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Los 35 Mejores Discos Nacionales del 2018

A estas alturas no se requiere doble lectura: Chile tiene una escena. Pequeña, sí; con muchos amiguismos, de canjes entre medios y productoras, de agencias de bookings que actúan como verdaderos relacionadores públicos, y donde surgir puede costar más de lo normal si se carece de ‘contactos’. Escena a final de cuentas que este año tuvo llamativos lanzamientos, sonidos que nos hablan que nuestro país está en un lugar creativo único, y con una audiencia que apoya los mismos. Esta es nuestra selección de los mejores de 2018

Es 2018. Una tibia búsqueda en Google nos alerta que las cosas han cambiado, que Chile vive una riqueza musical que por tanto tiempo se le usurpó sin más, sin intenciones de devolverla. “Discos chilenos 2018”, se antepone en el motor y los resultados varían de una forma sorprendente, pero satisfactoria: los grandes medios hablan del pop, de toda la relevancia a nivel internacional que Alex Anwandter obtuvo con “Latinoamericana”, o de la complejidad y constante búsqueda sonora de Mon Laferte; otros apuntan al hip hop, un nicho que en nuestro país ha mutado en raíces jazz, fusión, en músicos con largos estudios hablando en un lenguaje urbano; páginas más allá la lisergia, de los viajes de horas con La Ciencia Simple o el krautrock de Special Cases.

El ejercicio puede repetirse con distintas directrices, o profundizando la búsqueda. Aparecerá el trap, la apuesta de Lollapalooza por el mismo o las grandes discográficas en busca de Paloma Mami, DrefQuila-y algunos otros-hambrientas de vender un movimiento, incrementar sus arcas “definiendo” una generación; la cumbia chilena, que desde su ‘vaticano’ bautizado por el ‘pulento’ como la Fonda Permanente, ha logrado juntar a cuicos, flaites, choros y piolas al son de Santaferia, Guachupé, La Combo Tortuga, y una extensa lista. Y se puede seguir: punk, electrónica, metal, clásica, baladas, entre otros u otras.

A estas alturas no se requiere doble lectura: Chile tiene una escena. Pequeña, sí; con muchos amiguismos, de canjes entre medios y productoras, de agencias de bookings que actúan como verdaderos relacionadores públicos, y donde surgir puede costar más de lo normal si se carece de ‘contactos’. Escena a final de cuentas que este año tuvo llamativos lanzamientos, sonidos que nos hablan que nuestro país está en un lugar creativo único, y con una audiencia que apoya los mismos. Esta es nuestra selección de los mejores de 2018:

Reseñas por Andrés Ibarra, Cobo Sepúlveda, Fabián Álfaro, Isidora González K., Lil M, Salvador Leiva, Nicólas Goméz y Sebastián Silva V.

35. A Veces Amanda – Reacciones

En su disco debut, A Veces Amanda cuenta historias simples pero que pueden enganchar al auditor a seguir escuchándolos, ya que su sonido es de tono tan pop – rock amigable que cada segundo de este disco vale la pena escucharlo. Once canciones que denotan consistencia y juventud hacen de este ‘Reacciones’ un muy buen primer paso para AVA.

34. Técnicas Manuales – Las Torpederas

Podría parecer que Técnicas Manuales llegó tarde a ese extraño movimiento musical mal llamado “pop de guitarras” que nos bombardeó hace un par de años con temáticas superficiales maquilladas de una romántica “cotidianidad” y sonoridades repetidas hasta el cansancio. Sin embargo mediante avanza el álbum se destruyen los prejuicios, pues entre cada corte se esconden líricas llenas de rabia e incomprensión muy bien resueltas con su música y agradablemente honestas con su contexto sociocultural. En tanto los arreglos, los recursos y la producción de “Las Torpederas” definitivamente hablan de una vuelta de tuerca para diferenciarse de ese sonido universitario autovalidante, a través de exquisitas guitarras y sintetizadores puestos con sobriedad y respeto por el género indie.

