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Entrevistas

La reconstrucción de Entrópica

Camaleónica, temeraria y llena de cultura pop, la autora de Formas, uno de nuestros álbumes definitivos de 2019, conversa con Cancha General sobre su proceso creativo, la escena artística chilena y la música en el contexto del reciente estallido social.

Foto Prensa Entrópica

La artista que encarna el proyecto de Entrópica es una conversadora brutal. Honesta, sencilla, dotada con los ocasionales datos de trivia y un verdadero conocimiento de lo que absorbe e integra, cuenta la historia como es, sin mayores embellecimientos. Simple y fácil: lo que ves es lo que tienes.

Surgiendo a lo largo de la década como una de las voces más magnéticas del pop queer chileno, la productora y compositora ha tenido que levantar su trinchera múltiples veces en un espacio cultural con una democracia deficiente, también recorriendo su propio camino personal a través de dificultades y nuevos retos, creciendo artísticamente con cada nuevo lanzamiento realizado, culminando la década con su álbum más celebrado a la fecha.

Formas, lanzado en agosto pasado, es una colección majestuosa que realiza un sumario a una carrera de intensa búsqueda, exploración y dedicación, calificativos que se han obtenido a través de arduo trabajo. “Todo lo que voy creando es sobre la marcha. No es como que me haya levantado a las 5 de la mañana un día habiendo soñado una súper melodía”, comenta, añadiendo cómicamente que, “nunca me ha pasado eso, porque cuando me acuesto, es como que me pegan con un ladrillo y me duermo raja, no sé lo que soñé ni nada”.

“A mí la inspiración me sale en el momento del trabajo, y yo trabajo de 6:00 a 21:00”, profundiza sobre su ética creativa. “Hay días en que no sale nada, otros en que sale una o dos creaciones buenas, y así vamos. De tres o cuatro intentos fallidos, uno tiene potencial y acaba prosperando. Mi inspiración es el rigor.”

La confección de las formas

Para Francisca, la creación de Formas fue un proceso natural y sin rodeos. Pese a ello, también significó un riesgo desconocido para la compositora. “Por primera vez accedí a compartir la producción del álbum con otra persona”, explica. Alfredo Ibarra (Lainus), colaborador previo, fue el seleccionado para esta tarea exploratoria. “Me dije a mi misma que me atrevería a hacer el disco junto a alguien más, que también haga canciones para mí y yo arreglarlas, o viceversa. Nos pusimos a componer, y cuando llevábamos unas quince o dieciséis, supe que eso era lo que buscaba”. La grabación comenzó por agosto de 2018.

Muy en sintonía con su filosofía de sencillez, la artista empleó los siguientes instrumentos: sintetizadores Nordlead 2x de Clavia, Prophet 6 de Dave Smith y MC20 de Korg – “un modelo súper antigo que es muy bacán, es monofónico y lo ocupo para hacer bajos y líneas melódicas” -. La percusión va cortesía de la caja de ritmos Tempest, también de Dave Smith “similar a la que ocupaba Prince”.

Para la producción, Pro-Tools es el fiel aliado. “Es más libre de configurar, pero por esa misma razón es más difícil de usar”. Sin embargo, Francisca lo prefiere así. “Nunca he sido muy amiga de otros programas como Ableton. Todo el mundo lo encuentra más sencillo, pero yo odio que los softwares tomen decisiones por mí. Es como ‘creo que esto es lo más fácil para ti’, y yo así como, ‘¡no, no te lo pedí!’”, explica entre risas. “Además, tienes que instalarle una extensión, y cuando me metes eso en el pack yo ya colapsé. Me gustan los programas más independientes en ese sentido”.

“Pensamos” es el único corte del álbum que incluye a una artista invitada. La compositora electrónica Fakuta otorgó sus vocales a la pieza musical sin más vueltas. “Sentí que necesitaba un timbre de voz completamente distinto al mío, y cuando con Alfredo miramos esta canción, pensamos, ‘¡este es el momento, es una canción muy para ella!’, y la grabé en mi casa. Ella fue proponiendo ideas y adecuando la estrofa a su manera. Fakuta es muy seca, muy creativa. Hace mucho rato queríamos hacer una canción juntas”.

¿Otras colaboraciones que Entrópica tenga en su mente? “¡Oh, muchos!”. El tono de su voz comunica entusiasmo de sobra respecto a las posibilidades. “Me encantaría hacer una canción con Carlos Cabezas, o una con Javiera Mena, y me encantaría producir con C-Funk”. ¿Hacer un álbum en conjunto con otro artista? “¡Lo encontraría muy bacán! Siento que uno aprende mucho cuando hay un partner musical en la distintas etapas de la creación musical”.

