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En marzo de 1989, el británico Rod Stewart era el primer artista que daba un mega espectáculo en el Estadio Nacional. Era el primer show de grandes luces que daba cuenta la apertura internacional de nuestro tras 17 años de momentos sórdidos y tristes. Fueron cerca de 70 mil personas las que acudieron y el éxtasis era total. También, dio ciertas lecciones a la industria de cómo funciona el show-business, dada la cierta inexperiencia de los productores. Cabe mencionar que durante los 80`s, grandes artistas se presentaban mayoritariamente en la televisión. Llegando los 90`s se realiza “Desde Chile…un abrazo a la esperanza”, evento organizado por Amnistía Internacional que en dos días celebró la bienvenida a la democracia. En esa oportunidad también hubo espacio para homenajes, como el que hizo el músico Sting con “They dance alone”, o conocida como “Cueca sola”, en honor a las mujeres que fueron víctimas de desapariciones.

El debut en Chile de Bon Jovi marcó ciertas pautas en su show del 6 de febrero de 1990. Primero, porque se trataba del primer show transmitido por señal estatal, y segundo, porque la prensa musical de esa época daba créditos sin holgura por el impacto de su recital. 70 mil personas vieron a la banda oriunda de New Jersey.
Otro hito además fue el show del cubano Silvio Rodríguez, artista ícono de la canción protesta durante la dictadura. Regresaba tras 17 años y tocaba frente a 80 mil personas. Llegando 1993, se presenta el artista que rompe récords alrededor del mundo: Michael Jackson. Artista, que precedido de innumerables polémicas, se presentaba en el país. En un comienzo, se habían acordado dos shows: sólo se realiza el segundo y hasta el día de hoy, la productora a cargo, aún no recupera las ganancias por traer al rey del pop.

Aún se preguntan

Febrero de 1995. El show de la banda cumbre del rock and roll, The Rolling Stones, tenía hora y fecha en nuestro país. Venían de una extensa gira, en donde en el país trasandino los habían visto cerca de 300 mil personas en 5 fechas en el estadio de River Plate. La expectación era total. Pero la banda no logró llenar las ansias del público chileno y solo asistieron 35 mil personas. Según Daniel Grinbank, dueño de DG Medios, afirmaba en julio del año 2012 a diario La Tercera: “hubiese sido mejor ofrecer un nuevo concierto en el estadio River Plate que llevar al grupo a Chile, donde había una evidente tendencia musical hacia el pop.”  La banda venía tras el tour de su extensa gira “Vodoo Lounge”, que los llevó a girar por más de 4 continentes. Aún la fanaticada se pregunta por qué la banda no llenó el Estadio Nacional, cuando sí lo hizo Bon Jovi. Historias sobran en aciertos y desaciertos.

Sebastian Cerda, periodista y crítico de música de Emol.com, nos entregó su visión de la bullada cancelación del recital de Foo Fighters en el Estadio Nacional.

A tu juicio, ¿cuál es el factor preponderante que este tipo de shows, en que se anuncian con bombos y platillos, finalmente se tengan que cambiar de lugar?

-La falta de olfato de los organizadores. Lo que uno espera de una productora es que amase bien los factores que permiten determinar la popularidad presente de un artista, y que no son en absoluto objetivos, sino que muchas veces tienen que ver con intuición sobre la base de ciertos factores ambientales (sobre todo en estos tiempos, en que las cifras de ventas de discos o de descargas legales, no indican absolutamente nada). Es posible también que el oneroso valor de las entradas haya tenido impacto también. Estamos en tiempos de alza generalizada de precios de os boletos, pareciera que nos hemos acostumbrado a que cuesten las altísimas cifras que se están, pero lo cierto es que eso parece no ser universal, y que hay públicos (como el rockero) que lo resienten.

¿Cuán injerencia tiene realizar conciertos en pleno verano?

-Influye, aunque creo que su incidencia puede ser marginal. Evidentemente el tamaño del público potencial puede reducirse por el factor veraneo, pero si es un evento impregnado de un carácter único, el fan se las arreglará para estar. U2 lo ha probado en dos ocasiones llenando el Nacional en febrero, mientras que instancias como Santiago a Mil, que ha reunido  a más de 200 mil personas en torno a las compañías Royal de Luxe (Pequeña Gigante) y La Fura des Baus (La gigante de cobre), evidencian que esta ciudad no se vacía en verano, como muchos piensan. Hay un público muy numeroso que los espectáculos pueden aprovechar en ese período.