33. Juan Celofán – Incendiemos la casa

El uruguayo radicado en Chile presentó este año su segundo trabajo solista, con canciones nutridas de una búsqueda mucho más orgánica que su debut gracias al uso de guitarras más sucias y potentes baterías pop. Con notorias antiguas influencias de sus vecinos argentinos, pero pintados con los colores que seguramente extrajo de su nuevo hogar “Incendiemos la Casa” es una absorbente propuesta líricamente visceral y sonoramente amigable. Esto, porque lo puedes escuchar en tanto en el metro camino a tu trabajo o bajo los efectos de estupefacientes y probablemente sientas el mismo agradable relajo de un domingo por la tarde, que a ratos te conduce hacia un agotador agobio que simplemente no vas a entender, pero sí disfrutar.

32. Special Cases – Better Days

Sin previo aviso, nos enteramos este año que Juan Pablo Rodríguez dejó Föllakzoid, proyecto en el cual militó al mando de las cuatro cuerdas desde su fundación (2007). Un ingrediente fundamental para la fórmula lisérgica de la banda, que ahora se traspasó con toques espaciales a Special Cases.  El dúo conformado también por Matías Avendaño, experimenta con profundidad en el krautrock, dibujando estructuras psicodélicas de potentes gamas colóricas. Si bien, en música las comparaciones pueden resultar desagradables, es un consuelo para aquellos seguidores arcaicos del sonido original de BYM Records, del primer álbum de Föllakzoid.

31. Yorka – Humo

El diálogo con la propia mente es inminente: desesperanzas, amores perdidos, pequeños viajes a los recuerdos imposibles. De fondo, empieza a chispear. Se escuchan algunos versos, y nos hacemos uno con el humo. Se arrastra entre el vacío, desaparece en un suspiro. Las emociones provocadas por el nuevo álbum de Yorka son diversas, es un trabajo pop fácil de explorar pero complejo en su re-lectura. Una pieza que le ha valido al dúo de hermanas un merecido lugar en la escena local.

30. La Ciencia Simple – III V VII

Es un registro complejo, de lenta comprensión; un viaje selecto, solo para algunos pasajeros. Al igual que la gran mayoría de producciones instrumentales, nos propone un viaje de interpretación propia, invitándonos a la meditación, contemplar, para luego mediante estruendosas cuerdas, caer, despertar, gritar, llorar. La ejecución musical del proyecto una vez más es impecable. Si bien puede sonar repetitivo a ratos, logra crear una estructura matemáticamente perfecta, que abraza infinitas sensaciones.

29. Liricistas – Galaxia

Si bien este trabajo es un EP, bien puede representar una clara evolución en el sonido de los maipucinos. Hay un equilibrio perfecto entre rimas aceleradas que cuestionan sociedad y políticos, y toques jazz, progresivos de tinte de fusión. Una nueva – y sutil – arma en su arsenal contestatario, rebelde.  

28. Baikonur – Nihil Per Saltum

Baikonur parece seguir la senda de los grandes del post-rock. Tanto así, que escuchar su nuevo disco fácilmente podría catapultar la banda a compartir escenario con grandes del género, cómo Mogwai o God is an Astronaut. ‘Nihil Per Saltum’ es el reflejo de que las cosas se están haciendo bien en el universo Baikonur.

27. Javiera Mena – Espejo

Javiera Mena vuelve con una especie de continuación de sus trabajos anteriores, la cual no solo rinde frutos desde una arista comercial, sino que extiende su legado en la música popular con adictivas melodías para bailar y cantar. Una sólida adición a su discografía que definitivamente mantendrá a los jóvenes sobre las pistas de baile moviendo sus caderas y agotando sus voces.

