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Man Alive!_ King Krule_ Reseña

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King Krule – Man Alive! (2020)

Un viaje a la complejidad de la cabeza de King Krule; un trayecto directo al corazón de Archy Marshall.

Desde los callejones sombríos de la metrópolis londinense es que Archy Marshall construye un proyecto musical que hoy se transforma en su identidad, el que también es sentimiento de pertenencia de muchas, muches y muchos que hoy nos identificamos con la lírica y la narrativa de álbumes que se transforman en historias que son sentimientos de incertidumbre de una población emocionalmente inestable.

King Krule es el doppleganger de un joven que en lo cotidiano es tímido, escurridizo, esquivo, observador y crítico. Krule es la materialización de diversas influencias artísticas como Elvis Presley -razón principal del nombre de este proyecto musical-. A su vez, ha reconocido públicamente que entre las bandas que lo motivaron a enlazar su vida a la música fueron proyectos como The Libertines, Pixies, Gene Vincent, Radiohead. No obstante, en cuanto a la construcción narrativa de Marshall, es que King Krule está fuertemente influenciado por autores “malditos” como Baudelaire, Rimbaud, Verlaine, quienes desde un prisma analítico decadente, desarrollan una narrativa contraestructural a la poesía tradicionalmente romántica; y es por esto que para Krule esta dialéctica poética se transforma en otra acción de depuración emocional, logrando sin pretensiones posicionarse como la voz generacional que comienza desde los suburbios londinenses, y que hoy da vuelta al mundo.

Con un registro vocal aún más grave y un estilo musical más ligado al Dream Wave, o “Blue Wave” como a él le gusta catalogarse, es que Man Alive! aparece con un discurso más realista de la abstracción del contexto social y cultural en el que está inmerso; un disco que está fuertemente ligado a cambios perceptivos debido a su rol de padre, lo que evidentemente se transforma en una vuelta a la narración del disco levemente más esperanzadora. Sin embargo, desde su posición de privilegio también reconoce y enfatiza que “todo cambia, pero en realidad no cambia nada”.

Como análisis preliminar de Man Alive!, este consta de 13 canciones en las cuales se retrata sutilmente todo el proceso prenatal de convertirse en padre primerizo, sin descuidar la premisa basal de responder a lo que sus seguidores anhelan interpretar, escuchar y sentir, porque su vida cambia en lo particular, pero en lo colectivo la sociedad sigue siendo tan desoladora como lo ha sido todo el tiempo.

“What am I good for?,
I’ve got no signal.
Abandoned.
To the voice in my head”

La carta de presentación de este LP está a manos de “Cellular”, track que comienza con una guitarra de suaves acordes que crean el espacio propicio para que la atención llegue de plano al bajo, el que posteriormente protagoniza los primeros segundos con una armonía que no deja indiferente a nadie. Krule rompe la atmósfera con su timbre vocal tan característico, pero esta vez haciendo uso de su registro armónico más grave para dar sentido y coherencia a un tema que lejos de buscar ser el hitazo del 2020, llega como una interpretación casi teatral del impacto de la globalización en la interacción social cotidiana; una crítica dura a la humanización y a la hiperconectividad a la que muchas, muches y muchos nos vemos sumergidos día a día.

Sumergidos en este lúgubre escenario, es que avanzamos a la siguiente parada del nuevo discurso de la complejísima cabeza creativa de King Krule. “Supermarché” es el título de este segundo tema, el que aparece con un sigiloso inicio que pareciera ser esa tensa calma que antecede a la tormenta. Una armonía que es responsabilidad única del bajo, el que crea el escenario de un track que se expande como una disociación entre la existencia y las emociones. Un tema que se estructura desde lo experimental del sonido que da cuerpo y forma a un enfoque narrativo ligado a la profundización de la desolación más grande; en dónde la metáfora del miedo es descrito de tantas formas que el relato mismo de ésta narrativa toma diversos cuerpos y espacios tan complicados como subjetivos. Sin embargo, todas las experiencias cohabitan en un único territorio: el apego

“Stoned Again” es el siguiente tema, el cual está marcado por un inicio que marca el trayecto desde “Supermarché”, logrando crear una perfecta y minuciosa conexión que se traduce en la consideración de la generativa de que ambos tracks son un único discurso, una misma narrativa, una misma experiencia, una misma historia. 