Con The Rolling Stones pasó algo parecido: venían girando exitosamente, pero acá, con suerte fueron 35 mil personas. Foo Fighters llega en la cresta de la ola y con nuevo disco bajo el brazo…

-Lo de los Rolling Stones creo que tuvo que ver con cierta inmadurez del público chileno de la época, que recién llevaba seis años recibiendo artistas internacionales al alero de los llamados “megaeventos”, pero que ya había perdido la sorpresa que inicialmente lo hizo ir a lo que fuera (factor que aprovecharon Rod Stewart y Cindy Lauper, por ejemplo, reuniendo a un público que a todas luces no estaba en relación con la magnitud de su éxito local). También tuvo que ver con un momento en que nuestros gustos estaban fuertemente determinados por la industria discográfica, lo que básicamente significa moda, y en que los conciertos aún tenían cierto aire de panorama para gente joven. Eso lo resintieron los clásicos, y Paul McCartney en su primera visita también lo experimentó. Si los Rolling Stones vinieran hoy, muy probablemente llenarían el Nacional.

Eso de que Foo Fighters llegue “en la cresta de la ola” puede llamar a confusión. ¿Cómo es su ola chilena? A todas luces, una cuyo tamaño no es suficiente como para rebalsar al Nacional, y eso es lo que los productores no supieron olfatear, como te decía antes. Foo Fighters se cambia de escenario no porque las entradas estén caras o porque sea verano: Se cambia porque se ha sincerado su impacto en Chile. Si las entradas hubieran costado $20.000 y el concierto se hubiera realizado en noviembre, Foo Fighters probablemente tampoco habría llenado el Nacional, porque el volumen de público de ese recinto no se condice con el impacto de la banda en Chile. De ahí que el traslado no debe verse en ningún caso como un fracaso de convocatoria por parte de la banda, sino como el fruto de un error de origen por parte de los productores que, o no leyeron bien el ambiente, o se engolosinaron. En eso, probablemente incidió la burbuja que crea Lollapalooza con sus cabezas de cartel, rol que Foo Fighters cumplió en 2012, y que de inmediato se asocia a convocatoria. Pero los Black Keys lo fueron al año siguiente, y de forma merecida: Venían con discos bien criticados en todo el mundo, ganadores de premios en todas partes, un prestigio enorme. Sin embargo, ¿a cuánta gente llevarían en Santiago por sí solos? ¿Seis mil? ¿Ocho mil, quizás? Ser cabeza de cartel en Lollapalooza le da a los artistas un aire de multitudinarios, cuando en realidad no siempre es así. De todos modos, Foo Fighters podría reunir a 25 mil personas, lo que muy pocos hacen.

Según la AGEPEC, el 2013 se registraron cerca de 291 shows entre nacionales e internacionales. El 2014, esa cifra llegó a 233 shows. Cómo crees tú que será el panorama para el 2015?

-Similar. Ya este año fue de desaceleración económica, por lo que no veo que ese factor incida en seguir bajando el volumen total de shows. La cifra de este año, es la cifra de un escenario de desaceleración, y está dentro de los márgenes que soporta nuestro medio. Sin embargo, el mercado de los conciertos ha probado tener cierta ductilidad, y ha podido adaptarse. Hemos visto venir a grandes artistas a teatros pequeños, por ejemplo, mientras que los muy populares han demostrado tener el éxito prácticamente asegurado: En épocas de crisis, y en épocas de bonanza, repletan igual.

José Miguel Ventura, gerente comercial y de marketing de Adimark, comentaba a diario La Tercera: “Hoy quedan cada vez menos bandas que sean muy congregantes y multi-etarias, se pueden contar con los dedos. Además, hay conjuntos que tienen un costo muy alto, por lo que traerlos conlleva a que las entradas sean igual de caras”. ¿Puede ser un factor importante en la cual viene una baja en la masividad?

-Por cierto. En un mercado musical que sólo crece, con una oferta cada vez más amplia, lo más natural es la segmentación. Y dentro de esos segmentos, seguramente habrá muchos dispuestos a pagar entradas caras por ver a su artista. Pero esperar eso de una gran masa, es algo que se vuelve cada vez más difícil.

 

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