26. Nova Materia – It Comes

“Evolución”, un concepto que cae en un lugar común pero necesario a la hora de hablar de cualquier músico. Salir de su zona de comfort para explorar nuevos sonidos, acariciar la madurez en código de composición: precisamente lo que Edi Pistolas y Carolina “Tres Estrellas”- ambos, piezas fundamentales en Panico- realizan en ‘It Comes’, LP debut de su proyecto Nova Materia. Sonidos electrónicos que ambientan la bohemia francesa (donde se encucentran radicados); hay claros coqueteos con la psicodelia, con la locura desenfrenada de su banda madre, pero a la larga logran orquestar un sonido propio, con una identidad única, en días en que la electrónica vive una homeginización en su producción (irónico, aún más cuando ofrece la posibilidad de crear millones de variantes). Beats venenosos.

25. SAWKEN – Atharvaveda

Es impresionante: desde el primer segundo de escucha del álbum debut de la banda de origen penquista, nos sentimos atrapados, tocados por una vibra particular, envolvente. Es un viaje lento, pero satisfactorio; queda a interpretación del oyente. Hay una notoria profundidad en sus letras, apoyadas por una ejecución musical de alta calidad. Un verdadero viaje, de principio a fin. Para escucharlo con tu alucinógeno favorito.

24. BBS Paranoicos – Delusional

El punk rock nacional sigue vigente gracias a los incombustibles BBS Paranoicos, que con su noveno disco prueban que aún no hay un grupo en aquella categoría que les haga el peso. ‘Delusional’ es una obra madura con la calidad necesaria que una banda de 27 años de carrera merece entregar.

23. Yaney – 1992

Luego de haber pasado por varias bandas consolidadas (y no tanto) del circuito nacional, Yaney Salgado decidió hacer las cosas a su pinta y presentarnos su primer trabajo solista. “1992” es un disco pop de corte íntimo, con suaves melodías y reconfortantes armonías que dan cuenta de su versatilidad como instrumentista y de su interesante línea compositiva. La necesidad de este disco se entiende mediante avanzan los tracks, ya que pese a comenzar con un sonido muy influenciado por los grupos en los que colaboró, poco a poco comienzan a personalizarse y salirse del esquema predecible en el que pudo caer.

22. Pillanes – Pillanes

Anunciado con bombos y platillos, el prometedor supergrupo conformado por ex miembros de Los Bunkers y Chancho en Piedra, además del multifacético PedroPiedra, se asomó con su primer disco homónimo ante nuestros oídos y cumplió. Se trata de un verdadero popurrí de estilos compositivos e influencias, que al mismo tiempo suena extrañamente familiar. Es imposible no notar quién es el que puso más de su parte en cada canción. Lo Durán suena muy Durán, lo Ilabaca suena inconfundiblemente Ilabaca y PedroPiedra es ese marciano que dice presente cada vez que lo llaman a escena, y se nota. Sin embargo, nada de esto necesariamente le resta puntos, sino que todo lo contrario, valiéndose de una exquisita diversidad sonora muy bien unificada en el producto final.

21. Intenta Detenerme – Niñxs Muertos, Nunca Jamás

Teniendo a su haber el álbum más corto del año, con 17 minutos de rapidez musical y conciencia lírica, los Intenta Detenerme lanzan un disco que podrás escuchar tres veces seguidas y no te dejará de entretener, por los importantes tópicos que aborda, conteniendo además un hardcore punk de veloz y consistente factura.

20. We are the Grand – Raíz

Después de la tormenta, viene la calma: ya completamente terminados los conflictos legales y de miembros pasados, la banda de nombre inglés vuelve a cimentar su carrera con cortes pensados en atraer audiencias masivas y ampliar su rango de auditores, jugada minuciosa y bien planeada de esta ‘Raíz’ que busca arraigar un sonido más global.

19. Pascuala Ilabaca y Fauna – El Mito de la Pérgola

La multinstrumentista, cantautora y compositora nacional Pascuala Ilabaca con este disco busca “reivindicar a la pérgola como un espacio que reúne al arte con la ciudadanía en el centro de la plaza, en el centro del mundo”. La nueva propuesta de Pascuala está llena de significados y sonidos populares reflejados en temas como “Te traigo flores” y “El baile del Kkoyaruna”. Cien por ciento latino es el sonido de este disco, Pascuala reclama a los cuatro vientos por la dignidad y reconocimiento de los oficios, labores y afectos que construyen una sociedad en el día a día. “Se bromea con la creación de esta imagen poética de que la vida chupa tanto de la gente que no le deja nada a la desnutrida muerte señala.