“Another fuckin’ junkie born,
Another fuckin’ scum.
Torn apart.
I was little once more”

El tercer track de Krule construye el discurso del uso de la marihuana en contexto de adicción; una narrativa más de liberación y crítica que nace desde el espacio personal. Un relato que se va estructurando también desde las experiencias colectivas de actores representativos de una generación que es adicta a las emociones, a los sentimientos y a las sensaciones; una especie de narrativa sonora muy al estilo de Requiem For A Dream, donde las adicciones son tan diversas cómo contextuales, tan complejas como indescriptibles, tan necesarias como evitables… ¿Es acaso la adicción, como metáfora y realidad, la característica de una generación emocionalmente quebrada?

Avanzamos a “Comet Face”, track que se abre paso en este viaje como una pieza en sí misma. Un tema que en coherencia a la estructura de producción y creación del álbum, llega para ser los puntos más altos de este lanzamiento.

“Has it happened again?, Is the skull slight?
Is the gold fine?”

Con una atmósfera que invita a un intermitente estado de alerta, y donde el bajo irrumpe con tal potencia que la voracidad del registro de Krule cohesiona la expresión más profunda de preocupación. Respecto a la narrativa, Archy Marshall propone como premisa estructural la disociación de la realidad a través del relato de la cotidianidad de un sujeto en medio de un episodio descompensatorio a causa del trastorno de identidad disociativo. Quizás una de las jugadas políticas menos esperadas, pero que sin duda abre paso a la visibilización de la importancia del cuidado de la salud mental y el impacto de estas a todo nivel.

Desde la última nota de “Comet Face”, es que aparece “The Dream”. Un track que nace como una especie de declaración de principios hacia el imaginario roto de corazones libres, una declaración al constructo sociocultural del amor en marcos de relaciones afectivas; el que pese a ser abiertamente consideradas libres, la duda y el dolor emergen desde lo más profundo de King Krule sobre extensión de la libertad de las relaciones sexo-afectivas en marco de directrices de las propias pautas socioculturales del amor romántico, dependiente y posesivo. 

Con un guiño al español, idioma que se ha robado el corazón del joven británico, es que llegamos a “Perfecto Miserable”, track que se estructura como una libre expresión de la corriente de la conciencia en clave musical. “Perfecto Miserable” es un track que lejos de la minuciosidad que ha presentado en discos antecesores como 6 Feet Beneath the Moon o The OOZ, este tema llega como una profunda jugada de catarsis, depuración de sentimientos de los cuales nadie queda ajeno.

“Draw a line in the sand
Between your thighs.
Just to see which way you go”

Sobre la misma base, es que nos encontramos de lleno con el alma artística de Archy, su bases ligadas al Rap, siempre con la fuerte influencia del Jazz en la estructura armónica basal es que construye “Alone, Omen 3”. Un track en el cual la preponderancia emerge de la articulación perfecta de una armónica base que arma un loop que da forma y sentido a ese discurso crítico a la sociedad de la inmediatez, y la narrativa crítica a la sociedad líquida que olvida los sueños, anhelos y el disfrute de la sencillez de la vida cotidiana. Una postura reticente a la infravaloración de las pequeñas sorpresas que tiene la vida, una postura controversial frente a la interacción social fundada en la hiperconectividad propia de un mundo globalizado; hiperconectividad que también desafía estas preconcepciones de lo que conocemos como soledad, aportando al debate dos artistas: La necesidad de atención, y la necesidad de estar conectado. En síntesis, un llamado implícito, honesto y profundo a no perder la esencia de la humanidad… ¿Será que esta profunda narrativa está inspirada en su hija Marina?

Avanzamos a “Slinky”, un track que desde el inicio transgrede espacio y contexto abrazando así una bifurcación en entre la percepción de nuestra realidad, y nuestro mundo interior: ¿Cuántos errores hemos cometido?, ¿a cuántos le debemos perdón y/o reparación?, ¿por qué siento este miedo?, ¿he sentido esto antes?… Son algunas de las preguntas que emergen como articulación de la narrativa de Krule y las interpretaciones personales de quienes escuchan este track. 

All of you flying by
How many of you are up there?

