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Ghost: domingo de misa

Un show preciso y correcto, con un sonido que fue de muy buen nivel. La banda no paró de tocar en los 60 minutos, con una muy buena coordinación y desplante en el escenario además del obviamente muy buen desempeño musical, Indudablemente, un espectáculo contundente para los seguidores de Ghost, como buen domingo de misa.

Un show preciso y correcto, con un sonido que fue de muy buen nivel. La banda no paró de tocar en los 60 minutos, con una muy buena coordinación y desplante en el escenario además del obviamente muy buen desempeño musical, Indudablemente, un espectáculo contundente para los seguidores de Ghost, como buen domingo de misa.
Por Lily Molina

Ghost, la enigmática banda sueca (conocida también como Ghost B.C.) en este momento se encuentra en un lugar extraño dentro del metal. Son, quizás, la única banda moderna de metal en ganar premios, tanto por Darkthrone Fenriz (uno de sus primeros apoyos como parte de su “Band of the Week”) y Dave Grohl, el carismático e hiperquinético frontman de Foo Fighters y ex baterista de Nirvana, que ha tocado con Ghost en conciertos y produjo su EP If YouHave a Ghost. El mayor atractivo de Ghost no es solo su sonido algo retro, sino que también su presentación, lo cual combina el anonimato del black metal con una teatral, a veces macabra inclinación, un poco retirada de King Diamond, así como un nuevo Kiss.

Pero si su segundo disco de 2013, Infestissumam suponía ser un disco no tan taquillero, la verdad no podría haber habido uno peor para poner esa expectativa. Opus Eponymous, su descarado debut del 2010, al menos tenía solidos ganchos. Se podría hacer una analogía al querer atrapar moscas con miel o vinagre; con lo primero sería más factible, pero también se tendría que considerar que el vinagre es un ingrediente importante en el metal. Y con Meliora, su tercer LP dejaron el temporal B.C. de su nombre y volvieron a un sonido más pesado, abandonando su estilo híbrido de MercyfulFate/Blue ÖysterCult por unas influencias más folk y parecidas a Deep Purple. Es por lejos un registro que atrapa más que Infestissumam, pero aún así, queda en la nebulosa si Ghost debiera catalogarse o no como un nuevo representante principal del metal.

Y para su tercera presentación en Chile, luego de su bien recibido debut en el Estadio Nacional, junto a Slayer y Iron Maiden, y su también exitoso concierto propio en el Teatro Caupolicán, se esperaba ver un show bastante poco convencional para un festival como Lollapalooza, pero como siempre debe existir un espacio para la música mas bien alternativa, tener al Papa Emeritus III y sus Nameless Ghouls, nombre con el que se conoce a los miembros de este “anónimo” grupo, parecía funcionar bien.

Faltaban unos minutos todavía para que empezara el show, pero el ACER-WINDOWS 10 Stage no paraba de recibir gente para presenciar esta propuesta oscura, potente y extravagante como lo es este grupo de metal sueco. Y como es de costumbre en todos sus shows, al inicio, empezó a sonar “Masked Ball” de Jocelyn Pook, popularizada en la brillante última película de Stanley Kubrick, “Eyes Wide Shut”. Los Nameless Ghouls aparecieron con las usuales místicas máscaras y el vocalista, cada vez más cercano al estatus de ícono, salió con la cara pintada asemejando el rostro esquelético que es propio del frontman. El fondo del escenario hacía alusión a demonios y Anticristo, temas a los que se refieren en sus canciones y ya son sello de la banda.

“Fromthe Pinnacle to the Pit”, canción de su último trabajo, Meliora, partió la noche llena de misterio y religiosidad. Le siguieron la tremenda “Ritual”, “Stan byHim”, del cualla audiencia gozó cada nota y “Cirice”, del nuevo disco que venían a promocionar y que ganó en la categoría de mejor performance de metal en los Grammy de este año. Los mosh estuvieron presentes sin descansos, con los fans celebrando este montaje único en su género. “Están teniendo un buen festival? Han visto shows que les han gustado? Este? Preguntaba el nuevo frontman, el Papa Emeritus III, quien ingresó a la banda a mediados de 2015.

En resumen fue un show preciso y correcto, con un sonido que fue de muy buen nivel. La banda no paró de tocar en los 60 minutos, con una muy buena coordinación y desplante en el escenario además del obviamente muy buen desempeño musical, Indudablemente, un espectáculo contundente para los seguidores de Ghost, como buen domingo de misa.

Staff CanchaGeneral

Algunos dicen estar en la cancha, nosotros somos la cancha. #CanchaGeneral

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