El cronómetro llegó a cero, la espera -y rumores desproporcionados- abrazan su final. El festival Lollapalooza Chile– Brasil y Argentina consecuentemente- reveló el cartel de cara a su octava edición en nuestro país. Lo encabezan Kendrick Lamar, Arctic Monkeys y Twenty One Pilots. Una clara apuesta a lo contemporáneo, aquellos sonidos de mayor frescura a nivel mundial; muy al contrario en lo que fueron los créditos estelares del presente año, marcados por la nostalgia, de glorias pasadas. Una selección bastante vistosa.
Kendrick Lamar es sin lugar a dudas el llamado a ser principal protagonista. El rapero de 31 años aterriza con DAMN (2017), cuarta producción de su autoría. Un trabajo que además de generar cifras de considerable cuantía tanto en listas como en ventas, sembró una brillante combinación de lo eterno y lo moderno, la vieja escuela y el siguiente nivel. «Lamar confía cada idea a valerse por sí misma. Cuando se está haciendo arte esta sustancial, vital y virtuoso, no hay necesidad para envolver un arco ordenado alrededor de ella», reseñó el portal The A.V. Club. El espectáculo en vivo que defiende dicho álbum cuenta con una calidad similar: múltiples juegos de luces, de fuego, crean una atmósfera que nos permite adentrarnos en un plano de primera persona en DAMN. Imperdible.
Arctic Monkeys en tanto sellarán su tercer concierto en Chile-y quizás-el más esperado. La banda aterriza en un punto culmine en su madurez musical, con un Alex Turner tomando las riendas creativas y de ejecución musical de la banda casi en su totalidad. «Tranquility Base Hotel and Casino» (2018) los sitúa en un nuevo plano sonoro, mucho más trabajado, con menos guitarras en favor del piano; elegancia con toques futuristas, que demuestra que su capacidad de evolucionar de disco en disco, sigue intacta. Un show que reduce la parafernalia de su anterior gira AM.
Una de las «sorpresas» es el proyecto que embarca al icónico Caetano Veloso con tres de sus hijos: Moreno (44), Zeca (25) y Tom (20). Un espectáculo acústico que transita por el ADN de Reconvexo o O Leaozinho. «A sus 75 años, Caetano no se achanta y saca las suyas a danzar ante la locura colectiva de Vivers que, hacia el final de las dos horas de concierto, no quiere permanecer sentado en las sillas de resina y participa con pies, palmas y voz del ritual», explica el Independiente, agregando que este montaje obtiene su principal creación y dirección, precisamente de sus hijos. Bossa nova en su estado más puro.
Dos que se repiten el plato: Portugal. The Man y Foals. Los primeros con «Woodstock» (2017) a cuestas, un trabajo con cálida recepción por parte de fanaticada y prensa especializada, que contó con la ágil producción de Danger Mouse. Sonidos eclécticos, que dialogan con lo onírico, surreal. En 2014 nos regalaron uno de los momentos de mayor psicodelia en la historia del evento. Por su lado, Foals, vuelve al evento tras un frenético show en 2013, que levantó polvo, manos y generó varios de los «mosh pit» más memorables de la jornada. Un disco nuevo está en sus planes, de momento sólo nos queda remitirnos a «What Went Down» (2015), una pieza que los situó como acto estelar en una decena de festivales en el viejo continente. Otro acto que hay que ver.
Otros nombres a tener en cuenta: Ziggy Marley, hijo mayor de Rita y Bob Marley, conocido por ser uno de los mayores exponentes del legado de su padre, cultivando un reggae prolijo y de abultadas producciones (17 en su haber); Greta Van Fleet, dueños de una fuerte polémica por su similitud casi íntegra con Led Zeppelin, siendo constantemente apuntados como una banda sin creatividad alguna, pero, con una ejecución envidiable en lo musical;
La fuerte «media línea»
Momento de detenerse y analizar: «Annie» Clark. La compositora de 36 años llega con uno de los registros de mayor revuelo en la industria musical reciente: «MassEduction», pieza icónica, personal, seductora, emotiva, y de complejo análisis, llena de simbolismos y un gran mensaje de trasfondo. Una ambivalencia lírica que coquetea con los sonidos lúgubres, en un océano de sonoridades, todas ejecutadas con elegancia y prolijidad. Alucinante.
