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Reseñas

Rosalía: la cantaora que domina el mundo

ROSALIA FLAMENCO

Son pocos los momentos en la carrera de un artista que tienen el potencial para sacarlo del montón y constituirse como uno de los pocos elegidos por su talento y originalidad. Rosalía tuvo uno de esos el 2 de febrero de este año ante millones de televidentes en una presentación como parte de los premios Goya 2019, y no cabe dudas que después de esos tres minutos el mundo la mira con otros ojos. Esta es la historia de cómo Rosalía llegó a ser la mejor y más importante artista de España en la actualidad.

Fuera de España, pareciera que Rosalía es una artista que surgió de la nada y que con pocas canciones comenzó a dominar el mundo, pero El Mal Querer está lejos de ser su debut. De sus 25 años, ha dedicado 10 a desarrollar sus capacidades como compositora y música a través de la academia para ser capaz de llevar a cabo todo lo que le permita su creatividad. Desde que se presentó en un concurso de talentos ibérico en plena adolescencia, su estrecha relación con las artes la ha llevado a recorrer una gran cantidad de festivales, también de cine y danza, junto con destacados personajes ligados al flamenco.

Este mes se cumplen dos años de la publicación de Los Angeles, su primer disco y con el que empezó a ganar cierta notoriedad. Sin embargo, a pesar de los millones de reproducciones que sus sencillos de esa época acumulan, Rosalía seguía siendo un fenómeno local. Su incuestionable capacidad y personalidad vocal navegaba por producciones mucho más sencillas, acústicas y que funcionaban por sí solas, pero con un sonido perdido en el tiempo, que no sonaba actual o, como el del que ahora hace gala, revolucionario.

rosalia lolla

El Mal Querer ciertamente merece todas las alabanzas que no para de recibir. Con su estreno en octubre del año pasado, Rosalía demostró que es una de las artistas más originales que ha tenido la música en español en lo que va el siglo. Mucho se ha hablado de la habilidad de este disco para mezclar el flamenco con la música urbana, especialmente el trap, pero en esencia, este un disco pop hecho como se hacen los clásicos, lleno de colores y matices. Ciertamente, el flamenco ocupa un lugar privilegiado a la hora de escrudiñar las influencias que Rosalía plasmó en este trabajo, pero poco se asemeja a sus previas publicaciones.  Esta vez se incorpora como un recurso maleable que puede sampleado, loopeado y filtrado para lograr el objetivo. Su principal manifestación son las palmas y aplausos típicos del género andaluz, que dan vida a las canciones.

A primera escucha, El Mal Querer puede parecer un disco grandilocuente, con miles capas que hacen que suene grueso y contundente. Sin embargo, una escucha más atenta hace vidente una esencia minimalista. En Malamente, por ejemplo, se puede oír poco más de un beat sobre un teclado eléctrico además de la voz y los aplausos omnipresentes, y así en la mayor parte de las canciones. Rosalía ha dejado claro que El Mal Querer es un disco, en sus propias palabras, vozcentrista, queriendo decir que privilegió los colores que sus coristas y su propia voz podían aportar al trabajo, utilizando recursos como autotune, armonías o deformando su voz hasta el punto de hacerla irreconocible.

Pero el auge de Rosalía también trae consigo los críticos más insufribles. Hay quienes derechamente dicen que lo que hace la cantaora es una apropiación cultural a la cultura gitana de la que ella no es parte. Que no puede cantar flamenco sin ser gitana. Existe un sector aún más radicalizado que la acusa de expropiación cultural, que vendría siendo ocupar el flamenco, pero borrando todas las referencias a su cultura de origen en los videos o letras. Rosalía ha tratado de defender de que su origen sí es andaluz, pero estirando las explicaciones. Más allá de etnias, la artista ha utilizado el flamenco desde sus inicios como artista, no sólo cuando la exposición fue mayor. También cabe preguntarse si no poder trasplantar un sonido de un territorio es aplicable en estos tiempos globalizados y donde las fronteras cada vez pesan menos.  Además, se le ha acusado de ser un producto pop manufacturado por Sony, el sello multinacional con quien firmó el año pasado, pero no todos señalan que el disco estaba hecho tres meses antes que ese contrato se cerrara y que las horas de producción y grabación salieron de su propio bolsillo.

Su éxito y renombre también se ha visto potenciado por increíbles colaboraciones donde termina robándose el protagonismo. J. Balvin y James Blake en el último año han sumado su lamento en canciones como Brillo y Barefoot in the Park, cuyo principal atractivo son sus versos y voz vibrante. Especialmente en el último ejemplo, que consta como su primer acercamiento al mercado anglosajón en uno de los discos más esperados del año cantando en español.

La premiación de los Goya hace unas cuantas semanas fue la consagración definitiva de Rosalía. Ahí, frente a la elite y todos los ojos del mundo, llevó a acabo su propia rendición de una canción tradicional catalana, “Me quedo contigo”. Si hay un momento capaz de definir la calidad de una artista, definitivamente ese se sintió como uno.

Pero esa aura solemne es una excepción, los shows de Rosalía en general cuentan con un cuerpo de baile y una banda compuesta por coristas, palmas, y teclados. Es un show tal como una diva del pop lo haría, con sensualidad y con fuerza femenina. La cantaora puede cantarte sus lamentos directo a la cara de la manera más sensible y dura posible, alternando coreografías alucinantes y momentos en que su voz desnuda atrapa.

A Rosalía podremos verla cantar el próximo domingo 31 de marzo, el día final de Lollapalooza 2019, junto a nombres como Arctic Monkeys, Sam Smith e Interpol. Entradas por Puntoticket.

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