18. Gepe – Folclor Imaginario

“Canciones Recopiladas por Margot Loyola Palacios y Algunas Otras Que Parten Desde Ahí”, se lee en la bajada de Folclor Imaginario, el disco que Gepe liberó por entregas semanales hasta el día del centenario de la recopiladora chilena. A pesar del homenaje, este también es un regreso personal a las primeras inquietudes del músico, más cercanas a la guitarra española que al pop de lentejuelas andinas. Los nostálgicos del primer Gepe, de seguro, celebrarán Folclor Imaginario . Los fans del Gepe apitillado lo harán con las tres canciones inéditas del álbum, una con Gianluca incluido. Los ignotos de Margot Loyola, en cambio, encontrarán  aquí una puerta tapizada en stickers y corazones escritos a puño y letra del sanmiguelino, en donde se asoma parte del mundo creativo de la chilena más importante del folclor después de Violeta Parra.

17. Reina Luisa – Osorno

Bajo un claro espíritu de pop bailable, esta banda que recién aparece en los charts de la música nacional logra un impecable debut discográfico de larga duración. “Osorno” posee una incuestionable lógica musical influenciada potentemente por las sonoridades cultivadas en nuestro país durante la última década. Sin embargo, y gracias a su bajo y sobrio perfil dentro del catálogo local, podemos decir que Reina Luisa se diferencia del a ratos predecible tejido con el que se ha construído eso que llamamos indie pop chileno y se posiciona sin resquemores dentro de lo más destacado de este año con receta propia y original.

16. Francisco Victoria – Prenda

El padawan de Álex Anwandter brilla por mérito propio en su primera producción, compuesta por un muy bien logrado puñado de canciones que se destacan principalmente por sus líneas melódicas, que a su vez descansan en un ecléctico y pegajoso pop que usa recursos rock más veces de lo que se podría imaginar. Francisco Victoria es posiblemente el nuevo niño prodigio del pop criollo, validado en parte por su potente y sufrida voz adolescente a lo que se suma un muy pulido trabajo de producción que podemos familiarizar con la sonoridad del pop y la electrónica estadounidense de hace unas dos o tres décadas atrás. Lleno de referencias a artistas de otras disciplinas (donde brilla el single “Marinos” y su guiño a Lemebel), el debut del joven oriundo de Victoria es una verdadera declaración de principios en términos técnicos y poéticos. Sin embargo, el único “pero” recae en el tal vez demasiado evidente diálogo compositivo entre Francisco y Álex, quien además de productor, probablemente las hizo de mentor espiritual. No estaría demás decir que esperamos ansiosos nuevos trabajos alimentados por la búsqueda de un sello personal, que justifique el talento que desborda el autor de “Sí Vuelves del Sur”.

15. Cadenasso – Guni

Este año no tenemos un nuevo disco de Matorral, pero sí de su voz y principal compositor: Felipe Cadenasso nos invita a adentrarse en su mente con su tercer disco solista, un viaje entretenido, experimental y lleno de curiosos e introspectivos matices, que hacen de este ‘Guni’ un dramático pero bello escape de lo plástico y lo superfluo.

14. Dulce y Agraz – Trino

Hablemos de artistas de proyección y hablemos de Dulce y Agraz. Daniela González -de recién 20 años- lleva una cantidad no despreciable de participaciones en escenarios grandes y entretenidos singles, por lo que este disco debut es la muestra de que la música proveniente de Concepción ya tiene el cartel de promesa para el futuro de la música que se hace en este país.

