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Lollapalooza

Pánico según Pánico: ‘Canciones Para Aprender a Cantar’ (1997)

Una estética única en su tipo, y la posibilidad de escuchar este registro en cuantos estados te apetezca. Una piedra angular para una escena noventera repleta de titánicos referentes, pero que logra apartarse de todos con un registro hecho prácticamente en casa. Lo de Pánico es sencillo, sumamente sencillo, pero totalmente infinito.

La noticia no causó un revuelo mediático correspondiente: en la jornada de un caluroso domingo 16 de febrero de 2020, Pánico anunciaba la reedición de ‘Canciones Para Aprender a Cantar’, su segunda producción de estudio; la más humilde de su catálogo en términos monetarios, la más cargada de un sentido ‘estético’, la más ‘pela cables’, la mejor en definitiva. Iría a parar a plataformas digitales, en específico Spotify, lugar donde la banda contaba con escuetos registros de su obra. Los ‘chicos y chicas pánico’ desempolvan sus zapatillas, dejaban crecer su pelo, e incursionaban en su primer ácido. Esa suerte de ‘revival’ noventero ahora abrazaba a una de las bandas más subvaloradas en la historia de Chile, la misma que a la par de La Floripondio, Los Peores de Chile, Tiro de Gracia y Makiza cimentaron el sonido de tintes independiente, transgresor, en lenguaje ‘chileno’. Una banda que en una época donde el sonido criollo era sumamente valorado, obtuvo un mayor reconocimiento en el viejo continente.

“Es un golpe en el hocico con los ojos perdidos en anfetaminas”

No son pocos los que califican este LP como el mejor de la década, una con ediciones tan significativas como ‘Ser Humano’ (1997), ‘Fome’ (1997), ‘Peces’ (1995), ‘La Manda del Ladrón de Melipilla’ (1995), ‘Jorge González (1993), entre un largo, largo etcétera. Obra de culto en los nichos de enfoque alternativo e independiente, y constante cita al hablar de ‘aquello que encaminó el sonido de décadas posteriores, y terminó por forjar la industria’. Pero, ¿qué hace a este trabajo de poco menos de 600 dólares de inversión tan especial, rudimentario, y objetivamente una pieza única en su tipo?

“Eso es la música, eso es la antipoesía”

Los primeros segundos del disco ya nos hablan de una experiencia bastante singular. Es casi como escuchar una grabación en cassette de una banda del colegio estando en el colegio. Si lo extrapolamos a esta época se asemeja bastante a la escucha de los primeros discos de 31 Minutos, donde se habla en todo momento de una historia, de una obra infragmentable, con principio y final, con personajes, locura, improvisación. Un concepto bastante ‘sucio’, de cantar, recitar y tocar lo que se te dé la gana. En resumidas cuentas eso es la música, eso es la antipoesía, como alguna vez bien Mauricio Redolés lo explicó.

‘Quiero ser atractivo’ nos recibe apaciblemente. “Quiero ser atractivo, un chico alternativo, como los que veo en TV”, recita Edi Pistolas entre otras frases. Abruptamente la experiencia musical transita a ‘Somos Los Boyscouts’ con fuertes riffs, y un marcado ritmo; ese que tan bien caracteriza a Pánico, que habla de lo mundano, de lo simple, de lo estúpido. De sentimiento animalesco en parques adornado por brisas perforantes. No hay metáfora, ni embellecimiento del lenguaje: es un golpe en el hocico con los ojos perdidos en anfetaminas.

Un spot de radio original de la época en que se anuncia un show de Pánico en la Batuta a sólo ‘dos lucas’ es el preludio de algo que la prensa más burda calificaría de un ‘hit tras hit’, pero que nosotros preferimos calificar como ‘el clímax de un álbum que es el clímax’. Agregar que estas salidas de madre, como ‘Quiero Ser Atractivo’, ‘Spot Radio’, ‘En El Restaurant Chino’, entre otras, ayudan a forjar una estética muy atractiva en una época en que la música chilena se llenaba de sonidos de alucinante calidad, pero con poca o nada de percepción de lo visual – ver pobres ejemplos como Sinergia –. De ahí que se habla de ‘chicos y chicas Pánico’, sin mencionar ejemplos que salían del disco pero que lograban magistralmente incluirlos como los shows en vivo – encerrados en una TV -, videoclips, en parques con considerables afluencias caracterizados en estilos únicos, con las estelares participaciones de Edi Pistolas, Carolina Tres Estrellas, Juanito Zapatillas, Tatán Cavernícola. Algo que crea un sentido de tendencia y moda, de pertenencia. No es sorpresa encontrarse en alguna conversación esporádica de copas, de humos con alguien que directamente dice ‘marcaron mi adolescencia… pásame la peineta’.

