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Reseñas

Viviendo en cámara lenta: Psychic Ills

Se ha hablado de múltiples facetas de la banda, atravesando un sinfín de calificativos que sólo nos dejan la impresión de una banda que ha reinado en lo inesperado de una excelente manera. En sus últimas producciones nos hemos encaminado a lo que podemos tachar de una buena edición, que de cierta manera ha ordenado la manera en la que desenvuelven sus álbumes.

Se ha hablado de múltiples facetas de la banda, atravesando un sinfín de calificativos que sólo nos dejan la impresión de una banda que ha reinado en lo inesperado de una excelente manera. En sus últimas producciones nos hemos encaminado a lo que podemos tachar de una buena edición, que de cierta manera ha ordenado la manera en la que desenvuelven sus álbumes.

Cuando de Psychic Ills se trata, los calificativos son diversos: psicodelia, rock, country, blues, alt, y podríamos continuar. Han llegado a ser tratados de “música para vaqueros stoner”, comparación hasta ridícula, pero no alejada de su vibra esencial. A decir verdad, sus ya cinco álbumes poseen tintes de todo lo nombrado y más, ofreciéndonos un estimulante viaje por lo que pareciera ser un desierto proyectado a través de su propuesta musical, como si nos enseñaran a vivir en cámara lenta.

Con raíces en Nueva York, el dúo formado en el 2003 por Tres Warren (voces/guitarra) y Elizabeth Hart (voces/bajo) se esperan en suelos nacionales éste 4 y 5 de noviembre en Bar Loreto, y en el Parque Padre Hurtado como parte del FIIS respectivamente. Hacia el 2013 se remonta el debut en nuestro país, compartiendo escenario con sus compañeros de sello Föllakzoid y The Holydrug Couple, en una noche en que el Ex Oz presenció una acertada combinación casi espacial. Ésta, su segunda visita, se extrae del reciente lanzamiento de su quinto LP “Inner Journey Out”,  de la mano de Sacred Bones Records, que amplía los límites de la banda, sintiéndose la comodidad de no aferrarse a un estilo en particular. Con estos pasajes venideros, pretendemos adentrarnos en su atmósfera en modo de presagio a lo que se nos aproxima ésta primera semana de noviembre.

Antes de ser parte de Sacred Bones Records, los neoyorkinos constaban de dos producciones de larga duración: su debut “Dins” del 2006 y “Mirror Eye” del 2009; cada uno plasmado de sus peculiaridades marcando los cimientos de su recorrido. En primera instancia su primer álbum nos deja una introducción acertada, una trayectoria de 8 temas que se caracterizan por la simpleza compositiva y la improvisación sensible, en donde ruido y melodía no son excluyentes, siendo “Electric Life” un claro ejemplo. Aquí los hitos están compuestos por canciones como “January Rain” y “I Knew My Name”, que más que nada reflejan la tendencia a atacar los sentidos y crear atmósfera en una clave netamente experimental. Tres años más tarde se aproximan con su segunda escapada titulada “Mirror Eye”, aparentemente su menos aclamada y más abstracta ejecución hasta el momento. Podemos mencionar a “Meta”  y “Mantis” como detonantes sensoriales, bastante cercano a la esencia de Föllakzoid con tintes de lo que propone Goat por ejemplo, que nos dejan deseando una aproximación más de lleno por el space rock hasta de toques étnicos.

El sucesor entonces, queda encapsulado en “Hazed Dream” del 2011, primera producción junto a Sacred Bones, que realizan luego de cuatro EPs de corte experimental. Se percibe un cambio de sello que de alguna forma u otra pareciera aterrizar a un nivel más estructurado a la banda, aproximándose digamos, en un sentido más tradicional a una canción. Aproximación distinta y claramente más directa, un giro que determina el futuro de los dos álbumes venideros que están en esta misma sintonía. “Mind Daze” es el himno que nos deja esta tercera obra de Psychic Ills, que aparece como certero sin dejar atrás su naturaleza de marcada presencia. Aquí incluyen las voces de una manera más objetiva, siendo centrales en composición, que se contraponen a la utilización anterior que tiene más que ver como fundirla como instrumento trance. Lo concreto y a la vez provocativo hacen que su música sea más próxima y accesible para el receptor, algo que podríamos catalogar de un psych muy desértico. “I’ll Follow You Through The Floor” es argumento para la declaración anterior, que ya en su forma visual nos da unas pistas de una ruta por el desierto, acercándonos la tranquilidad y facilidad de las melodías.

Ya nos encontramos alrededor del 2012, en donde dejan caer “Zoned/ Take Me WithYou” split sinlge con Moon Duo, algo así como el equivalente psych del QOTSA/ Kyuss. “One Track Mind” le sucede en forma de LP, lo más inmediato que han generado, con diez composiciones aún desérticas y tal vez más siniestras, siendo hasta inesperado en cuanto a su visión y ejecución clara y precisa. Su comienzo ya es lo bastante atractivo y sensual, continuando la lisergia y dejando ver algunas luces de lo que podría recordar a Black Rebel Motorcycle Club, refiriéndonos entonces a “One More Time”. En esta misma clave se adjuntan “See You There” y “Depot”, con atisbos muy sesenteros y de corte perverso elevando el clima lo suficiente para la inmediata adicción, generando 50 minutos que se enmarcan a la perfección.

Éste mismo año, como ya mencionamos, nos proporcionaron “Inner Journey Out”, producción que cuenta con tres años de escritura apegados a la interioridad de Warren, que él mismo describe como “un largo álbum con un espectro sónico y emocional bastante amplio”. Aquí entonces, el country se hace presente con fuerza, gesto que ya veíamos esclarecido en canciones como “Might Take A While” o en la intermitencia en la armónica a lo largo de su obra anterior. Un giro con pinceladas que podríamos llamar pasivas, claramente emocionales y que no pretenden demostrar ni agresividad ni un ambiente pesado. Podemos mencionar como puntos de enfoque “Another Change” y “Coca Cola Blues” aspirando hacia la liviandad y serenidad de una vida aislada quizás, un respiro de todas las preocupaciones e hitos espacio-temporales.

Se ha hablado de múltiples facetas de la banda, atravesando un sinfín de calificativos que sólo nos dejan la impresión de una banda que ha reinado en lo inesperado de una excelente manera. En sus últimas producciones nos hemos encaminado a lo que podemos tachar de una buena edición, que de cierta manera ha ordenado la manera en la que desenvuelven sus álbumes. En pocas palabras nos acercamos a lo que nos une con Bar Loreto y el FIIS el la semana próxima, esperando a individuos que forman una misma trayectoria llamada Psychic Ills, determinada por la experimentación y más de una década en escenario. Quedamos expectantes en su ventura, en la que generarán destellos de su estética casi cósmica entrelazada con su estructura eficaz.

Isidora González
Written By

Artista Visual. Frenesí en código literario. Bowie es más grande que tu problema.

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