Llegamos a “Airport Antenal Airplane”, un track que lejos de la atmósfera nostálgica, con un bajo que destaca por una simpleza que atrapa. Una narrativa mucho más descriptiva que en temas anteriores, es que Airport Antenal Airplane se construye desde las experiencias de los viajes de Krule. Pasaportes, ventanas y profundos pensamientos son los que inundan la cabeza del artista; la soledad y la reflexión que en contextos de giras, ese momento exacto con de se acaba el show y se apagan las luces. Un track fuertemente personal que llega como el discurso personal de Archy Marshall fuera de King Krule

“And how did you get this low?”

Con una impetuosa influencia jazzera es que “(Don’t Let the Dragon) Draag On” irrumpe en este LP como una forma de exteriorizar su historia personal. Entre automedicación, depresión, desolación es que King Krule se presenta como un individuo emocionalmente quebrado. Una forma casi política de describirse desde la perspectiva de la vulnerabilidad para visibilizar el dolor y transformarlo  en una oratoria que desde lo individual permea a nivel colectivo. Es el alma, la vida y muerte de Archy Marshall en una realidad como la nuestra, una sociedad líquida que violenta desde lo más profundo.

Desde “Theme for the Cross”, track que marca la importancia de lo instrumental en las creativas de Krule en cuanto a la generativa de atmósferas y sensaciones. Este tema deja en segundo plano la intensidad del registro de Marshall, pero abre paso a “Underclass”.

El antepenúltimo track de Man Alive! marca uno de los puntos más emotivos de este LP, puesto que es una prosa poética contemporánea en la que King Krule verbaliza el amor, un amor más perceptivo, un amor agradecido, preocupado, pero siempre inestable. Un track que se construye desde la base de la memoria emotiva que juega con a prevalencia y preeminencia de una autoestima quebrada. Tanto es el daño que narra Marshall a través de este tema, es que visibiliza un efecto directo de la baja autoestima: incapacidad de amar sin miedo y sin dolor. “Underclass” es la semántica interna de quienes siguen el trabajo de King Krule para resignificarlo en el fuero interno, un significado no literal que actúa como la identidad que se articula desde el dolor y el daño. 

“But now it’s part of me
She’s alright
Such a funny life I lead”

“Energy Fleets” es el punto más esperanzador de Man Alive!. Es aquí donde se evidencia el cambio de paradigma que marca el nacimiento de la pequeña Marina. Un tema en el que se explaya en la más profundas sensaciones de felicidad y afecto. Una sencillez que no solo es parte constructiva del relato de este track, sino que también se conjuga con la redacción y la musicalización de éste. 

Una declaración de amor genuino, llena de esperanza y afecto. La felicidad de la vida y la esperanza de construir un mundo mejor disfrutando la sencillez de las pequeñas cosas. Un cambio de paradigma, una declaración radicalmente diferente a la aproximación epistemológica del sentimiento que ha creado King Krule a lo largo de sus dos discos anteriores. Fuera del debate sobre si es positivo o no para el constructo artístico que ha creado Archy Marshall para King Krule, es que este tema se transforma en esa pieza que nos permite visibilizar el cambio contextual con el que nos conectamos con King Kurle.

Finalmente llegamos a “Please Complete Thee”, el track encargado no sólo de cerrar este LP, sino que también cierra la era del solitario King Krule y marca el inicio de las narrativas inspiradas en su nuevo rol de padre. 

Everything just constantly letting me down

Sobre esta misma línea, es que el decimotercer track llega para cohesionar la premisa con la cual este disco fue concebido, la idea basal de que “todo cambia, pero nada cambia en realidad”. Para Archy esta concepción de la vida significa un eterno estado donde la pena y el dolor no cesan, la felicidad de transforma en un estado pasajero, mientras que la pena se transforma en depresión, la desolación en desmotivación y el miedo en ansiedad. 

Un track que lejos de marcar la profundidad del cambio, “Please Complete Thee” se bifurca entre lo emotivo y la praxis del diario vivir. Una especie de disociación de la realidad como consecuencia de la profunda decepción y desencanto. 

Man Alive! es un retrato fiel de la esencia que construye King Krule como sello personal. Este disco marca uno de los puntos más altos de su carrera. El profesionalismo y madurez son los conceptos que definen el ala práctica de la musicalización de este álbum. Con narrativas igual de directas, fuertes y empáticas que sus trabajos anteriores, es que King Krule se transforma en ese artista que escribe en un lenguaje sencillo el ejercicio de canalización de sus sentimientos, pero que sin embargo también son colectivos. 

Socióloga intoxicada en música.

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