13. Tunacola – En el Centro de la Fiesta está el Vacío,Pero en el Centro del Vacío hay otra Fiesta

Sorprendente e innovador son los adjetivos que describen el regreso discográfico de los Tunacola. Sí en 2011 irrumpían la escena con un pop digitalizado, adolescente y en spanglish, los autores de “Guachita” supieron cómo dar un nuevo aire a su particular sonoridad que aboca nostalgia, fiesta y ganas de embriagarse para despertar tristes y satisfechos. Con recursos más orgánicos donde hay bronces, guitarras electrificadas e hipnotizantes líneas de bajo, el álbum con el título más largo de 2018 es sin dudas un exquisito reencuentro con una de esas bandas que por alguna inexplicable razón han pasado de forma desapercibida dentro del catálogo nacional. Puntos a destacar también son las colaboraciones de la ex integrante del grupo Paz Court y el talentoso (Me Llamo) Sebastián, quienes sin salirse del imaginario sonoro del disco, entregan su sello vocal de manera impecable y necesaria. Otro punto es el cambio de foco lírico, que se percibe mucho más político, accionario y hasta filosófico, sin perder de vista el romanticismo, el desamor y la locura de un sábado por la noche a punta de pastillas y autosabotaje.

12. Franz Mesko – Técnica Mixta II

Jazz para el pueblo, sin más ni menos. Un poema urbano de 49 minutos, de esos que no puedes soltar hasta escuchar el último arreglo. Este álbum-en el que Mesko, de extenso currículum, se encargó de composiciones, saxofones, sintetizadores, bajo y batería programada-, viene a hablar de una escena sumamente prolija, quizás, la más destacada de nuestro país, pero constantemente invisibilizada por factores de medios de comunicaciones, a servicio de las grandes discográficas y claro, el ‘amiguismo’ con el pop, antes que un verdadero trabajo de periodismo musical. Todos los invitados -en 12 de sus 17 temas- logran comprender el mensaje del mismo, creando una sinergia característica del cruce entre jazz y hip hop.

11. Rama – Manifiesto

Siempre necesarios en la escena nacional, Rama concretó su esperado regreso discográfico cinco años después de su antecesor ‘Imposible’, sin duda el mejor álbum de su carrera. En su cuarto hito, la fuerza en su instrumentación y lírica en ‘Manifiesto’ comprueba que Rama está más vigente que nunca.

10. Cristóbal Briceño – Para Hondo

Lo primero que uno puede preguntarse cuándo escucha el tercer trabajo solista de Cristóbal Briceño es ¿De dónde saca tanto tiempo y material para darse lujos como este? Espasmos a parte, este disco doble conformado por 23 canciones originales logra condensar el identificable espectro sonoro del líder de los Ases Falsos (y quien sabe cuantos proyectos más). Mucho más romántico, introvertido y libre, Para Hondo es de esos álbumes dirigidos a nichos específicos, que escapan a la transversalidad del público. Se agradece además el hecho de que tampoco pareciera ser un disco de “sobras”, pues se consolida gracias a su coherencia lírica y la honestidad de los recursos musicales detectables por ejemplo en las cadencias vocales y los guiños que reflejan las ganas de Briceño por rescatar el legado de la balada popular latinoamericana del siglo XX.

9. El Cómodo Silencio de los que Hablan Poco – Amanda

Dejando atrás el lindo desorden de su debut ‘Run Run’, el segundo álbum de los chicos emo de La Florida suena a mejora en el sonido de guitarras y en su constante experimentación, demostrando una vez que su propuesta es siempre honesta. ‘Amanda’ es una muestra contundente de calidad y melancolía.

8. Niños del Cerro – Lance

Después de un espectacular debut, los chicos floridanos ponen sobre la mesa un trabajo más pulido y bastante más ambicioso. Con una nueva discográfica detrás de ellos, ponen a prueba sus límites rompiendo toda muralla que tengan en su frente, con ritmos andinos acompañados de ensordecedores amplificadores que se deslizan entre lo limpiamente sucio. “Lance” es la evolución del pop a un nivel más allá de lo esperado.

