complejo set de canciones.

16       Lodger         1979

La pieza final de La Trilogía de Berlín aparte de tener el espectro del celestial dúo Eno/Visconti, se le suma el impresionismo musical del hijo adoptivo de Zappa: Adrian Belew. Podemos encontrar rastros del motorik beat de “Red Sails” de Neu!, así como también canciones un tanto más orientadas al pop sin instrumentales puras juntando música de diversas partes del globo en una peculiar propuesta. Lodger contiene una esencia alemana que se entremezcla con el espíritu y creatividad de Bowie en una delicada mezcla cultural, oscura, y como mínimo una renovación que funciona como un escudo de sí mismo.

15       The Man Who Sold the World    1970

Tercer disco de estudio y ya en ese momento Bowie estaba generando una historia llena de futuros artistas que lo referenciarían con pasión y alta estima. Algunos biógrafos e historiadores de la música dicen que es aquí en donde la historia y mitología entorno a la figura de David Robert Jones comenzaron a dar sus primeros pasos. De hecho, también es donde comienza la polémica, porque luego de estrenado el álbum los créditos comenzaron a tener una discusión entorno a quién los merecía, si Bowie o su equipo de arregladores de la época, Mick Ronson y Tony Visconti. Pero el Blackstar siempre salió jugando con elegancia y, quizás, un leve narcisismo: “Realmente me opuse a la idea de que no escribí las canciones de The Man Who Sold the World. Sólo tienes que ver los cambios de acordes. Nadie escribe cambios de acordes como esos”.

14       Aladdin Sane         1973

El sexto álbum de estudio de Bowie se lanzó en abril de 1973, en este punto de su carrera Bowie ya era considerado una estrella popular, un personaje que trascendía las barreras impuestas por la corta mentalidad mediática. Aladdin Sane es una muestra de los mejores momentos de Bowie en su carrera, de hecho el lanzamiento de este disco marca un referente para la música popular: las portadas importan y mucho. Brian Duffy fue el encargado de darle forma al artwork de Aladdin Sane. Bowie recibió críticas positivas y negativas por su disco, pero Duffy recibió el cielo gracias a su iconografía de rayo azul y rojo cubriendo el ojo derecho de Ziggy Stardust.

13       Hunky Dory  1971

Durante el comienzo de su carrera, Bowie tanteaba el terreno de lo que podría ser tanto comercial como artísticamente exitoso, indagando en sonidos que ya apuntaban hacia ese esplendoroso futuro que estalla con “Ziggy Stardust”. Y en esta experimentación temprana surge “Hunky Dory”, álbum que está lejos de ser menos excitante que el resto de su carrera. Un estremecedor y variado paisaje sonoro, descrito canción tras canción en icónicas melodías: “Life On Mars?”, “Oh! You Pretty Things” o “Changes”, son algunos de los hitos que convierten a “Hunky Dory” en un episodio esencial de la discografía de Bowie.

12       Diamond Dogs       1974

Si Bowie no es un genio, es un Dios. No hay más. Lanzado en 1974, Diamond Dogs fue el sincretismo de la novela de George Orwell, “1984”, y la visión personal de David Bowie para el futuro o post-apocalíptico. De hecho, este mismo disco pudo haber sido una obra de teatro pero los herederos de Orwell se lo negaron. Otro factor relevante de este álbum, al igual que con Aladdin Sane, es la iconografía de su portada, la tipografía de Bowie sobre un rayo tuvo un impacto comercial inigualable a los coterráneos del glam rock o art rock de la época. 

11        The Next Day         2013

Para su cumpleaños número 66, Bowie decidió que aún tenía música que entregar. Habían pasado 10 años desde su último lanzamiento, los medios y los fanáticos lo veían como un héroe que ya había dejado la reinvención de la música a un lado. Pero no, David tenía mucho más que entregar. Alejado de periodistas, mediatismo e información, Bowie trabajó este disco en secreto, un extremo secreto de dos años que culminaron en la entrega de un disco cargado de mensajes de nostalgia, ambivalencia por la fama, deseos sexuales y desilusiones personales.

10       Black Tie White Noise       1993

Luego de “Tonight” y “Never Let Me Down”, Bowie parecía pasar por un momento de baja creatividad, con erráticos intentos por mantenerse aún vigente. En eso llega “Black Tie White Noise” como un inesperado sucesor, el que arremete para acallar cualquier duda que se tuviera sobre su genialidad creativa. Sonidos en los que funde tanto sus registros previos como las tendencias de la época: R&B, jazz, soul y hip-hop, lo que también confluye en el vibrante trabajo de producción que define su peculiar sonido. Un álbum que llegó a refrescar la atascada discografía de Bowie, con hitos atemporales como “Jump They Say” que anunciaban la permanente vigencia de su persona.

9        Young Americans   1975

David Bowie es un personaje mutante, el que adoptó diversos avatares que personificaban tanto las narrativas como los diversos sonidos de su catálogo. Entre la transición de Halloween Jack al Thin White Duke, el camaleón se sumerge de lleno en el soul y R&B, presentando uno de los pasajes más interesantes de su carrera. Un sabor intenso y por momentos erótico, con atractivos pasajes como “Right” o los movedizos éxitos “Fame” o “Young Americans”. Una pieza clave de su carrera, en la que desvela al mundo su impresionante capacidad de transformación, donde nuevamente hace gala de su genio creativo.