Proceso de decantación

En múltiples maneras, Formas simboliza un broche final a los procesos que marcaron la vida de Francisca en los últimos años. “Yo creo que este álbum viene a decantar todo lo que dejó el anterior. Adentro es muy duro y agresivo. Sus sonidos son más impulsivos y sus emociones muy latentes”, profundiza. “En ese sentido, retrata muy bien el momento que estaba atravesando, sobre todo con la muerte de mi madre. En este otro, me atreví a que los sonidos fueran más suaves.”

“Representa lo que es recomponer piezas que estaban tiradas en el piso”

Francisca es muy cuidadosa de no entregar todos sus objetos en una bandeja, y para saciar la curiosidad, hay que leer las líricas. “Las letras acá son una reflexión sobre lo que sucedió en el álbum anterior, intentando resolver los conflictos que suceden”, explica. En ese sentido, Formas representa cierres de ciclos, pero además simboliza nuevos comienzos – y también conflictos. “Estas letras tienen que ver mucho con las relaciones humanas. Diferencias de caracteres, egoísmos, la falta de entendimiento entre dos partes”

Por encima de todas estas pugnas, “Housie”, el primer corte promocional de la placa, encapsula toda la disonancia que circunda a las interacciones humanas en el conflicto interno que muchos llevamos. “Esta canción es sobre el tipo de personas que van súper apagadas por la vida, pero por dentro llevan un diamante, un brillo. Algo que los hace tan especiales, y que todo el mundo puede ver, menos ellos. Siento que a muchas de mis amigas les ocurre, e incluso a mí misma. Siempre pensamos que somos menos de lo que somos, y al momento de relacionarnos, eso nos genera barreras.”

La música que Entrópica escucha también permea las creaciones que figuran en su último lanzamiento. “Siento que los arpegios que compuse son muy Kraftwerk. Pero la parte musical es más como Crystal Waters y Erykah Badu a la vez. También un poco de hip hop, como Digable Planets y A Tribe Called Quest en la era de Beats, Rhymes & Life. Ese disco es muy brígido, y tiene sampleos tan bien elegidos. Y además, hay mucha influencia de artistas actuales, como Tyler, the Creator. Me gustan esos cortes que no son hechos de manera ceremonial, sino que más abruptos. Y su último disco, IGOR, tiene bastante de eso.”

Finalmente, la espontaneidad con que Entrópica se desplaza y funciona no puede ser mejor reflejada que con el título que eligió para su colección. Entre risas, reconoce no ser muy buena poniendo nombre a lo que crea. “Formas fue porque le puse así a una carpeta del computador. Cuando voy creando las canciones, a los archivos los designo como Tema 1, Tema 2, y así sucesivamente, y es un desastre. Pero a la carpeta le puse así por accidente, y me quedó gustando”. ¿Qué comunica entonces con este nombre? “Harto. Representa lo que es recomponer piezas que estaban tiradas en el piso, armar el lego de nuevo, empezar a darle forma a algo. Es una especie de reconstrucción.

Mi lugar en el rompecabezas

Mucho se ha discutido sobre la poderosa expansión que la cultura musical chilena ha tenido durante la década pasada. La amplia versatilidad en las escenas que surgieron, desde el indie rock, pasando por el pop queer, hasta el más reciente ascenso de los artistas trap han puesto las credenciales nacionales en alto, pero Entrópica sabe que no por eso significa que ella no ha tenido que luchar por su merecido espacio.

“Nadie puede hacer otro tipo de música porque nadie te va a pescar”

“Es muy extraño, porque es como que a Chile a veces le da con un solo estilo, y ese mismo estilo se come a todo lo demás. Nadie puede hacer otro tipo de música porque nadie te va a pescar”, comenta al respecto, criticando de paso la falta de democratización en la cobertura de los medios masivos con las diferentes propuestas. “En los otros países de Latinoamérica, existe ese sonido que la lleva, pero también los otros, y la gente va a ver esos shows. Acá, los medios se fanatizan con una sola cosa, sin mostrar el resto, siendo que existe tanto material muy bueno”.

No sólo sus dardos apuntan al rol de la prensa. “También pasa mucho que hacemos música en un estilo, y entonces ya nos casaron con ese estilo. Siempre me dicen ‘oye, pero tu primer disco es muy distinto’. Yo odio hacer la misma canción una y otra vez, y me da lata tocar 45 minutos sin ninguna variedad”. Francisca se da el tiempo para criticar, además, la morbosidad con que parte de la audiencia se refiere a su voz. “La gente no quiere escuchar voces que no puedan identificar o clasificar. En mi caso, muchos de mis comentarios en YouTube son del tipo ‘¿es un hombre o una mujer?’, como que es muy importante para ellos saber eso”, comenta con un atisbo de sarcasmo justificado.