‘No Me Digas Que No Si tú Quieres Decirme Que Sí’, ‘Fútbol’, ‘Mañana Estarás En Hawai’ y ‘Flor Japonesa’, se alinean firmemente con los ideales de la banda: punk, latinoamerica, psicodelia, lofi, locura, charlas en primera persona. Son canciones demoledoras, y que a pesar de que en primera vista pueden considerarse ‘simples’, tiene la particularidad de otorgar una visión infinita de escenarios. Sirve para una revuelta social mientras combates la fuerza policial opresora, mientras estás perdido en el bosque bajo los efectos de un hongo, caminando por la playa con tu ‘chique pánico’, o simplemente existiendo en una ciudad de mierda como lo es Santiago.

‘Ataque XtraTerrestre’ merece una lectura aparte. Básicamente ya que rompe el esquema de todas las canciones del trabajo, registrando casi cinco minutos de duración – en su contrapartida, el resto de tracks en su inmensa mayoría no superan los 2 minutos –, teniendo varios cambios de tempo en él insertos, además de no contar con letras asociadas. Su sonido recuerda las composiciones más psicodélicas de La Floripondio, esas llenas de ayahuasca, y pitos en la caleta. Pero claro, con un gran toque Pánico. La más lisérgica de todas; pero no es una inyección para flotar en pensamientos, no; es una incitación al peyote bailado, conjurado.

‘marcaron mi adolescencia… pásame la peineta’

‘Una Revolución en mi Barrio’, es quizás la más icónica de esta obra que insistimos, no se puede fragmentar. Un himno de los 90’s, de barrio, de jóvenes buscando el sentido de la vida en la propia inmolación de todo lo que le rodea. De fiesta y revolución, de lujuria erótica y descontrol, de escupir al Estado. Reconocimiento aparte en esta altura para la voz de Edi Pistolas, que dialoga en perfección con esta combustión casera llamada Pánico. ‘Teclito’ sigue la senda espacial, con sonidos que se asemejan a un teclado de juguete, y que recuerdan a la intro de ‘Da Ya Think I’m Sexy?’ de Rod Stewart. ‘Gente Que Conociste’ es la ‘salida’ a este subidón, que alcanza su punto más álgido sólo segundos más tarde.

Otro himno, quizás, sólo quizás, muchísimo más valorado que ‘Una Revolución en mi Barrio’, e incluso el track más icónico del álbum. ‘Mi Primer Ácido’, un auténtico himno de generaciones y generaciones a la hora de probar por primera vez una lengüeta química, o comer hongos alucinógenos. Lo describe todo, la experiencia sin igual la primera vez, cuando todo se revuelve y empiezas a asustarte, rojo verde y amarillo, cuando no paras de reír. Los riffs se adentran en la mente como heroína en las venas; sutil y dulce veneno. Escucharlo en un estado de no sobriedad es obligatorio.

La máxima expresión de los tintes latinoamericanos y cumbieros se dan en ‘A Mover el Choclo!’; mientras en ‘Las Cosas Van Más Lento’ y ‘Chicos Chicas Pánico’, se da un verdadero manifiesto de lo que la banda representa en sí. Las versiones en vivo de ‘Quiero Estar Anfetaminado’, ‘Extraterrestres en Santiago’, ‘No Digas Cosas al Revés’ y ‘Autobrillante’ cierran el disco, ofreciendo una versión de garaje, doméstica, de estas composiciones. Referirse calificativo a calificativo a ella sería ya caer en lugares comunes, aún más cuando se trata de una obra de fácil digerir, y de elementos comunes y superficiales.

Raya para la suma: a diferencia de múltiples trabajos criollos de la época, ‘Canciones Para Aprender a Cantar’, se puede ver bastante débil en términos de producción, letras y sonido. No obstante hay algo objetivo: sembró los cimientos no sólo a la música independiente venidera en años posteriores, sino al concepto mismo. Dentro de toda su entropía, logra armar un todo ordenado y ofrecer un registro prácticamente conceptual, infragmentable de punk, psicodelia y el sonido Pánico en definitiva. Una estética única en su tipo, y la posibilidad de escuchar este registro en cuantos estados te apetezca. Una piedra angular para una escena noventera repleta de titánicos referentes, pero que logra apartarse de todos con un registro hecho prácticamente en casa. Lo de Pánico es sencillo, sumamente sencillo, pero totalmente infinito.

La reedición de este ‘Canciones Para Aprender a Cantar’ se da en contexto de la pronta presentación de Pánico en Lollapalooza Chile 2020, tras un receso de cerca de cinco años, luego que varios integrantes de la banda tuvieran hijos, y otros como Edi Pistolas y Carolina Tres Estrellas se centraran en proyectos musicales personales (Nova Materia). Se presentarán el domingo 29 de marzo, compartiendo cartel con The Strokes, Gwen Stefani, Vampire Weekend, City And Colour entre otros y además en su sideshow el miércoles 1 de abril en La Cúpula Multiespacio.

Andrés Ibarra
Written By

Abogado en el título y periodista en el oficio. Haciendo la pega estilo Keith Richards en Cancha General. #Temucano

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