Editorial

Alice in Chains: Liberados de las Cadenas

Lo que caracteriza a Alice in Chains es la oscuridad que emana, es ese análisis hacia lo más profundo de nuestro ser, esa filosofía de vida y ese juicio que a veces nos falta sobre la muerte. Ahí está, todo eso y mucho más está reflejado en los típicos y encauzadores riff que Cantrell toca, en esa batería poderosa de Sean Kinney que está acompañada por el bajo de Mike Inez, y con el mejor esfuerzo en la voz de DuVall, el cual ya no es el “chico nuevo” de la banda ni es el que se está poniendo a prueba.

Ph: Carlos Müller

Eran mediados de los 80′ cuando Layne Staley dejó la batería para dedicarse a ser vocalista de una banda llamada Alice N’ Chains, una agrupación que se dedicaba a tocar covers y estrenar uno que otro tema propio de vez en cuando. Este grupo no duro mucho, no pasaron ni tres años de vigencia y en 1987, Layne junto a Jerry Cantrell, Sean Kinney y Mike Starr  formaron en Seattle una de las bandas insignes de la ciudad: Alice in ChainsUn poco más de 30 años han pasado desde entonces y las cosas han cambiado en la agrupación de Seattle – no es necesario dar las razones -, Mike Inez reemplaza al fallecido Mike Starr y Willliam DuVall se encarga de desarrollar la voz de la banda que alguna vez estuvo liderada por el incomparable Layne Staley.

Ahora, con el argumento de su nuevo disco ‘Rainier Fog’, volvieron a Chile en el marco de Santiago Gets Louder. Una solidez increíble en los sonidos y una oscuridad característica se hicieron evidenciar de principio a fin en un Movistar Arena que apenas soportaba las almas que ahí se hicieron presente. Check my Brain y Again se hicieron escuchar en los primeros acordes que no hacían más que calentar una de las noches más emblemáticas de Alice in Chains en tierras nacionales. Never Fade se encargó de representar al último álbum, que bien podría ser más trabajado en vivo por la banda pero al parecer los hits de antaño aún tienen un predominio en los shows de Jerry Cantrell y compañía, cosa que no se rechaza, al contrario.

Las canciones que fueron parte del salto a la fama de estos hombres que alguna vez fueron rock alternativo para la prensa o grunge para otros, fueron parte esencial del setlist de la noche, la nostalgia bien pudo ser el sentimiento que caracterizó la jornada, esta sensación fue corrompida constantemente con sonoridades del hard rock y el heavy metal. Them Bones, Heaven Besides You, Down in a Hole son ejemplos de lo anterior.

Lo que caracteriza a Alice in Chains es la oscuridad que emana, es ese análisis hacia lo más profundo de nuestro ser, esa filosofía de vida y ese juicio que a veces nos falta sobre la muerte. Ahí está, todo eso y mucho más está reflejado en los típicos y encauzadores riff que Cantrell toca, en esa batería poderosa de Sean Kinney que está acompañada por el bajo de Mike Inez, y con el mejor esfuerzo en la voz de DuVall, el cual ya no es el “chico nuevo” de la banda ni es el que se está poniendo a prueba. Si bien es verdad que tuvo un impacto particularmente notable en el sonido de Alice y que, al igual que Staley, tiene una voz que combina bien con la de Cantrell, pero su canto es menos distintivo, no tiene el borde depresivo ni el toque conmovedor de su predecesor. Sin embargo, es un excelente complemento para esta nueva era de la banda, en donde ya tienen la consolidación necesaria para volver a rodar en solitario.

Man in the Box se hizo escuchar posterior a We Die Young y Angry Chair, y la mezcla estaba clara que iba de menos a más de la manera mas increíble que se puede percibir la música, es que el público fue un ingrediente esencial en hacer de esa velada una jornada memorable. El rock y sus derivados pesados son para rockearlos y cuando Alicia se está rompiendo las cadenas, corear cada maldita canción es la mejor inyección que la auditora y el auditor puede tener.

Santiago Gets Louder nos dio, sin duda, unos de los mejores show del año. Alice in Chains no era la ginda de la torta, no cerraba la jornada, pero el espectáculo fue de la envergadura de un show de Estadio, el sonido fue pulcro y acabado, la interacción fue amena, el “Viva Chile Mierda” de DuVall causó la cercanía, simpatía y a la vez encendió la euforia que no cesó a lo largo de casi 20 canciones. Tantas canciones como coros se tuvo y así lo demostraron con un cierre de oro que tuvo a Would? y Rooster a la cabeza.

Con todo esto queda claro que Santiago puede continuar volviéndose más fuerte y que Alicia ya está liberando de la Cadenas.

“(…) He had made up a story that was supposed to make me feel better about how Alice in Chains had broken her chains. The band was named for a woman who had been caught up on drugs but had gotten free.”

 

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