Junto con los retos, llegaron oportunidades, y en 2018, Entrópica formó parte del lineup para el evento multimedia South By Southwest (SXSW). “Postulé en la página web. Y cuando me seleccionaron, postulé a una ventanilla abierta, y también me la gané. Y pude ir con fondos del gobierno. ¡SXSW es muy bacán! Los artistas tocan en escenarios chicos, con un público que va rotando. Además, la diversidad de música que puedes encontrar es brutal. Te puede llegar a tocar con un japonés que hace música electrónica o un tipo que hace death metal. Es genial”, recuerda sobre la experiencia. “Como es un festival tan grande, pueden haber errores de logística, pero sí o sí es una instancia que no nos podemos perder”.

Música para cuando se acaba Chile

Como gran parte de la comunidad musical chilena, Entrópica también se vio remecida e impactada con el golpe al sistema que simboliza el estallido social del 18 de octubre pasado. “En ese momento, estaba planeando actividades y escribiendo nueva música”, recuerda. “A pesar de que se paralizaron muchos conciertos y eventos, estoy muy, muy feliz de que esto haya sucedido. Siento que todo lo que se pelea lo vale. Y creo que a los artistas, la revuelta nos brindó una nueva plataforma”.

Francisca vio este proceso sociocultural con la responsabilidad de adentrarse en esto y comprender qué significa estar viviendo en el Chile de ahora. “En este período he estudiado harto. Leí la Constitución de 1980 completa. Ya entendía más o menos el modelo neoliberal de los Chicago Boys, porque mi mama era economista, y aprendí mucho con ella en ese aspecto, pero nunca entendí cómo había sido implementado, bajo qué condiciones, control y limitaciones. Entonces, para mí todo este tiempo ha sido de mucho aprendizaje, de entender cosas que debería haber entendido mucho antes, y también asistir a cabildos, apoyar, opinar, escuchar a otras personas.”

La consternación que la artista manifiesta respecto al movimiento es que no siempre hay necesariamente un consenso sobre los puntos que se debaten, y ejemplifica con una discusión sostenida en uno de esos encuentros. “Me pasó en un cabildo que se estuvo conversando sobre exigir pensiones más justas – pero si preguntábamos qué es una pensión justa, mucha gente se queda callada. Por ejemplo, creo que algo así podría ser que, si trabajaste toda tu vida ganando un sueldo de $700.000 en promedio, tu pensión debería ser el mismo monto. Hoy en día eso no sucede, y la gente que gana esa suma de dinero jubila por $50.000 o $100.000, y el sistema les dice que van a vivir 105 a 110 años con eso. Es una brutalidad. Son cosas que no entiendo.”

El papel que los músicos juegan en el estallido social es clave en el sentido de canalizar los sentires que emanan de la sociedad. “Si no se hubiesen quemado todos los lugares que se han quemado, si no hubiese quedado la cagada realmente, no sé si esto de la nueva constitución lo estaríamos conversando”, opina al respecto Entrópica. “No hay nada más bacán que hacer buena música que tenga gran alcance afuera, y que finalmente las autoridades chilenas sientan una presión tan grande, que van a tener que empezar a hacer cambios de verdad, y no estos parches ridículos que han dicho hasta ahora. Hay harta gente haciendo cosas, y si eso se difunde, la gente empieza a preguntar, y la presión social de fuera empieza a influir en Chile. Creo que esa es nuestra misión ahora.”

Resulta increíble que poco tiempo ha pasado desde que Formas hiciera su entrada triunfal en el canon de lanzamientos chilenos, la motivación más inmediata de Francisca es continuar creando música de inmediato. “Ahora estoy experimentando con unos temas más basados en hip hop, más downtempo. Estoy explorando como hacer BPMs más tranquilos, pero que exista movimiento en otras áreas más que en la batería”, comenta.

Dicho impulso y velocidad con que la productora se conduce no es nada nuevo. “El proyecto en sí nació siendo algo muy accidental. Es en el camino que he entendido por qué existe, qué es lo que busco mostrar, qué deseo comunicar”, confiesa. “Y siento que en ese mensaje ha tenido un gran crecimiento. La idea de Entrópica se ha pulido muy bien en estos últimos siete años”. Tal sentimiento se refleja de la misma manera que el álbum lo ha hecho: hay expansión, cambio y reconstrucción, y en la boca de una nueva década, las posibilidades para esta luminaria de la electrónica son infinitas.

Periodista. Colaborando desde la Cancha.

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