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Tres días de paz y música: la descontrolada juerga de Kevin Parker en Glastonbury

“Llegamos el viernes a la tarde y estuvimos hasta el lunes a la mañana… Todavía me está pasando factura. No tengo ningún registro de las 36 horas que pasaron después de nuestro show”, explica el músico australiano sobre su reciente estadía en el festival inglés.

1969, Woodstock. Apenas pone un pie sobre la granja de Bethel, Carlos Santana y su contingente musical comienza la ingesta de drogas. Primero es el alcohol, luego la marihuana, y finalmente LSD. Una rutina que se repitió varias veces pero que fue practicada sin mucho temor: el colectivo estaba pactado para presentarse en avanzadas horas de la noche. Un par de minutos después, y en el despegue inicial de la lisergia, productores le informaron a Santana que su concierto se había reprogramado para los próximos minutos. Salieron a escena con un sofocante sol ofreciendo uno de los mejores conciertos en la historia. Debido a la mezcla de sustancias químicas, pocos recuerdos quedan en la retina de los músicos de aquella jornada.

1973, Cow Palace. Keith Moon, aburrido de alterar su normal estado de conciencia con las drogas que los músicos frecuentaban en ese entonces decide probar un tranquilizante de caballo. El set se desarrolla en perfecta sincronía, pero cuando los acordes de Won’t Get Fooled Again se escuchan a máximo volumen, Moon con una mirada perdida se desploma sobre sus baterías; en su reemplazo —y el nulo interés de sus compañeros en detener el show—Scott Halpin, un músico amateur del público, toma las baquetas. Fue recordado como uno de los más excéntricos episodios en la historia del rock.

Las fechas y recuerdos podrían expandirse por infinitos párrafos más, con Keith Richards, Mick Jagger, George Harrison y David Bowie como protagonistas, pero el que nos trae a colación hoy es un músico que recién vive sus primeros días como símbolo del rock de los últimos años: Kevin Parker.

En una entrevista con Q Magazine, la mente detrás de Tame Impala explicó que de su fin de semana en Glastobury sólo tiene pequeñas memorias, todo a causa de un cóctel de alcohol y otros estupefacientes: “Llegamos el viernes a la tarde y estuvimos hasta el lunes a la mañana… Todavía me está pasando factura. No tengo ningún registro de las 36 horas que pasaron después de nuestro show”, cuenta.

“De pronto me dí cuenta y era lunes por la mañana. Mark Ronson me está enviando fotos mías en varios momentos y lentamente voy reconstruyendo dónde estaba y qué estaba haciendo. Parte de mi método es buscar “#KevinParker” en internet y encontrar todas las fotos que los fans subieron”, agrega.

Tame Impala se presentó el 25 de junio, justo antes de la colosal presentación de Adele en el Pyramid Stage. ¿Fue a presenciar Parker dicho show? Es algo que aún discute consigo mismo: “¿Si fui a ver el show de Adele? Estamos entrando en una nebulosa… Cuando bajamos del escenario había 5 botellas de Moët esperándonos. El lunes a la mañana no estuvo muy bueno”.

De lo que sí guarda recuerdos el músico australiano de 30 años es de la venidera reedición de Currents, su más reciente registro de estudio. Ella incluirá lados B y más contenido nunca antes escuchado. “1 año desde que este álbum fue lanzado! Se siente como una vida atrás, pero también como si fuera ayer al mismo tiempo. No hace falta decir que nunca predije el efecto que tendría en mi vida… Y para otras personas también… Infinitas gracias a todos los que lo han abordado. PD. De lujo + lados B en proceso! Manténganse al tanto…”, manifestaron.

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