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Entrevistas

Felicia Morales: La Sincronicidad entre el amor, el arte y la resistencia

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Foto: Mila Belén

En medio de este escenario pandémico en el que la crisis política e institucional se hacen presentes como tantas otras veces, y el autocuidado se transforma en la única estrategia para hacer frente a esta crisis sanitaria, es que Felicia Morales comprende que el autocuidado también es cuidado colectivo, y desde su estricta cuarentena nos regala el lanzamiento de su nuevo sencillo Sincronicidad, el que fue compuesto en colaboración del músico y productor Francisco Victoria.

Si pudiésemos definir a Sincronicidad en una sensación, sin duda que serían esas ganas de olvidar todo aquello que nos aqueja por unos minutos, bailar y “dar todo de mi hasta desaparecer”. Sobre esto la multi-intrumentalista nos confiesa que la motivación de crear este sencillo emerge de su interés “de hablar de algo más positivo y se me ocurrió de hablar de encuentros que uno tiene con gente con quién tienes, no sé, un momento de química bacán, y en el fondo apreciar ese momento y no necesariamente proyectarlo, que no importe si se va a mantener o si va a seguir, solamente disfrutarlo y estar bien con eso”. 

Para Felicia, la aventura de cantar en los últimos lanzamientos marca el inicio de una nueva era en el desarrollo personal como artista, puesto que el ejercicio de creación de un tema desde una línea narrativa supone una nueva estructura de composición, una nueva forma de sentir y también de expresar. Desde esta premisa, la artista articula de forma certera las experiencias personales como una catarsis emocional al momento de consolidar una línea argumental en sus temas, y esto es clave al momento de componer Mentir lanzado el pasado 2019, y sobre esto nos comenta que el vínculo entre los dos últimos singles está marcado por la narrativa de una historia, que si bien ambos temas son diferentes, comparten un vínculo en común, en palabras de la artista “[Sincronicidad] es distinta, quería hablar de otro tema. El tema anterior [Mentir] viene de otro lado, otra situación. [Sincronicidad] es distinta, pero no la siento tan opuesta, lo siento como una continuación [a Mentir]”. 

En cuanto al proceso creativo, la artista confiesa que la clave en la composición de este track fue que el trabajo de producción contenido en marcos de admiración y confianza, agregando que La base de trabajar con Francisco Victoria es que somos amigos, entonces es súper cómodo, porque tenemos la confianza para hablar muchas cosas. Fue muy bacán que me ofreciera tocar en su banda, yo soy súper fan de su trabajo, y por esto también se me ocurrió preguntarle si quería producir mis canciones que no tenían nada que ver con … siento que tienen poco que ver con lo que hace él, que no tiene nada que ver con lo que hace con princesa alba, entonces, nada, lo tomó como un desafío, y una oportunidad para trabajar también en mi estilo y creo que funcionó bacán, y por esto también decidí seguir trabajando con él”.

Ante lo recientemente expuesto, es que el trabajo colaborativo al momento de la producción de Sincronicidad, estuvo mediado por la fluida comunicación entre Felicia y Francisco, puesto que así emergieron puntos de inspiración que ambos compartieron, en palabras de la artista “En común tenemos como música parecida de nuestra infancia, a pesar de la brecha generacional que existe entre nosotros. Los dos crecimos escuchando Pat Metheny y llegamos a ese punto en común, y la canción tiene un toque, pero también tiene mucho de la música actual que escuchamos, de pop, actual en realidad. No sabría decirte como algo puntual, pero sí siento que tiene un poco ese feeling de unos temas de Pat Metheny”.

Sin lugar a dudas que la carrera musical de la artista está positivamente condicionada por la participación en diversos proyectos musicales anteriores, entre los que podemos destacar a Gepe, Fakuta, Mon Laferte, Alex Andwanter, Protistas y tantos otros, de los cuales confiesa con profundo agradecimiento que la oportunidad de participar de estos proyectos la impulsaron a configurar su estilo en su proyecto musical personal, en palabras de la artista “Hubo una época en que mucha gente me invitó a colaborar con ellos y yo dije ‘voy a aceptar todo’, y por eso llegué a tocar con Mon. (…) Soy súper sapa, observadora de los procesos creativos, y me gusta mucho saber eso porque a mí me causa mucha curiosidad, como que no entiendo muy bien el [proceso creativo] mío, aunque me ha pasado de hacer ya 2 canciones yo, no sé de repente como que salen y no sé de dónde y es como raro. Todos tienen estilos tan distintos de trabajo, y siento que uno siempre toma algo de cada uno, y eso es muy bacán. Y no sé, siempre he estado muy agradecida de la gente que quiso que yo colaborara con ellos”

Ante lo planteado por la artista, es que resulta casi imperativo no consultar por la posibilidad de invitar a otros artistas a colaborar en sus creaciones, a lo que nos confiesa sinceramente que “No he pensado mucho, porque por ahora no estoy componiendo más, o sea, el plan es componer de nuevo, y no estoy haciendo nada musical en esta cuarentena, entonces, no sé, voy cachando cuando salen cosas yo creo, cuando ya tenga una canción. Esta canción la trabajamos junto con el Francisco, la hicimos a medias, él cambió una parte grande de lo que yo le mostré, la hicimos miti-miti. Entonces, nada, la sentimos como media propia de los dos, entonces por eso salió de invitarlo a cantar. Cuando haga alguna otra que sienta que tiene que haber alguien más, lo voy a hacer”.

