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El grito político de Roger Waters

La jornada comenzara a eso de las 18:45 en el Centro Cultural  Matucana 100. Gran parte de las invitaciones para la misma (único medio para acceder), ya fueron dispuestas. No obstante, desde la producción informaron que en las próximas horas se realizara un concurso para ser parte del evento. Junto a ello, será íntegramente transmitido vía streaming.

Foto: prensa

Al igual de como lo ha realizado en múltiples aforos a nivel planetario, Roger Waters -previo a su concierto del próximo miércoles 14 de noviembre en el Estadio Nacional-, ofrecerá en nuestra capital una charla sobre Derechos Humanos y el histórico conflicto entre Palestina e Israel.

El evento es organizado por la filial chilena de la campaña mundial “BDS Cultural”, que propone un “Boicot, Desinversión y Sanciones” al estado de Israel. Una muestra de que el músico de 75 años de edad,  se encuentra en su punto más político: en los últimos meses ha sido la cara visible del boicot cultural a Israel, desafiando públicamente a las bandas que deciden presentarse en dicha nación.

“El boicot es incómodo. Es decirle a escritores, directores de cine, músicos como yo, cualquiera involucrado, ‘por favor no vaya y se involucre con ninguna institución israelí”, explicó Waters en su pasada charla en Uruguay. A grandes rasgos, explica el por qué de este llamado.

La jornada comenzara a eso de las 18:45 en el Centro Cultural  Matucana 100. Gran parte de las invitaciones para la misma (único medio para acceder), ya fueron dispuestas. No obstante, desde la producción el conversatorio será íntegramente transmitido vía streaming.

El concierto

Hace ya varios meses que se anunció este nuevo show “Us and Them”, que a diferencia de su antecesor, concentra un set que se enfoca de mayor manera en los clásicos de los británicos tras “Umagumma” y del más reciente trabajo en solitario de Waters, “Is This the Life We Really Want? (2017). Aproximadamente, cuatro canciones de la recién mencionada placa, el resto del tiempo se va en un recorrido histórico que transita -a menos que se generen sorpresas- por The Dark Side of the Moon (1973), Animals (1977) y The Wall (1979). Dos horas y media de velada.

“(El show) es una mezcla de mi larga carrera, desde mis años con Pink Floyd hasta algunas cosas nuevas. Un 75 por ciento del concierto serán cosas antiguas y un 25 por ciento serán nuevas, pero todo estará conectado por un tema general. Será espectacular como lo han sido todas mis giras”, expresa en un comunicado de prensa Waters anterior al anuncio oficial del periplo mundial.

Un concierto que en su motivo ser, se asemeja bastante a The Wall, dialogando con ideales políticos, parafernalia y música. Incluso, una de las postales más replicadas es la de la imagen de Donald Trump en proyectada con el insulto típico del país. “Lo que se vivió, vio y oyó anoche, aparte de un Waters convertido en líder y activista sobre el escenario, fue una revisión de un patrimonio musical que se basa en notable medida , sobre todo en la segunda parte del concierto,en una idea muy elaborada del concepto de espectáculo, es decir, algo que entra por los ojos e impecablemente acompañada por el relato musical. Y si hace esos citados siete años que el impactante show giraba –tal como escribíamos en estas mismas páginas– en torno al aislamiento, el fascismo, los excesos del estrellato, la burocracia, las dictaduras o las guerras decididas siempre por los poderosos, en la nueva propuesta de Waters el trasfondo ideológico sigue estando presente”, escribe el portal La Vanguardia (España).

Tecnología de punta por lo demás, que interactúa con el aforo. Una docena de pantallas hospedan el recorrido musical. “La novedad visual tiene que ver con estas pantallas. Ya no es sólo el escenario el que muestra imágenes. En este nuevo tour existe una hilera de proyecciones que van por sobre el público que está frente a Waters y de cara a quienes están sentados en las sillas al costado, las que dan al centro de la arena. Son una serie de telones que cambian de altura y tamaño, suben y bajan hasta desaparecer completamente hacia el final del show”, enfatiza La Tercera.

En escena son siete músicos y dos coristas; los cantantes Jess Wolfe y Holly Laessig, el baterista Joey Waronker, Jon Carin, los guitarristas Dave Kilminster, Jonathan Wilson y Gus Seyffert, junto al tecladista Drew Erickson y saxofonista Ian Ritchie.

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