Álbum que este año tuvo su reintrepetación por la misma St.Vincent: «MassEducation», producción que carece de elementos de gran producción del rock pop, centrándose en lo simple, desnudando sus canciones, sumamente intuitiva. «Así que aquí está: dos buenos amigos (con Thomas Bartlett) tocando canciones juntos con la bondad de la complicidad secreta que uno adquiere gracias a noches interminables en Nueva York. Disfruten», señaló a Pitchfork.
Espectáculo en vivo por lo demás que ha sido reconocido alrededor del orbe, incluso siendo citado por Consequence of Sound como la mejor performance del año pasado. «Clark hablo de sus músicos como ‘androides humanos’, y ella también podía entrar en esa categoría, tanto por sus clásicos movimientos robóticos como por la afilada perfección de su interpretación vocal y guitarrística (con esos solos angulosos a veces tan, pero tan Prince).», puntualiza El Periódico, antes de calificar su show como «impactante».
Interpol, otra banda que vuelve al Parque. Vienen a defender «Marauder», sexta producción de su catálogo. Ella sigue ahondando en el sonido logrado en «El Pintor» (2014), con múltiples texturas. En su crítica, Jenesaispop acota: «‘Marauder’ se sostiene bien y tiene mucho de buen disco. Esos destellos que en lo singles rememoran los Interpol de ‘Turn Out The Bright Lights’ –cuyo 15º aniversario celebraban en 2017– y ‘Antics’ no son aislados, y se repiten en el nervio con melodía de canciones tan atractivas como ‘Flight of Fancy’, ‘Mountain Child’. El jazzy, casi sentimental ‘It Probably Matters’ nos despide de ‘Marauder’ dejando un buen sabor de boca general, con señales de que Interpol aún son capaces de recrear la tensa intensidad de sus primeros años.
Con 30 años de carrera a cuestas, Lenny Kravitz llenará de colores el Parque O’Higgins a través de su imperecedera mezcla de rock, funk y soul. Así es como ha dejado clásicos como “Again”, “Fly Away” y “Always on the Run”, o sus recientes éxitos “Low” y “The Chamber”.
Si de nuevos nombres se trata, Post Malone es una de las cartas ineludibles. Figura del trap actual, es de seguro uno de los fenómeno globales más recientes surgidos de la la industria musical y se convirtió en la cara de la era moderna de la música urbana.
Poniendo un tono más elegante y sentido, Sam Smith confirma también su llegada a Chile por la vía de Lollapalooza. El británico tendrá la oportunidad de lucir su álbum “The Thrill Of It All” de 2017, después del bombástico éxito de “In the Lonely Hour” de 2014.
Quienes no quisieron esperar para repetirse el plato son The 1975, a sólo dos años de su debut en el país. Y Macklemore, el rapero detrás de los hits “Thrift Shop” y “Can’t Hold Us”, aterriza por fin en el país.
La electrónica tendrá una amplia representación en el festival, y dos de sus íconos modernos traen su espectáculo a Lolla. El holandés Tiësto y el norteamericano Steve Aoki prometen no pasar desapercibidos con sus explosivas puestas en escena.
De la nueva guardia de la electrónica la expectativa se centrará sobre los belgas Dimitri Vegas & Like Mike, el demandado debut de Years & Years y la segunda venida de Odesza, tras un estimulante estreno en 2016.
La diversidad será el sello de los dueños de casa, destacando el excelente momento Gepe, la categoría internacional de Ana Tijoux, el descontrol de La Floripondio y la fiesta que siempre lidera Joe Vasconcellos. A ellos se suman Ases Falsos, Adelaida, Drefquila, Gianluca, Rubio, Newen Afrobeat, Tomasa del Real y Pillanes, entre otros.
Las entradas se encuentran a la venta por sistema Puntoticket con un valor general (abono por los 3 días) de $168.000.