7. Macha y El Bloque Depresivo – Homónimo

A pesar que gran parte del álbum ya era conocido ampliamente en su ya a estas alturas ‘icónico’ concierto en el Théâtre de la Ville (Francia, 2012), el proyecto que convoca a Macha y múltiples músicos locales, logra adentrarse en el fondo de nuestras emociones: las cobija, lagrimea, les da un sorbo de alcohol, y las patea al ritmo de clásicos indiscutibles sudamericanos de décadas pasadas. Un homenaje para aullar a la luna acompañado de un brebaje de preferencia.

6. Rubio – PEZ

Fran Straube debe ser la persona que está en la cima de la vanguardia musical de la escena chilena, y ‘PEZ’ es la prueba indudable de aquello. Moviéndose entre terrenos electrónicos, pop y experimentales, el primer álbum de Rubio puede ser el comienzo de algo grande.

5. Ases Falsos – Mala Fama

Si se trata del mejor disco de Ases Falsos, puede ser debatible. Sin embargo, dudas no existen respecto a que se trate del trabajo más maduro, arriesgado y minucioso que Briceño y compañía han realizado hasta la fecha. El cuarto elepé de los ex Fother Muckers sin duda refleja el excelente nivel al que han llegado en términos musicales y líricos. Con letras que no cuesta asociar a la polémica personalidad de su vocalista, quien además destaca a nivel interpretativo más que en cualquier otro de sus trabajos anteriores, “Mala Fama” supo mezclar con maestría las aristas rock y pop que siempre los ha caracterizado con guiños de sabor latino y geniales arreglos que abocan el sonido de la nueva ola y en general, recursos que perfectamente pudieron sacarse luego de un paseo por el Persa BioBío.

4. Mon Laferte – Norma

En su sexta producción, la incombustible Monserrat Bustamante se establece como una verdadera diva latinamericana que recata y se apropia  de los tesoros más icónicos de la música de nuestra región. Grabado en una sola toma junto al productor Omar Rodríguez (The Mars Volta y At The Drive In), “Norma”, podría catalogarse como uno de los trabajos más complejos de su carrera al pasearse por la cumbia, el cha cha cha, el mambo, el swing, la salsa e incluso la música de salón con toques de jazz al más puro estilo de Sinatra.

3. Alex Anwandter – Latinoamericana

El tercer larga duración de Alex viene a ser la consolidación final de uno de los contados artistas nacionales que suele entregar un pop de calidad consistente. En ‘Latinoamericana’ el ex-Teleradio Donoso se arriesga con su álbum más político y políglota de su catálogo, versionando dos clásicos del folclor brasileño.

2. Chini and the Technicians – Arriba es Abajo

A dos años del compilado NMC (“Nueva Música Chilena”), que pretendía presentar 14 bandas nacionales emergentes y que terminó con sus ideólogos enfrascados en una pelea pública y virtual, Chini & the Technicians aparece como una de las agrupaciones que toma ventaja en la escena local gracias a su primer larga duración.  Chini & the Technicians aparece como una de las  agrupaciones que toma ventaja en la escena local gracias a su primer larga duración. Sarcasmo, instrumentos acústicos, noise y percusiones atrapantes se entremezclan en la garganta de Chini Ayarza, la cabellera rubia detrás de uno de los discos más inteligentes del año.

1. La Brígida Orquesta – Corte Elegante

El concepto principal acá es el “diálogo”. La conversación fluida entre variantes de jazz, fusión, guiadas por las rimas de Matiah Chinaski, maestro de ceremonia que hipnotiza con cada verso, que acaricia nuestra mente, incitándola a volar, caer, expandirse, explotar en definitiva. La Brígida Orquesta en su LP debut nos abre la puerta a su propio Estado: mundo único pero no exclusivo, una revuelta de la misma avenida métale madera, percusiones, cuerda, letra. La interacción entre todos sus componentes – 11 voces y 22 manos -, es única, crea un todo ordenado que no se puede fragmentar. Cada uno de sus músicos es excepcional, y para un proyecto (autogestionado) tan numeroso, logran entregar un concepto de fácil apreciación pero compleja – y envolvente – deducción.

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