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Reseñas

SOPHIE – ‘Oil of Every Pearl’s Un-Insides’ (2018)

Con este primer paso, Sophie se gana las credenciales de la más destacada artista musical transgénero del momento, como así también en un elemento de vanguardia para varias corrientes musicales, volviéndose a su vez como una pionera en un espacio escasamente frecuentado en la música actual.

Sophie, artista transgénero de 32 años y proveniente de Glasgow, Escocia, viene a revolucionar el pop como lo conocemos con su álbum debut ‘Oil of Every Pearl’s Un-Insides’. En este trabajo podremos encontrar cosas que nunca se han escuchado en ningún lado, y un punto de vista totalmente abstracto a lo que producción musical refiere, llevando a sonidos electrónicos, pop e industriales a un nivel nunca antes visto.

Como si fuera una película de princesas de Disney, ‘It’s Okay to Cry’ arranca el elepé con una dulce melodía de piano, pero aquello es solo la parte de ornamental de todo lo que contiene el corte. De pronto se comienza a visibilizar la notable producción de la cual oficia Sophie, elemento que será omnipresente en todo el disco, cerrando de manera rimbombante el primer track.

‘Pony Boy’ es agresiva y grotesca: bases revientan cerca de tus oídos y elementos como sintetizadores y voces puede sobrecoger al auditor. Sin embargo, lo que es admirable es el sonido que pudo lograr Sophie en canciones como éstas, con un objetivo siempre claro: buscar la sorpresa y la singularidad en un sonido despiadado, pero enriquecedoramente pop.

Algo se mueve de izquierda a derecha en tus oídos. Y luego explota. ‘Faceshopping’ suena como una pesadilla futurista e industrial. Una canción traída del año 2050 al tiempo presente en una máquina del tiempo, que trata de explicar la artificialidad del ser humano, llegando a la confusión de saber si somos realmente seres vivos o solo bellas y superficiales máquinas.

La que parece tener influencias rave es una demostración un tanto más humana que los anteriores cortes: ‘Is It Cold in the Water?’ demuestra el lado más femenino de Sophie en sus cuerdas vocales mientras unos caóticos sintetizadores no cesan de reproducirse en un loop despiadado, pero dotado de hermosura.

La siguiente pieza es casi mágica. Como si Sophie fuera hecha un hada robotizada, ‘Infatuation’ juega con filtros de voces, secuenciadores y melodías vocales abstractas que se materializan en una belleza extraña y distorsionada.

Atmosferas pesadillezcas y futuristas vuelven a la carga con ‘Not Okay’, la más breve del álbum. Como un ascensor sonoro, la calma y la distorsión juegan un rol muy importante aquí. Tal como ‘Treefingers’ en el Kid A de Radiohead, el ambient abrumador de ‘Pretending’ es un pequeño descanso para tanto bello exceso de sonido.

Volviendo a la carga con el corte más electro-pop y bailable del disco, ‘Inmaterial’ parodia a la popular ‘Material Girl’ de Madonna, dando a entender lo insignificantes que somos en el mundo. Otra vez, los filtros en la voz de Sophie hacen maravillas para crear algo único.

El final es invasivo y bizarro: ‘Whole New World/Pretend World’ puede ser repetitivo, pero la estética que propone este movimiento de nueve minutos es pura ciencia ficción, como si fuera una película distópica o de tipo ciberpunk.

Con este primer paso, Sophie se gana las credenciales de la más destacada artista musical transgénero del momento, como así también en un elemento de vanguardia para varias corrientes musicales, volviéndose a su vez como una pionera en un espacio escasamente frecuentado en la música actual. ‘Oil of Every Pearl’s Un-Insides’ puede ser la ventana para conocer un mundo que muchos desconocen o suelen ignorar.

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