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Reseñas

Weichafe: Transgresor en Lollapalooza

Es interesante como el arte está moviendo a las masas nuevamente, eso sí que es poco en chile, pero con el trío se suple, abre realidades con acordes de guitarra, con un bajo y con una batería imparable ante la efervescencia de la indignidad y la visión social. Weichafe no está rompiendo las flores, Weichafe está sembrando araucarias de protesta.

Se había armado todo como una fiesta, con la antesala de Viña Cariño y la Pozze Latina en ambos escenarios principales, más lleno que años anteriores la (multi) CanchaGeneral ponía de base a un popular tipo de aficionados, que de un momento a otro se tornó a negro y rojo: era la fanaticada, la barra brava de Weichafe que se hacía presente como siempre en sus shows.

SW abriendo la tapa de la botella que resbala en gas, un gas que no ceso, se le prendió fuego con Incendiando, el mosh se hace presente. Fe maldito abría las coreadas, así mismo con la Fuerza viene de la tierra. Es interesante ver a Weichafe en vivo, 20 años de trayectoria están poniéndole la pendiente positiva recién hace un par de años, desde su regreso hace unos cuantos años. Puede que no le hayamos tomado el peso antes, y ahora que se van acá los tenemos.

Tres letreros insignias marcaron el sello distintivo del trío: señalando que “el agua es vida, no un negocio”, “sangre obrera, sangre de lucha”, “aborto legal ya! Hipócrita”. ¿Distinto? Puede que no tanto, ¿atípico? Totalmente, pidiendo mosh en todos los lados de la cancha y exigiéndolo en el sector vip; hierve la sangre de conciencia al escucharlos.

Desde un poco antes de la cumbre del rock recién pasado unos cuantos covers se han hecho presente en el repertorio: Estrechez de corazón en su versión más rockera y alejada del pop que caracterizaba a aquel insigne disco de los Prisioneros. Gracias a la vida de Violeta Parra, en su expresión más cruda. Dejando en claro las referencias musicales y las raíces de nuestra industria musical. Del mismo modo dedico canciones a la Radio Villa Francia que el día de hoy cumple 27 años de existencia.

Puede que una de las palabras que más se repiten en las letras de los capitalinos es “Dios”, algo transgresor pero con analogías disuasivas para algunos, pero para otros – acompañado de la batería de Roberto Ugarte – algo de lo más potente en lollapalooza Chile.

Lollapalooza ya tenía una forma, un estilo y por ende, una gama de artistas esperables, pero este año ocurre algo distinto pero interesante, y es precisamente el rock, ese que se piensa que escasea en este país, queda claro que no es así, WEICHAFE con 20 años de experiencia se lleva sobre los hombros el peso de ser exponentes del rock chileno. Le estamos tomando el peso a lo que se va a mediados de este año a erradicar a México, un proyecto de un género ya existente pero pensado extinto… no es así, imágenes de políticos corruptos, frases icónicas de apoyo social, rojo y negro en los colores, adiós a las flores, que venga la conciencia, póngale el apellido que desee, pero con tal que llegue la conciencia y transgreda tus opiniones sesgadas esta todo bien, olvidémonos de los hipócritas.

Es interesante como el arte está moviendo a las masas nuevamente, eso sí que es poco en chile, pero con el trío se suple, abre realidades con acordes de guitarra, con un bajo y con una batería imparable ante la efervescencia de la indignidad y la visión social. Weichafe no está rompiendo las flores, Weichafe está sembrando araucarias de protesta.

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