En cuanto a proyectos discográficos nos comenta que aún es incierto porque está “trabajando muy tranquila, se me ocurrió grabar estas canciones porque yo me iba a ir de viaje, entonces quería dejar esto hecho antes de irme, y el plan es seguir componiendo, sacando canciones, pero no sé si vaya a ser un EP o un LP, estoy súper dejando que las cosas pasen y no trabajar con presión, estuve cuatro años bajo presión sacando la música de una película, la banda sonora entera de una película “Nahuel”. Entonces, no quiero que esto sea como una presión más y quiero que sea agradable, y cuando me salgan canciones, bacán, y sino me salen en la cuarentena, no importa… tengo el piano ahí y no he tocado nada en casi dos meses, bien. Entonces todo muy así, tranqui. Algo que sí sé es que se van a reunir estas canciones como en una casita, no sé si va a ser una casita pequeña, o grande, por eso está todo como en la continuación del trabajar en el aspecto gráfico con el mismo artista que es: Viviendo en el mundo material, antes conocido como ‘El miedo’, que me gusta su trabajo y por eso seguí en esa línea”.

La música como acto político de resistencia frente a la violencia de género y la ineficiencia de un sistema social y jurídico patriarcal

Durante el pasado 2018, Felicia tomó la valiente y sorora decisión de exteriorizar su experiencia de violencia de género en contextos de relación sexo-afectiva, como una forma de visibilizar la prevalencia de este tipo de agresiones en la vida cotidiana y el impacto de estas experiencias en el campo psicológico y emocional, lo que sin pensarlo, terminó transformándose en un acto político de empoderamiento e insurrección frente a un sistema patriarcal que produce y reproduce este tipo de actos como la mantención del status quo. Es por esto que “Mentir” se articula como una catarsis emocional en la cual se cierran ciclos para dar espacio a una transición personal, profesional y artística.

Para comprender la orgánica de este track, Felicia nos comparte de forma sincera, humilde y sorora lo que significó ese contexto: “en ese tiempo no era el rollo de las funas. Tengo que decir que me inspiró bastante Valentina, con haber contado todo eso, a mí me costó hacerlo, de hecho, mostré mis fotos después, pero sentí que lo que yo pensaba era algo que le podía pasar a muchas personas, de estar justificando cosas, también estuve mucho en terapia, lo hablé mucho con mi psicólogo, entonces, sentí que fueron cosas que le podían pasar a mucha gente y sentí que era bueno ver el punto de vista del como uno vive las situaciones de abuso, y como uno las justifica de cierta manera como para encontrar el rollo y no sentirse atacado”.

Pensé que podría servir para más gente que viera eso y de repente se pegara el alcachofazo y es algo que pasó. De hecho, me escribió gente que leyeron mi testimonio en el colegio, en salas de clases y recibí cientos, cientos de mensajes de gente que estaba viviendo cosas parecidas, igual eso fue súper abrumador, porque yo no soy terapeuta, entonces no sabía qué hacer. Pero por cierto lado también apreciaba que la gente se abriera conmigo, pero por otro lado no tengo como ayudar, entonces fue como cuático, pero siento que fue lo mejor y no me arrepiento para nada de haberlo hecho, y espero que más gente pueda abrirse y contar sus experiencias, porque es un paso súper importante en esto de sanarse y poder volver a funcionar con relaciones sanas y estar bien también”.

Siguiendo en esta línea, la artista de forma sensata nos comenta sobre su experiencia respecto a la denuncia de estos hechos en espacios legislativos, los cuales de forma empírica representan no solo la mantención de un status quo de supremacía masculina, sino que también se transforman en otro espacio de violencia contra las mujeres apelando a la revictimización, como otra forma de violencia simbólica contra las mujeres. Y sobre esta misma arista, es que Felicia desde el profundo sentimiento de ayuda colectiva por medio de la exteriorización de la experiencia, nos permite aproximarnos a la operativa del sistema legislativo como estructura que perpetúa un sistema patriarcal y misógino, en palabras de la artista “la justicia no hace nada, o sea, yo tenía fotos, cerros de correos y de pantallazos de hueás cerdas, y no pasó nada, se archivó porque no se prueba nada con eso, entonces es desgastante y es fuerte, tener que… Bueno, a mi la persona que me entrevistó fue un bruto, horrible, todo el rato cuestionándome, yo llorando, y el gallo no le importaba nada, entonces es un proceso súper fuerte y hay que estar súper bien… Quizás por eso la gente deja pasar mucho tiempo, porque tienes que recuperarte para hacer las denuncias, es comprensible que la gente no lo haga. Porque es un proceso súper tedioso, es súper lento, y en general, siempre salen con nada entonces”. 

Sin duda alguna es que las experiencias transforman y construyen, y así parece entenderlo Felicia Morales, que desde la sororidad más profunda hace pública su experiencia para que otras mujeres tomemos conciencia de la gravedad de la violencia de género, experiencia que luego de años decide cerrarla para siempre de la forma más poética y sincera a través de “Mentir”, y al ver cerrado este capítulo, nos regala “Sincronicidad” como un nuevo comienzo, una nueva narrativa, una nueva historia, nuevas sensaciones y emociones.

Karin Ramírez Raunigg

Socióloga intoxicada en música.

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