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Opinión

Limp Bizkit: de vuelta a los noventa

Pero los que vayan a ver a Limp Bizkit la segunda quincena de mayo son amigos que ya procrearon y que, seguramente, irán con sus hijos a mostrarles esta mezcla de clásicos recordados con amor y canciones que inmortalizamos con odio. Un repaso al electrocardiograma que ha sido la carrera de este cuarteto.

Pero los que vayan a ver a Limp Bizkit la segunda quincena de mayo son amigos que ya procrearon y que, seguramente, irán con sus hijos a mostrarles esta mezcla de clásicos recordados con amor y canciones que inmortalizamos con odio. Un repaso al electrocardiograma que ha sido la carrera de este cuarteto.

Dos décadas cumple el grupo liderado por Fred Durst, Limp Bizkit. Y la fiesta de cumpleaños se vivirá en el teatro Caupolicán el 20 de mayo, lugar escogido para comenzar la gira por Latinoamérica. Un repaso a sus más de cinco discos, incluyendo su último trabajo del 2014, “Stampede of the disco elephant”. Un verdadero clásico noventero es esta banda originaria de Jacksonville, Florida, que acompañó a cuánto skater se iniciaba en las ramplas y puso de moda los polerones anchos y los jockeys rojos hacia atrás. Pero algo pasó a mitad de camino. Limp Bizkit era una llama resplandeciente que de repente comenzó a apagarse, hasta llegar a la completa oscuridad. “Its just one of those days…” comenzaba “Break stuff´”. De seguro que fue uno de esos días, o peor aún, uno de esos años en que la popularidad, se fue a piso.

Amor y odio

O te encantaban o los odiabas, pero un término medio era difícil de encontrar. Con “Nookie” lograron alcanzar la cantidad de fans necesaria para declararse una banda popular que rapeabay hip hopeaba, insultaba y rimaba canciones con frases censuradas al ser solo “improperios”. Fueron parte de ese nu metal que se mezcló con sintetizadores y trabajos solo realizables por un DJ. Y se comenzó a generar este boom. Todos imitaban a Fred Durst, más de algún fanático se dilató la pupila como su guitarrista WesBorland y todos en sus mentes tarareaban “keeprollin´rollin´rollin´rollin´” moviendo la cabeza hacia de un lado a otro y haciendo el movimiento de quien va manejando con las manos al manubrio, imitando así al ya clásico video clip (que cuenta, incluso, con la participación de Ben Stiller).

Pero todo lo que sube, tiene que bajar. Y así, vino el primer síntoma de pronta decadencia que una banda puede tener: la separación. Borland los abandonó el 2003 para comenzar con nuevos proyectos musicales, los que incluyeron a Marilyn Manson y The Perfect Circle. Llegó entonces Mike Smith. Luego Borland volvió, para que el 2006 decidiera nuevamente partir. Finalmente, el 2009, se juntaron los miembros originales de la banda para grabar el que sería su primer álbum de estudio después de seis años: “Gold Cobra”. Fueron quizás esas dudas como guitarrista y cojeo como banda las que se vieron reflejadas en trabajos musicales, dejando que Limp Bizkit se tirara en caída libre desde la punta de una montaña rusa.

Fue en el 2003 con el disco “Results May Vary”, el que dio a luz la segunda señal de declive. Es en él donde Limp Bizkit se la juega hasta con una balada: “Behind blue eyes”, canción principal de la película Gothika (freak) y canción original de la banda TheWho… ¡Y que solo le queda a TheWho! Esto y la ausencia de Borland, quien era un tremendo influyente para la cantidad de seguidores de la banda, hicieron que Durst y compañía fuera perdiendo de a poco, o más bien, haya empezado a verse sobrepasado por otras bandas del rubro.

Pero los que vayan a ver a Limp Bizkit la segunda quincena de mayo son amigos que ya procrearon y que, seguramente, irán con sus hijos a mostrarles esta mezcla de clásicos recordados con amor y canciones que inmortalizamos con odio. Un repaso al electrocardiograma que ha sido la carrera de este cuarteto. Aunque cabe destacar que el ánimo de reinventarse está. Aun así, Chile ya fue testigo de un show de la banda estadounidense, recordado como un espectáculo lleno de detalles y muestras en escena que los llevaron a lo alto de la cima. Actualmente deben ser pocos los fans acérrimos a la banda y será, más bien, un show “de culto”, donde es probable que Nookie, MyGeneration, Break Stuff, My Way o Take a Look Around sean las más coreadas de la noche. El fraseo y las agresivas letras de Fred Durst, el sonido de la guitarra de Borland y su conocida puesta en escena que incluye máscaras, uniformes y pinturas, serán parte de lo que vivirá el Caupolicán, además de ser el argumento de defensa de la banda para justificar los más de 40 millones de copias vendidas en todo el mundo. Limp Bizkit quiere revivir la época dorada de los 90, y Chile ha sido escogido para retratarlo.

Por Carola Hidalgo.

Staff CanchaGeneral

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