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Florence and the Machine: el cierre angelical de Lollapalooza

Florence and the Machine fue un éxito. La pelirroja se dedicó a cantarle al amor y a hacer teatro, además de estar acompañada de una tremenda banda. Las cuatro coristas no se quedaron atrás en la calidad vocal, ni menos las trompetistas que acompañaban al arpa, la batería y las guitarras.

Florence and the Machine fue un éxito. La pelirroja se dedicó a cantarle al amor y a hacer teatro, además de estar acompañada de una tremenda banda. Las cuatro coristas no se quedaron atrás en la calidad vocal, ni menos las trompetistas que acompañaban al arpa, la batería y las guitarras.

A las 22 horas en punto, una angelical Florence Welch apareció en el escenario de VTR para ser la encargada del cierre oficial a este popular #Lollapalooza2016. El público estalló en aplausos y gritos cuando Florence, vestida con una especie de túnica celeste transparentesueltísima, descalza, con una corona de flores en la cabeza y al parecer sin maquillaje, comenzó junto a toda su máquina con los primeros acordes del que sería su repertorio de 1 hora y media. Este show fue ver a Jesús (que, supongamos, es como el que muestran las películas) pero en versión femenina y con una corona de capullos florales que reemplazó a la de espinas.

Además del look, a Florence la acompañó mucho la iluminación, que se basó durante gran parte del show en juegos de colores rojos y amarillos. El rojo daba el toque de pasión, de intriga, de intimidad, mientras que el amarillo era más una alabanza. Iluminaban a la vocalistadesde atrás, dejando ver solo su silueta de frente. Agréguenle el humo y era ver, claramente, a “la elegida”, “la iluminada”, “la hija pródiga” en la Tierra cantando plegarias a sus discípulos (sus fans, obvio).

Rápidamente en el primer coro de la primera canción, Florence lanzó su corona por los aires para comenzar a saltar y bailar. La pelirroja al parecer no es solo cantante, también es atleta y actriz. Corrió, saltó, aplaudía saltando, iba de un extremo del escenario al otro, volvía a saltar, volvía a correr y así, una verdadera niña inquieta en altura. Tiene esa preocupación por abarcar todo el espacio, y no por ser figura, sino porque le gusta estar con todo el público. Saludó a los que se encontraban atrás, a los de los costados y a la gente que estaba al medio. Así, en ese orden. Incluso bajó a cantar, corriendo (nuevamente) por todo el pasillo que había al medio de toda la gente. Es decir, se introdujo literalmente en el público. Ya pesar de todo este ejercicio maratónico, su voz se mantuvo increíblemente impecable. Las mini Florence Welch que habían en la multitud, intentaban llegar a los tonos agudos de la cantante, pero la verdad es que lo único similar que tenían a la verdadera Welch era la coronita de flores que las lolitas no se sacaron en T-O-D-O el festival (y menos lo harían en la presentación de quien es la roll model de esta tendencia floral). Quedó más que claro que el estado físico de la mujer, es intachable.

Por otro lado, da la impresión de que alguna vez quiso ser actriz, porque cada una de sus canciones las actúa. Sus largas y delgadas manos estaban en cada segundo con movimientos llenos de sutileza, elegancia, finura. Abría y cerraba los brazos, agitaba su pelo de un lado a otro, daba pasos de bailarina de ballet, todo lo reflejaba con su rostro, solo dependía de qué canción le tocaba cantar.

Florence se mostró cercana al público chileno, recalcando más de una vez lo contentos que estaban con su primera visita a nuestro país, el cual fue escogido para terminar su tour. Se notaba a gusto y simpática, aunque es un poco irónico que en sus canciones muestre tremendo vozarrón y, al hablar, suene como una niña de 10 años agradeciendo por los regalos de Navidad. Es un dulce, demasiado dulce a veces. Fue con el tema “Howbig, how blue, how beautiful”, mismo nombre del último disco, que recalcó lo importante que ha sido esta canción y cómo se ha dedicado a expandirla por el mundo. Y dicho por ella misma, esta noche se la regaló a Chile: “and nowthissongisyours!”. Es absolutamente histriónica: apuntaba con el micrófono al público para que cantara, tocó tambores junto al percusionista, conversó con la gente e, incluso, hizo un llamado a que las niñas y quienes quisieran se subieran a los hombros de sus compañeros: “¡Queremos ver la mayor cantidad de gente en el aire!”. No llevaba más de 15 minutos tocando.

Florence and the Machine fue un éxito. La pelirroja se dedicó a cantarle al amor y a hacer teatro, además de estar acompañada de una tremenda banda. Las cuatro coristas no se quedaron atrás en la calidad vocal, ni menos las trompetistas que acompañaban al arpa, la batería y las guitarras. Incluso Florence se lució en los tonos agudos (y graves, como en el coro de la canción) con una versión más femenina de “Allyouneedislove”, de The Beatles.Un cierre redondito a este Lollapalooza 2016, donde esperamos seguir viendo a tremendas bandas como estas. Florence demostró que llega a públicos variados y que sus cuerdas vocales, tienen para rato.

Por Carola Hidalgo.

Staff CanchaGeneral

Algunos dicen estar en la cancha, nosotros somos la cancha. #CanchaGeneral

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