Fuzz, Broken Bat and GØGGS, The Traditional Fools, Epsilons, Party Fowl, Sic Alps y The Perverts. Citar las bandas en las que ha militado Ty Segall obliga a tomar respiro, y da cuenta de su inquietud creativa. Garage rock en código esquizoide que a sus cortos 29 años lo sitúan como uno de los proyectos más rupturistas que la escena tenga registro en los últimos años. En dicha línea, desde 2008 ha editado un registro por año —exceptuando 2015—, cultivando sonidos que van más allá de nuestra imaginación. El próximo año el panorama no pretende cambiar con la ya anunciada edición de su homónimo para el 27 de enero.
En sus primeros pasos de cara a este registro, Segall da un enfoque más acústico, dejando estruendos de cuerda; incluso se le perfila romántico. «He compuesto muchos temas para ella, pero creo que este es mi favorito. Viajo mucho por todo el mundo y de alguna manera he desarrollado cierto miedo a volar. Ella es una de las cosas que me ayuda a sentirme mejor a la hora de viajar, especialmente cuando está conmigo. Tiene el cabello naranja, y es mi reina de color naranja», afirma.
Orange Color Queen es precisamente una balda dedicada a su novia, Denée Petracek. Ella transita por pasajes in crescendo con ciertos aires a Radiohead, revelando sus sentimientos más íntimos. Una rutina diaria traducida en acordes melosos con una leve presencia rockera. Sin lugar a dudas, una pieza digna de interés.
Acercándose al garage por la vía del revival ruidoso y acelerado, el californiano Ty Segall ha conseguido convertirse en una auténtica orquesta humana capaz de recrear, todo en uno y prácticamente al mismo tiempo, el sonido de los Stooges,The Sonics y The White Stripes.
Curtido como vocalista de los Epsilons, Segall parece seguir con paso firme la senda trazada por Jay Reatard y con sólo tres discos ya ha conseguido ganarse la admiración de la prensa especializada como bien explica fanmusicfest. Tiene múltip0les referencias discográficas ya sea acompañado de una banda, o en solitario.
Ty Segall continúa hirviendo canciones a cada minuto en su cabeza y unas ganas inmensas de seguir abriendo su corazón en cada una de ellas. Han sido años fulgurantes para él y para aquellos que han seguido de cerca su ascenso creativo. Se le suele comparar con el malogrado Jay Reatard por su precoz voracidad, su filiación garage-rock y una misma voluntad de dejar atrás el ruido para abrir sus canciones hacia melodías más pop.
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