Conéctate con CanchaGeneral

Editorial

Los dos shows de David Bowie en Chile

“Es la gira más agradable que he realizado”, comentaba a los ansiosos periodistas, mientras se bajaba del avión y donde evitó pisar la conferencia de prensa, existiendo ya un recelo por la prensa de la época y una ignorancia sin precedentes. “Quisiera sugerir que la próxima vez que en ese periódico escriban algo sobre mí, me pidan las disculpas respectivas.

La puerta a la democracia le abrió la puerta literalmente a todos. El escenario musical nacional vivía días de que el sol brillaba más aún, y la oleada de grandes shows se preparaban para desembarcar en un país que dejaba la dictadura militar y reabrir locales que permanecieron cerrados durante años por la censura cultural que vivió Chile durante 17 años.

Y David Bowie, hombre emblema de una generación que se expresaba en ribetes danzantes y cósmicos entre aquellos sonidos sin variables rítmicas, abría la ilusión de muchos.

En 1990 comenzaba el tour  Sound+Vision Tour, que contemplaría un misterioso paso por nuestro país. Un deseo anhelado por aquellos, donde comenzaba a especular fuertemente entre las voces de los fanáticos su paso que, ya olían a que el Duque pisaría Chile.

En 1990 se presentó en el festival Rock In Chile. En ese show, repasó a de reojo a Iggy Pop y a los neoyorkinos de The Velvet Underground con la interpretación de White Heat/White light, tal como lo hizo en 1997 nuevamente en Santiago. En dicho festival, compartió escenario con Eric Clapton, Bryan Adams y el ex Rolling Stone, Mick Taylor. Espectáculo donde el mismo Bowie tuvo que salir a desmentir rumores de la prensa.

“Es la gira más agradable que he realizado”, comentaba a los ansiosos periodistas, mientras se bajaba del avión y donde evitó pisar la conferencia de prensa, existiendo ya un recelo por la prensa de la época y una ignorancia sin precedentes. “Quisiera sugerir que la próxima vez que en ese periódico escriban algo sobre mí, me pidan las disculpas respectivas.

“Me alegro muchísimo de estar acá y espero que pueda expresar eso a través de mi actuación y de mi contacto con las personas. Mi sentimiento con Chile está relacionado con dos cosas: la desorientación que se siente al estar en un país completamente nuevo y la tristeza de que esta sea la penúltima presentación de estas canciones. Es un período de grandes emociones, tanto de felicidad como de tristeza”, señalaba al diario de propiedad de Agustín Edwards.

Presentación con 21 temas, que fue catalogada como “brillante” por la poca prensa informada de la trayectoria de Bowie. “Life of mars” fue presentaada como su “primera canción de amor”. Energético, luminoso y con fuerza: fue parte del desarrollo de ese show que tomaba fuerza mientras el paso de su setlist continuaba.

Pasaron los años y el escenario nacional se acomodaba con las visitas, la nueva industria musical y las efervescencia de los fanáticos. Bowie volvía nuevamente a Chile. En exclusiva para la revista Wiken, el partner de Iggy Pop señalaba: “Me siento simplemente un músico, y los sentimientos acerca de los que escribo no tienen que ver con una edad específica, sino con un estado mental específico: la gente solitaria”.

Ahí se planteaba la posibilidad de dejar de tocar sus clásicos y plasmar sus canciones de sus últimos álbumes. “Creo que hice esa promesa porque estaba cansado de tocar las mismas canciones y eso estaba afectando mi actuación; ya no tenía el entusiasmo para hacerlo. Pero ahora han pasado siete años, puedo empezar a insertar algunas en el nuevo tour y me siento mucho más feliz ahora en relación a eso. Me imagino que en unos diez años podré aburrirme de nuevo, pero ahora está bien. Aunque pienso que es muy importante tomar cierta distancia de las viejas canciones: de otro modo te transformas en un jukebox, y no es eso lo que quiero. La música que realmente ha atrapado mi interés es la que atraviesa los aspectos superficiales de cómo vivimos y continuamente está replanteando la pregunta de por qué estamos aquí. Tomo ese tipo de música como una provocación y eso es lo que me estimula”.

El Court Central del Estadio Nacional recibía esta vez al Duque. Con un show cargado a lo visual, se presentaba en Chile para mostrar “Earthling” en el Santiago Rock Festival junto a No Dbout y la banda Bush. La prensa especializada de la época recalcaba la poderosa performance del cantante, donde se llenó de elogios y dejaba atrás la polémica con la cual fue recibida a comienzos de los noventas, en la cual los clásicos fueron parte de su lado más festivo en que la reacción de los fanáticos.

Lo + leído

Ases Falsos: La magia del DVD

Conciertos

La lectura de Gepe de “Amor Violento”

Tendencias

Morrissey le pide al director de Junaeb incluir un menú vegano en su oferta

Tendencias

La Florería: el ‘carnaval de la vida’, que nace en Bellavista y apuesta por la música chilena toda

Editorial

Redes Cancha