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Editorial

Layne Staley: La depresión, la muerte y el maldito 5 de abril

Alice in Chains en sí, es un reflejo de temas profundos que en los 90 no se les tomaba el peso que corresponde y quién sabe si hoy en día sí: las drogas, la adicción, la depresión, y en consecuencia de esta tríada, la muerte. De eso hablaban las letras desgarradoras que interpretaba Layne Staley, sin duda una de las voces más espectaculares de su generación, una mente inquieta que pasó a la inmortalidad un maldito cinco de abril.

Foto: Tim Mosenfelder

Speedball es la combinación entre cocaína y heroína, esta mezcla fue la que consumió Layne Staley en su departamento en Seattle, fue esta la que le dio fin a su vida. El cuerpo fue encontrado el 20 de abril del 2002, la policía, que estaba con la madre de Staley, derribó la puerta. El cuerpo, junto a varias latas de spray, cerca de una mesa de café, no lejos de un pequeño sobre de coca, yacía sobre el sofá. A esa escena se le sumo su madre, en un desconsuelo desgarrador, y con la advertencia de la policía, se acercó al cuerpo y se sentó junto a su hijo, ya abatido por una guerra con la que no pudieron lidiar. La autopsia declaró una muerte accidental y señaló el 5 de abril como el día del suceso, exactamente ocho años después de la muerte de Kurt Cobain.

“Layne era el niño más tranquilo del colegio. El escenario le daba el permiso de hacer lo que el siempre quería: gritar, solo gritar”. Nancy McCallum, madre de Layne.

Cuando Alice in Chains comenzó su camino por la fama, los rumores del uso de heroína también comenzaron a emerger, todo apuntaba a Layne. Los rumores eran ciertos y así se comprobó luego de que la banda comenzó a cancelar tours. El 94 cancelaron el tour que tenían junto a Metallica, puesto que Layne había vuelto a la heroína luego de un año en el que estuvo en rehabilitación. El oscuro interior de Layne continuó por este sendero, ya se hacía difícil tener conciertos en vivo.

El 10 de abril del 96, Alice in Chains tocó en MTV Unplugged, muchas especulaciones se hicieron por parte de los medios acerca de la situación de Layne, que estaba pálido, que cubrió todo su cuerpo, que no estaba en las mejores condiciones. Pero seguir esa especulación en torno a esa presentación puede ser una irresponsabilidad, lo que sí es cierto es que ese es uno de los mejores Unplugged que tuvo el ciclo de MTV. Pasaron los meses y el 3 de julio del mismo año, Alice tocó por última vez junto a Layne, fue en Kansas City. Luego de eso comenzó el periodo de inactividad, en donde los de Seattle solo grabaron dos nuevas canciones, “Get Born Again” y “Died”, en 1998. Layne por su lado grabó un cover a “Another Brick in The Wall” de Pink Floyd en el 99’.

Pero lo peor no paraba para Staley, en octubre del 96, su pareja Demri Parrott, falleció producto de una endocarditis infecciosa. Su muerte es considerada el golpe final para la depresión que vivió Layne. Luego de eso, se convirtió en un ermitaño, un preso en su propio hogar. La figura de Layne y Demri se plasman en la caratula del álbum homónimo de Mad Season.

Un 4 de abril, Mike Starr, bajista de Alice in Chains, fue la última persona en verlo con vida, Starr intentó ayudarlo porque Layne estaba en un pésimo estado de salud, pero este se opuso (Starr falleció por una sobredosis en el 2011).

“La policía me dijo que no entrará, pero lo hice de todos modos. Prometí siempre estar ahí para mi niño, le dije que lo sentía mucho, sentía mucho como las cosas pasaron.” Nancy McCallum

El mismo año de la muerte de Layne, su madre, Nancy McCallum, formó la “Fundación Layne Staley”, una organización sin fines de lucro que ayuda monetariamente a personas que necesitan tratamiento contra las drogas, trabaja en conjunto con la comunidad musical de Seattle. “La sociedad cree que las madres somos débiles, pero las mujeres van a la guerra, tenemos niños. Este fue mi guerra, mientras otros están en Afghanistan e Iraq, él estaba peleando una guerra en casa. Él escogió escribir acerca de eso, cantar acerca de eso. Fue una advertencia”.

Alice in Chains en sí, es un reflejo de temas profundos que en los 90 no se les tomaba el peso que corresponde y quién sabe si hoy en día sí: las drogas, la adicción, la depresión, y en consecuencia de esta tríada, la muerte. De eso hablaban las letras desgarradoras que interpretaba Layne Staley, sin duda una de las voces más espectaculares de su generación, una mente inquieta que pasó a la inmortalidad un maldito cinco de abril.

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