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Nunca pude empezar con Mastodon y hablo de hace más de 10 años cuando escuche un fragmento del corte “Where Strides The Behemoth”. El asombro y los ojos bien abiertos fue la primera reacción, la sensación de una formación totalmente llena de talento sacándole todo el jugo a un estilo musical progresivo y complejo siendo toda una recreación y paseo por diferentes estilos musicales.

Son contadas las veces que mencionó a estos grandes músicos como la banda del siglo XXI y no es cuestión de escupir demasiado alto, sino una forma de ver que lo conseguido hasta la fecha creando escuela en otras bandas. Su sello, su forma de tocar, sus complejas composiciones musicales pero sobre todo la innovación que han aportado al género y el giro de tuerca que han dado asombrando a propios y extraños. Todo esto forma parte del firmamento musical para el talentoso cuarteto del estado de Georgia.

La escena metalera de la ciudad de Atlanta vio fundarse a su hijo pródigo en el año 2000, con la llegada del nuevo siglo el nuevo demonio se llamaría Mastodon y entrarían dispuestos a arrasar. Con la demo llamada “Lifesblood” tan solo un año después de su formación por su inseparable y sello descubridor de talentos, Reprise Records, los cuatro músicos enamorados de un género como el sludge sacarían durante el 2002 su álbum debut, “Remission”.

Muchos dirán que su obra maestra es “Leviathan”, en el caso de Mastodon y sobre todo de sus cuatro primeros discos, se antoja bastante decidirte por uno en concreto. Un servidor también cree que ese segundo disco es el trabajo que más los identifica pero lo bueno que tienen es cada álbum ofrece un universo musical diferente y “Remission” no tiene nada que envidiar a cualquier otro de sus trabajos.

La versión más cruda de los primerizos Mastodon más desatados descarga con fuerza bruta en todo el amplio espectro metalero que ofrece su primer retoño. Lo curioso que en la misma ciudad y ese mismo año 2002, saldría un alma gemela de la banda haciendo también su particular debut con su homónimo “Kylesa”. A día de hoy, ambas bandas han profundizado tanto en su estilo y sucumbido entre tanta experimentación que sus últimas canciones distan mucho de sus primeras obras. Ni más malas, ni más buenas, simplemente diferentes pero como pasa en ambos proyectos y en cualquier otro reconocido, los mejores discos siempre se encuentran entre los primeros de su discografía, los que los identificaron y los reconocieron por primera vez. Ese es el producto original, los venideros tienen la carga de que el factor sorpresa ya está perdido.

La primera reunión de estos cuatro vanguardistas musicales del nuevo siglo tuvo lugar en medio de un concierto de High On Fire. Como amantes de un estilo como el sludge unirían sus fuerzas para representar como nombre del proyecto a la legendaria bestia animal de la manera más imponente, primitiva y opresiva. El fuerte énfasis metalero que puede fusionar estilos como el hardcore o el citado sludge, da origen a un virtuosismo musical excelente. Sus estructuras musicales tiene un aspecto bastante técnico y así se refleja bajo una banda sonora claramente influenciada por el género más rústico y envejecido.

Con ese aullido del T-Rex de la cinta “Parque Jurásico” arranca endemoniado “Remission”. Doce bestias auditivas que inicia “Crusher Destroyer” con un mathcore de lo más abrasivo. Este debut tiene una larga exhibición de riffs tan impresionantes como para no ser arrollado por un vendaval a la batería como es Brann Dailor. Incluso dos grandes guitarristas como Brent Hinds o Bill Kelliher proporcionan esas progresiones monstruosas que recuerden a las primeras obras de Metallica. Los headbanger que levanta la demencial “Mother Puncher” es marca de la casa de lo que Mastodon ofrecería de ahí en adelante. Incluso su instinto más salvaje despierta con “Burning Man” o “Trampled Under Hoof”.

Toda banda siempre va creciendo en su madurez musical, el caso de Mastodon se vio plasmado de manera celestial en la ilustre joya llamada “Crack The Skye”, posiblemente su cumbre musical. Sin embargo los primeros pinitos antes de llegar a su cuarto álbum de estudio ya se veían desde su debut con piezas como “Ol’e Nessie” o el guiño que le dan al personaje de Joseph Merrick en “Elephant Man”. El mismo personaje cerraría dos años después su continuación, “Leviathan”.

En la actualidad Mastodon son más pesados, más melódicos, más competentes… más comerciales. Víctimas de su propia experimentación es cuestión de ponerse a escuchar “Remission” y desear que vuelvan aquellos tiempos. Este álbum llegó en el mejor momento, ese momento que el mundo del metal necesitaba una inyección de creatividad y el debut de los norteamericanos se erige como un testimonio de todos esos elementos que hicieron a la banda destacar cuando la música más lo necesitaba. Todo un clásico o por lo menos destinado a convertirse como tal.

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