8        Scary Monsters (and Super Creeps)    1980

Luego de su etapa vanguardista con La Trilogía de Berlín, David Robert Jones supo aterrizar en los agitados 80`s como corresponde: con una oleada de hits que llegaron a liderar las listas de Reino Unido y que aplacaron las bajas ventas de sus últimos discos. Con un enfoque de composición y producción mucho más comercial, Bowie se alejaba de la experimentación. De esta forma, enarboló un sonido un poco más crudo, retomando los ambientes de apuestas conceptuales y teatrales como Diamond Dogs. Se desprenden de esta placa infalibles como la funky “Fashion”, un guiño al new wave con “It´s No Game (pt1)” y la melancólica pero pegajosa “Ashes to Ashes”, que de pasó le entregó toda la estética Pierrot a esta etapa, sumando un nuevo look y sonido a su multifacética carrera.

7        The Rise and Fall of Ziggy Stardust and the Spiders from Mars          1972

El nombre: Ziggy Stardust. El lugar: el espacio exterior apocalíptico. El álbum conceptual que extralimita  las preconcepciones que hasta el momento se mantenían del joven Bowie, un álbum que logra estallar la figura andrógina de un alien salvador en una Tierra agotada. El caos y el glitter encuentran el vínculo divino, la ciencia ficción, la teatralidad, lo enigmático y andrógeno congenian en uno de los cultos del desaparecido David Bowie: The Rise and Fall of Ziggy Stardust and the Spiders from Mars.

6        “Heroes”       1977

La electricidad en la que nos vemos inmersos revienta a esta segunda aparición de La Trilogía de Berlín para destellar aquellas mezclas culturales, un álbum enérgico y accesible y que logra precisamente equilibrar las otras dos partes de esta triada, la accesibilidad del “Lodger” del 79 y la escapada sónica del “Low“.  La trilogía es el ADN de David Bowie, un art-rock trifecta, tres manifiestos extremadamente audaces, una aparición terrenal desde un artista que logra cuestionar la identidad, su propia identidad, su propio ADN, sumergiéndonos en una seguridad y un himno central eterno y visceral en sus 10 temas: ” ‘Heroes‘ “

5        Earthling      1997

Esta curiosa incursión en los sonidos electrónicos vanguardistas de los 90 es a menudo criticada como anticuada y percibida como poco original. Mucho más que eso, Earthling es un abrazo entusiasta de las tecnologías en un mundo optimista, desconocedor de la decadencia digital y, en efecto, es una impresionante estampilla de una era distante. La progresiva “Dead Man Walking”, el efectivo experimento jungle de “The Last Thing You Should Do” y la surrealista “Seven Years In Tibet” son sólo algunos de los puntos álgidos de esta colección, aunque la pieza que permanece más presente en la conciencia pública sin duda es “I’m Afraid Of Americans”, el memorable golpe bajo que Bowie asesta a la difusión de la cultura capitalista estadounidense bajo la globalización.

4        Station to Station  1976

El glorioso décimo David Bowie es uno de sus trabajos más significativos, esto se debe en gracia a la nueva aventura que tomó en sus shows en vivo, fue aquí cuando nació el enigmático Duque Blanco. Su portada ya hacía entrever un cambio, un contraste a sus predecesores que atraería un desarrollo performático inigualable en la escena de música popular con afanes artísticos. Pero sumado a este desarrollo creativo, la vida personal de Bowie para mediados de los 70 se nublaba en dependencias dañinas. De hecho, el mito dice que Bowie poco y nada recuerda de uno de sus discos más relevantes en la historia de la música. Sin duda, Station to Station es un álbum de enriquecimiento musical y, también, poético – véanse las referencias a la mitología y la religión, o a Nietzsche, como en “Word on a Wing,.

3        Let’s Dance  1983

Para el año ‘83 ya era famosa la versatilidad del camaleón, quien a esa altura de su carrera había probado ser tanto un mod como una estrella de R&B. Y no fue sorpresa que se camuflara con tanta gracia en el paisaje musical de los ‘80s; lo que sí sorprende es que este hito siga tan vigente hasta el día de hoy. “Let’s Dance” no es solo uno de los puntos más altos de su carrera, sino que está cargado de una efervescencia que nos hace tanto vibrar con encendido ánimo, como llevarnos hacia una extraña y rítmica melancolía. Desde “Modern Love” hasta “Shake It”, es difícil ser indiferente a alguno de los momentos que este álbum nos entrega, siendo hasta el día de hoy un ícono de su época.

2        ★ (Blackstar)          2016

El renacer del Lazarus se hace posible gracias a la materialización en vida de “Blackstar”, una experiencia surreal que se hace cargo de una carrera completa, volviendo a aquellas raíces para volcarlas hacia la experimentación sonora. Nos quedamos con el manifiesto que refleja un millón de hitos, y que muestran como el desintegrarse de manera física no significa la desaparición. El importante hito musical de grandes fronteras digitales es entonces la conclusión lógica, consciente y el gran grito desesperado despedida del eterno David Bowie.

1         Low    1977

Un brillante primer acercamiento hacia la electrónica y el ambient, nada menos que en la cuna del acontecimiento. Low nos encamina fuera de la narración lírica que había desarrollado hasta el momento con sus álbumes concepto anteriores, adentrándose en una forma de escritura más abstracta en donde las letras son esporádicas y hasta en algunos casos opcionales. Una gloriosa escapada musical que se divide en dos lados complementarios: el primero, corto, directo y accesible con fragmentos de canciones avant-pop; el segundo es una mitad menos accesible, en un acercamiento instrumental minimalista que combina sketches paranoicos de funk y rock. Quizá su álbum más intenso, con clásicos atemporales como “Sound and Vision” y “Warzawa”, donde también se suma la colaboración con Eno en los poderosos pasajes sonoros de la segunda fracción. Un reinventado Bowie, que da inicio a La Trilogía de Berlín en una etapa marcada por su no-consumo de drogas, cargado de una nueva mirada tanto individual como musical.

Algunos dicen estar en la cancha, nosotros somos la cancha. #CanchaGeneral

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