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Las duras acusaciones con las que aterriza la voz de Sticky Fingers en Chile

Racismo, violencia física y psicológica, son algunas de las imputaciones que recaen en Sticky Fingers, en específico de su vocalista Dylan Frost. Incluso, anunciaron una pausa indefinida que se interrumpió meses atrás luego de las polémicas.

Foto: X-Press Mag Australia

Ya es oficial: después de una interacción constante en redes, cargada de modismos y invitaciones explícitas, Sticky Fingers confirmó su debut en Chile. No lo harán solos. En la jornada estarán presentes Wiz Khalifa, Donavon Frankenreiter y Gondwana. ¿Coordenadas? 24 de enero en el Velódromo del Estadio Nacional, bajo la segunda edición del Colors Nights Lights, que semanas atrás reunió a Noel Gallagher, Foster the People, Saiko, Dulce y Agraz, entre otros, y que en marzo hará lo mismo con Blondie -en Concepción también- y The Vamps. Pero los australianos dueños de una sutil mezcla entre reggae e indie aterrizan con serias acusaciones en su haber.

Todo se remonta a 2016. Por esas fechas con su recién editado tercer álbum “Westway (The Glitter & the Slums)”, Sticky Fingers obtuvo una notoriedad mundial, aún más en Europa, donde eran carta segura de variados festivales. Carrera en ascenso que se detuvo en seco: la artista de origen indígeno Thelma Plum, acusó a Dylan Frost -vocalista- de agresión física y psicológica, con un claro énfasis en la calidad racista de Frost. Ocurrió en un pub en Sydney, donde según informes, la escupió.

Tras ello, el músico de 27 años, ocupó sus redes sociales para pedir disculpas públicas y afirmar que sufría serios problemas con la adicción al alcohol, además de ser diagnosticado de bipolaridad esquizofrénica. “Me estoy dando cuenta de que ahora muchas personas a mi alrededor se han visto afectadas por mi comportamiento y, por eso, lo siento muchísimo”, escribió. “No he intentado apuntar a individuos o grupos. Todas las personas a mi alrededor se han visto afectadas por mi comportamiento durante estos episodios”, remató.

Como es normal en estos casos, otra imputación se sumó, esta vez por parte del guitarrista de la banda de también origen indígeno, Dispossessed. Su guitarrista, Birrugan Dunn-Velasco acusó a Frost de gritar burlas racistas al grupo mientras hablaban sobre el abuso de niños en el centro de detención de Don Dale.

“[…] salimos del escenario cuando el cantante principal de Sticky Fingers, entre muchos otros, nos gritó que somos los que no escuchamos”, escribió en Facebook en julio. Tras ello, Frost anunció que asistiría a rehabilitación y buscaría terapia. Prontamente la banda comunicó que tomarían un receso “indefinido” para solucionar “problemas internos” a fines de 2016.

“Se sabía que esto iba a suceder y es una pena que Thelma haya sido atraída hacia algo que viene desde hace mucho tiempo. Asumir la responsabilidad de las acciones tuvo que suceder, depende de ellos como banda y gente trabajar para encontrar una solución. Thelma no pondrá más trabajo emocional en esto. Thelma desea a Dylan lo mejor con su recuperación y obtener la ayuda que necesita”, replicó el equipo de trabajo de la cantante afectada.

El retorno

Pasó el tiempo, y tras un show en el festival Bad Friday de Sydney, la banda anunció que volvían a las pistas. Las cifras subieron, la gente expectante, pero poco y nada se habló de las imputaciones contra Frost, tan sólo se abocaron a vivir el momento musical. Eso, claramente sembró un grito de alerta entre organizaciones feministas en el continente oceánico, quienes cuestionaron abiertamente la legitimidad de los movimiento #MeToo y #meNOmore -de los cuales, varios cercanos a la banda son firmantes como reporta Vice-.

Elly Scrine, coordinadora del colectivo feminista musical LISTEN, y frontwoman del trío electrónico Huntly se refirió a la situación. “Para aquellos de nosotros que trabajamos todos los días para tratar de lograr un cambio cultural en este espacio, esto es desilusionante”, dice a Vice. “Necesitamos que aquellos que han sido acusados de daño se den cuenta de que un ‘lo siento’ no implica mezclar su comportamiento con el abuso de sustancias y una enfermedad mental”.

Scrine dice que las víctimas necesitan una prueba de que no enfrentarán retraumatización cuando presenten alegatos para crear un entorno lo suficientemente seguro como para una discusión abierta. “Apoyar a las víctimas es crucial si queremos crear una cultura en la que realmente se sientan seguros de manifestarse”, agrega. “Experimentar el trauma del hostigamiento o el asalto nunca debe ser superado con el trauma de tener tus experiencias cuestionadas”, cierra.

Más problemas: recientemente-mayo- en un bar de la capital de Australia, en un estado de intoxicación, el músico calificó de “perra” y “mujerzuela” a la modelo y escritora transgénero, Alexandra V. Tanygina. En declaraciones a Junkee, Tanygina alega que ella y dos amigas entraron al pub Newtown Kelly’s on King aproximadamente a la 1 am. Frost también estaba allí con un amigo. Tanygina afirma que estaba muy intoxicado y hostil hacia ella poco después de llegar.

A través de un representante, Frost reconoció que se le pidió que abandonara el recinto, pero negó haber instigado el altercado o amenazar con violencia. “Al principio no lo reconocí como Dylan Frost”, dijo Tanygina, “hasta que alguien lo señaló y lo busqué en Google”.

El medio The Australian señala que Frost era “sarcástico” y continuó haciendo “comentarios innecesarios” dirigidos a ella antes de llamarla “loca”. Enojada, dice que replicó: “Al menos no soy racista y mi carrera no ha terminado”.”Comenzó a hablar sobre cómo odia a las feministas transgénero”, afirma. “[Entonces] comenzó a decir que no podía ser racista porque era de ascendencia maorí y que no podía ser sexista u homófobo porque su madre es una feminista lesbiana”.

Tanygina continúa el relato con Frost llamándola “una floja y una perra”, antes de levantarse e intentar iniciar una pelea física. “Empezó a venir por mí y trató de pelear, diciendo” ¡Voy a pelear contigo! “, Y uno de mis amigos se levantó para bloquearlo”, expresa. “Entonces creo que el camarero vio las imágenes del circuito cerrado de televisión, porque él entró en la sala y le pidió a [Frost] que se fuera, que es cuando comenzó a ponerse aún más agresivo. El camarero lo estaba reteniendo, no estaba cumpliendo, así que el guardia de seguridad tuvo que escoltarlo “.

“Todavía estoy agotada, fue muy intenso. Todavía estoy tan desconcertada, es horrible que un hombre agresivo venga por ti sin ninguna razón. Me quedé helada”, cierra.

Un portavoz de la banda refuta la versión en el mismo medio. “Dylan estaba en la habitación después de pasar un tiempo con un amigo. Mientras se iba, una extraña lo abordó verbalmente y lo llamó racista. Dylan dijo que era una mierda y que lo dejaran solo. Ella continuó acosándolo, y un amigo se unió y lo amenazó, y Dylan le dijo que se fuera a la mierda. El gerente notó que había tensión y les pidió que se fueran, y Dylan lo hizo”.

Para mayor información puedes visitar los siguientes enlaces: Vice, The Guardian, Daily Mail Junkee.

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