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Juan Wauters: Migración, mate y guitarreo (Parte 2)

“¿Aló? Bueno, ahora sí. Pasa que mejor desconecte la señal del Wifi que andaba mal por aquí, estoy usando los datos del celu. Pero dale, sigamos”, afirma de forma amigable Juan Wauters desde ese bar bonaerense donde partió la primera parte de esta conversación.

Dentro de las certezas que uno puede generarse respecto a este uruguayo radicado en Nueva York, es que las cosas siempre parecieran ir a un ritmo preciso y pausado. Todo siempre al margen de la celeridad con la que vivimos este hiperconectado e hipocondríaco siglo XXI. Dicha certeza no solo se rescata del tono de su voz, o la relajada vestimenta que suele usar arriba y abajo del escenario. La rutina del uruguayo se alimenta de momentos y cosas sencillas.

Para reflejar esa tónica sin apuros, este fanático del clásico sándwich platense “El Chivito” (carne, jamón, huevo y queso) confiesa que lo primero que hace al levantarse es ir para la cocina y “si hay algo sucio de la noche anterior me gusta lavarlo escuchando la radio y después prepararme un mate. ¿Sabías que también se puede conseguir mate en Nueva York? Enseguida, mientras quizás se está calentando el agua, hago mi cama y después a veces tengo que hacer cosas en la computadora, cosas relacionadas con la administración de este proyecto, a veces escucho más la radio o toco la guitarra y otras miro el celular. Pero cuando estoy de viaje todas mis mañanas son un poco diferentes”.

Tan diferentes, como por ejemplo la primera vez se presentó en su natal Montevideo. “Ese día toqué con la primera guitarra que toqué en mi vida, fue un show con mucho valor sentimental. Igualmente hay otros shows en mi vida que desearía que sucedan y que no desearía compartir contigo porque los guardo en mi mente para que ocurran. Son otras metas que van más allá de la fama y del dinero, porque eso es secundario para mí.

Alejado de las banalidades comerciales, el compositor de “She Might Get Shot” (2015) quizá solo busca responder a un sentimiento de serenidad, dentro de la locura egocéntrica y violenta del mundo donde nos toca estar parados. “Esta bien sufrir”, señala,  “está bien estar triste y también está bien estar feliz. La verdad que ahora me escucho, y siento que sueno como un loco, pero más que nada siento que trato de expresarme lo más sinceramente que puedo”, asegura el cantante neoyorquino.

Y es que igual que el amado futbolista Luis Alberto Suárez, Wauters está convencido de que lo que intenta hacer tocando sus canciones es “ser un ejemplo positivo. Pasa que hay muchos artistas por ahí, que dicen ´a mi no me pagan para educarte a ti o tus hijos, a mi me pagan para entretener´ y bueno, es algo válido, pero siento que nosotros, que estamos expuestos, tenemos una responsabilidad, somos personas a las que la gente los mira.”, afirma, atendiendo una misión que nadie le designa directamente, pero que mantiene como una férrea filosofía personal. “Todo es muy difícil y el mundo es una porquería, ya todos saben eso, que está lleno de gente maldita, pero a la vez toda esa maldad convive en el ser humano con una gama de sentimientos positivos.

Bajo aquél espíritu consciente de los fondos y formas de su existencia es que llegará a nuestro país donde estuvo por primera vez en 2017. Sobre esa visita, Wauters recuerda que “tuve la oportunidad de ir a una peña (folklórica), donde la gente toca guitarra y canta en décima (estilo de canto que usa improvisación constituída de 10 estrofas octosílabas y en rima consonante). Eran personas de mi edad, cantando de esa forma y cada uno con su estilo. A esos artistas les vi muchísimo potencial, pero pasa que quizás la juventud lo vea como algo antiguo. Siento que en todos lados hay personas que tienen una expresión linda, viva. Estos chicos que vi en la Peña, eran impresionantes, porque estaban improvisando letras en el momento, ¡en décimas!. Quizás algún moderno tiene algo que decir contra eso, pero la verdad es que los tipos están refinando un arte y me encanta ese tipo de tradición.

Sin embargo, las limitaciones respecto a sus gustos parecieran ser bastante más extensas. “No hay ningún tipo de música que no me guste”, afirma tajantemente. “Me gusta mucho Bad Bunny por ejemplo, siento que de a pesar de que está haciendo música muy común, tiene una estética muy particular. Su manera de cantar, su manera de expresarse, de vestir y de ser. Eso lo aprecio de cualquier persona, pero más allá de los estilos (…) siento que hay muchas personas tratando de copiarle, pero creo que cualquiera con un poquito de sensibilidad nota quien le está poniendo corazón y quien está tratando de subirse a un tren que ya está en marcha”.

Como todo buen músico, Wauters sabe que no se trata solo de estilos y formas, y que siempre es necesaria esa “chispa” que decodifica cualquier tipo de mensaje desde lo lírico a lo netamente musical.

Influenciado por The Beatles (y una infinidad de otras sonoridades), el rioplatense está seguro que lo que se puede encontrarse detrás de cada una de sus composiciones, tiene que ver con “ser simplemente yo viviendo en la tierra y absorbiendo diferentes cosas. Sí tienen un sonido particular los discos es porque así me lo propongo (…) Siento que la vida me otorgó una personalidad, un alma, una manera de ver el mundo y siento que debo aprovechar eso y reflejarlo en mi música.

Con esa transversalidad que va desde el Conejo Malo a Los 4 de Liverpool, Juan Wauters no titubea al señalar que el álbum más importante en su vida es uno del dúo entre Horacio Ferrer y el legendario Astor Piazzola. “El disco se llama `En Persona`. Me crié escuchándolo con mi papá y hasta hoy ha sido influencia en mi vida, en mi manera de ser y mi expresión. Igual quiero decir que ese es uno entre un montón que tengo de favoritos, pero ese es de los que me marcó definitivamente”.

Amante del vino y la saga de El Padrino, el buen Wauters se detiene a pensar en aquello que definitivamente construye su identidad musical y humana. Es allí donde regresa a la parafernálica ciudad que le brindó las herramientas para hacer de sus canciones un estilo de vida. “La gente  lo puede tomar un poco como ´ah, mirá éste se hace el gringo´, pero en mi experiencia Nueva York es un lugar divino y lo que te puede llegar a pasar ahí, puede interesarte. Es una ciudad que vive en constante cambio y la gente siempre está abierta a los cambios. Siento que es una de las ciudades que va para adelante en la humanidad, al menos eso siento yo. Después cada uno tendrá su opinión, porque también sé que es el centro del capitalismo, pero es mi experiencia y así lo valoro.

Se está haciendo tarde y la gira debe continuar. Antes de despedirnos, Wauters reflexiona sobre su querido Nueva York y asegura que su “multiculturalidad me permitió ser sincero con mi manera de ser, hacerme cargo de la forma en que soy yo”. Para por unos segundos, y entonces remata, “trato de ponerme en los zapatos de todos nosotros, de un humano como yo y como vos y como toda la gente que nos rodea. Todos tenemos problemas y todos los problemas son diferentes, son cosas que tenemos que abordar y tratar de salir adelante como humanidad. De ahí en más, me siento como un humano más tratando de estudiar la condición humana”.

Si quedaste con ganas, te dejamos el segundo disco de Juan Wauters,”Who Me?” (2015). Además te recordamos que se presentará este sábado 24 de noviembre en el Festival en Órbita. ¿Te lo pierdes?

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